miércoles, octubre 05, 2011

De la tradición a la actualidad

A raíz de la publicación de nuestro libro "Nuevas Leyendas Aragonesas", el ámbito cultural de El Corte Inglés nos ha escogido para ofrecer una conferencia este próximo lunes día 10.

Nuevas Leyendas Aragonesas, de la tradición a la actualidad
David Jasso, Óscar Bribián, Fermín Moreno, Roberto Malo, José María Tamparillas
Ámbito Cultural de El Corte Inglés
Paseo de la Independencia 11. Planta 2ª, Zaragoza
Lunes 10 de Octubre, 19.30h

Estáis todo invitados


lunes, octubre 03, 2011

De cabeza

Sí, de cabeza ha de arrojarse uno cuando Ismael Martínez Biurrun saca un nuevo libro.
"El Escondite de Grisha", editorial Salto de Página.
En breve me haré con él, y en breve contaré la experiencia.

miércoles, julio 27, 2011

Diástole y Charbuque. Bueso y Ford

Siempre me he preguntado por la razón de ese provincianismo pacato dentro del mundo editorial con respecto a la literatura de género, en concreto, de nuestro género de cabecera, el terror... con respecto a nuestros autores. Supongo que se trata de la misma inercia, no sé si entre ignorante, elitista o tontamente comercial, que nos hace despreciar tantas otras cosas.

Una vez más la realidad abona esta duda. No hace mucho tuve la suerte de leer el libro “Diástole” de Emilio Bueso, uno de esos golpes de fortuna que a todo lector de buena literatura le reconcilia un poco más con el mundo. Hace menos cayó en mis manos “El retrato de la señora Charbuque” de Jeffrey Ford.

Conforme avanzaba en la lectura de este segundo libro veía con sorpresa cómo ambas obras bebían de idénticas premisas y se desarrollaban con cierta similitud de fondo, aunque con personalidad propia bien distinta (para distanciarse finalmente por completo). En ambas, un pintor entremetido en circunstancias personales que le hacen dudar de su valía, de su futuro, de su propia esencia creadora, recibe un encargo singular a cargo de una persona también singular en condiciones singulares. Ese trabajo se convierte en el eje sobre el que deciden pivotar su existencia, un eje esencial que les va a permitir reconducir, en cierta manera, su existencia. En ambas obras cobra protagonismo una trama paralela, casi más importante que esta primaria, en la que el contratista usa la narración de sus vivencias para conformar y moldear la inspiración del artista a la hora de crear la obra. Unas vivencias extrañas, atractivas que definen a ese otro protagonista a los ojos del retratista, que componen un juego de brochazos imaginarios que trazan las líneas fundamentales sobre las que elaborar el retrato físico.

El retrato de la señora Charbunque” se puede definir sin miedo a equivocarse como un best seller, una de esas obras apadrinadas por el apellido de un escritor de cierta enjundia en los circuitos del extranjero, una de esas obras que, nada más ser editadas en Estados Unidos, son compradas por la correspondiente editorial española en un ejercicio de confianza ciega, de mimesis, de seguidismo. Ford “triunfó” con su anterior obra, “La niña de cristal”, otro best seller de calidad, lo que probablemente le abrió las puertas a un glorioso regreso. “El retrato… ” es una buena novelita, sin expectativas, un buen entretenimiento veraniego. Va más allá del simple best seller, no mucho más. Es una obra elaborada siguiendo las reglas que definen este tipo de libros, aunque en manos de un escritor fogueado, que trabaja bastante mejor que otros vates profesionales, y siente la literatura como algo más que un negocio, lo cual se agradece. Librito de venta playera asegurada, de boca a boca...

Diástole” lo tuvo peor. “Diástole” aguardó impaciente y desesperada una larga temporada criando polvo en un cajón; no tenía padrinos. “Diástole” no se deja adscribir a ningún encorsetamiento que facilite su salida al mundo real. Podemos calificarla de muchas formas, sí, pero no clasificarla con la facilidad con la que lo hacemos con esas otras obras de esquema fijo, de personajes manidos, obras de laboratorio y despacho. “Diástole” es un grito, un soplo de aire fresco que, los que amamos el terror, hemos tenido la suerte de poder leer —y quien no lo haya hecho, que corra, que corra a comprar el libro, porque no sabe lo que se está perdiendo—. Emilio se ha sacado las tripas y las ha puesto encima de la mesa.

Ford no arriesga; Bueso juega continuamente a la ruleta rusa. Ford sigue un esquema cargado de clichés; Bueso manda los tópicos al carajo, huye de ellos si no es para reírse abiertamente de su futilidad. Ford busca un lector desapasionado, un lector vago, un lector convencido de poseer un cierto nivel cultural, pero que busca papillas fáciles de digerir, sobre las que ahblar en la correspondiente cena; Bueso busca jugar con el lector, pelear con el, forzarle, impresionarle estrujarle, vapulearle en busca de su límite, busca lectores con ganas de pelea. Ford toma la fantasía como un elemento esencial, pero la desactiva, la hace digerible, neutra; Bueso crea con ella una filigrana de luces de neón, se somete a su fascinación y nos somete a nosotros de paso. Los personajes de Ford fluyen en una corriente monocorde que los aleja, del lector, que no invita a un mínimo ejercicio de sintonía; los de Bueso chispean, brillan con resplandor cegador, su personalidad y circunstancias nos abruman, nos obligan a odiarlos o amarlos. Ford se va apagando conforme llega el final de libro, abre un resquicio que nos permite ver que todo va a acabar tal y como debe acabar; Bueso, por su parte, hace la lectura si cabe más adictiva, desaforada, acelerada y chispeante conforme el final llega, se guarda un as en al manga con el que impresionarnos, una traca final en el mejor estilo valenciano.

Uno termina de leer el libro de Ford y lo deja en el rincón de los libros olvidados, en el montón que, cuando pasen unos meses, bajará al trastero para que no ocupen espacio. Uno termina de leer el libro de Bueso y lo guarda en un estante a la vista, cerca, por si surge la impulsiva necesidad de volver a leerlo, de volver a disfrutar.

Sin embargo, si me voy a las listas de ventas, estoy seguro de que Ford habrá vendido quizá un par de miles en España, mientras que Emilio debe esforzarse día a día para sacar adelante su “Diástole” de forma digna.

Afortunadamente la gente de Salto de Página confió en él y supo ver la brillantez escondida encima de la capa de légamo que pone la etiqueta del “género”.

Esperemos que algo cambie.

viernes, julio 22, 2011

La mente, al alma y el terror. Web de Nocte

La web de NOCTE, Asociación Española de Escritores de Terror, recupera un viejo artículo que redacté hace ya unos años para el número 2 de la revista Cthulhu.

La mente, al alma y el terror: un breve panfleto

En él, en un breve ejercicio de diletantismo, sobrevuelo con mi propio estilo y gustos algunos de los conceptos presentes en el título.

jueves, julio 21, 2011

El juego de los niños, de Juan José Plans

Hay libros que nacen y se desarrollan lastrados por un mellizo bastardo cinematográfico, y lo de bastardo no lo digo en este caso con animosidad, ni con lengua bífida; hablo de una bastardía metafórica y no insultante, si es que eso puede existir.

Ya he hablado de la película "¿Quién puede matar a un niño?", se trata, sin duda, de uno de los iconos del terror español. Pues bien, la película bebía del argumento de un libro del escritor y periodista Juan José Plans: "El juego de los niños", una obra semi olvidada, de esas de una sola edición añeja y casposa, que los aficionados, llegado el momento, buscan con denuedo y ansia. Podemos decir, sin miedo a equivocarnos, que de nuevo el cine se comió a la literatura, y que la novela de Plans, pasó a un limbo menor eclipsada por la extraña belleza del filme de Ibáñez Serrador... un limbo del que ha salido gracias a la editorial "La página".

Ya saben cuánto me gusta hablar de los mecanismos del terror, cómo se me llena la boca con ese término. Una vez más nos detenemos en uno de dichos mecanismos, uno que ahonda en las raíces de nuestra biología, de nuestro instinto: los niños y el concepto de inocencia que llevan adherido en nuestro subconsciente. Plans nos plantea un microcosmos en el que, debido a una fenómeno inexplicado, los niños dejan de ser esos seres a priori inocentes e inofensivos, para pasar a convertirse en improvisados ejecutores de una, llamémosla restitución biológica con tintes morales. La ruptura de los papeles morales y biológicos arbitrados y conocidos nos perturba, perturba a los protagonistas hasta el punto de aniquilarles, nos habla de lo fácil que es encontrarse ante el terror con tan solo variar sutilmente un elemento de nuestra existencia. Esa preconcepción, ese instinto que nos muestra a los niños como seres inocentes por naturaleza, seres a los que hay que proteger, se convierte de repente en un lastre capaz de angustiar al lector más bragado.

Plans es conocido por su programas de radio, por las dramatizaciones de clásicos literarios, tanto de terror como de cualquier género. Es algo que se nota en el estilo de la narración: es rauda como la literatura oral; el autor no recurre a elementos de alambique y artesanía; capítulos cortos; los diálogos como la base sobre la que sustentar el hilo argumental; personajes bien definidos, sencillos, sin matices que no permitan escapar del meollo de la cuestión al lector; la inmersión inmediata en el miedo dentro de un paisaje a pleno sol, aparentemente idílico, contrapunto ambiental a esa otra oscuridad del alma, omnipresente en toda violencia inexplicable.

Uno termina de leer muy rápido "El juego de los niños" quizá sea una de las pocas cosas en contra. Demasiado rápido como para sentir el efecto del miedo de forma sincrónica. Esa asincronía nos golpea al poco rato de cerrar las páginas, cuando lo pensamos, cuando lo digerimos. Da la sensación de que Plans se quiso quitar de encima lo más rápido posible el trasunto, como si la idea subyacente, a la para de original, fuera demasiado incómoda y doliente como para alargar demasiado el proceso creativo.

Por supuesto recomendar su lectura, no solo por su supuesta calidad, por el peso histórico que sostiene, sino también porque se trata también de una de las pocas obras de género de terror que podemos encontrar hurgando en la historia de la literatura española del pasado

martes, julio 12, 2011

"El país de los ciegos", de Claudio Cerdán

Tuve la suerte de poder compartir unas pocas horas con Claudio en la presentación de este su libro en Zaragoza. Pudimos hablar de novela negra, de uno de esos géneros que tanto a él como a mí más nos llaman la atención, de nuestros gustos, coincidencias y disparidades. Fue una velada fantástica, acompañados de Óscar Birbián, Fer y Roberto Malo.

Ya he leído el libro, y todo lo que se me prometió se ha cumplido con creces. Cerdán no se anda por las ramas, escribe género negro patrio, negro de verdad, nada de edulcoraciones policíacas, nada de intrigas psicológicas, nada de ingeniería literaria; si una de las facetas de Lo Negro, que tienen unas cuantas, es la de sumergirse en lo más primordial, degradado y real, real con mayúsculas, de la sociedad y de los subproductos humanos que esta origina; sumegirse sin componendas, adornos o bisoñeces..., ahí se ha sumergido Claudio de la mano de su personaje, El Tuerto Durán, y de la cohorte de espléndidos secundarios que le acompañan. El binomio Cerdán/Durán, dibuja una ciudad de Alicante sin aditivos, sin maquillaje; toda ciudad tiene sus monstruos, el instinto de muerte escondido, una faceta desintegradora, una amoralidad latente... en definitiva, un reverso oscuro, pero tan real como el luminoso. y Alicante se conforma como el marco, despiadado y tenaz que protege cual útero inquietante las andanzas y aventuras de Durán y sus asociados.

Es una novela vertiginosa, brutal, ordenada y sentimental; con ese fondo sentimental que nos proporcionan los anti-héroes bien dibujados. Una novela que bebe de algunos de los convencionalismos de la mejor novela negra sin caer en el pastiche o en el remedo vulgar, aportando algo de aire fresco y alegría al lector; y por favor, cuando digo convencionalismos, no lo hago en el sentido negativo, solo descriptivo, sin valoraciones.

Un buen consejo veraniego: cerveza bien fría, sombra y "El país de los ciegos"

Blog de Claudio

miércoles, julio 06, 2011

Dos reseñas de Nuevas Leyendas Aragonesas

La primera a cargo de Sergio Mars en su incombustible Blog: Rescepto.
En ella, referente a mi aportación a la antología, leemos:

"Los signos de Caín”, de José María Tamparillas, se encarga de proveer de un mito etiológico a una de las características destacadas del campo aragonés (no entraré en más detalles por no revelar detalles inapropiados sobre su conclusión). El cuento destaca por la recreación de la atmósfera y la caracterización de los personajes, con sus buenas dosis también de costumbrismo, aunque en un plano sobre todo psicológico (algo así como Stephen King… si King hubiera nacido en Aragón en vez de en Maine). Juega con la exteriorización física (y pública… o al menos aparentemente pública) de demonios internos, y con las consecuencias de este exhibicionismo involuntario.

También podemos leer:

Para concluir, me gustaría romper una de mis normas. Mis reseñas en Rescepto rara vez presentan valoraciones explícitas. No creo en los juicios absolutos y, aun siendo imposible abstraerme de mis impresiones personales, intento potenciar la aplicabilidad de estos textos recurriendo principalmente a la descripción y el análisis. En este caso haré una excepción, porque por valor literario, amenidad y potencial evocativo “Nuevas leyendas aragonesas” es una de las mejores antologías que he tenido ocasión de leer. Desde luego, no desmerecen de las antiguas.

Ver toda la reseña en Rescepto


La segunda corre a cargo del periodista y escritor aragonés Juan Bolea en su sección "Sala de máquinas", en El Periódico de Aragón.

Dice de "Los Signos de Caín":

Por último, aunque tanto montan, José María Tamparillas hará resonar en los ecos y miedos del lector el alma de las piedras, con sus maldiciones y energías telúricas.

Ver todo el artículo en El Periódico de Aragón

lunes, julio 04, 2011

...el juego de los niños

Ya hemos hablado en este blog de la película de Ibáñez Serrador, ¿Quién puede matar a un niño? Icono absoluto, hito del cine de terror patrio, película malsana, inquietante y pertubadora donde las haya.

Dicha película estaba basada en una novela del escritor y hombre de la radio, Juan José Plans (compañero improvisado en la antología Aquelarre de Salto de Página).

Debo reconocer que siento una debilidad absoluta, una fascinación extraña y enfermiza por el film... y que siempre he deseado tener entre mis manos la novela que le dio origen: "El juego de los niños".

Pues bueno. Mis plegarias han sido escuchadas. Lo han reeditado y está ya a la venta. Así que en breve habrá que retrasar otras compras y otras lecturas.

Quizá el problema vaya a ser, entonces, el de las expectativas. No sé porqué extraña y perversa razón, cuantas más expectativas posee un libro, más encaminado suele ir uno al batacazo, a la frustración. Esperemos que la novela no haya envejecido mal, que la fascinación que ejerció en Narciso, la ejerza en nosotros. Ya hablaremos de ella.

lunes, junio 27, 2011

"Adraga" y "El círculo de Krisky"

Dos buenos escritores presentan en Zaragoza sus últimas creaciones.

Juan Ángel Laguna Edroso: Adraga
Miguel Puente Molíns: el círculo de Krisky

Presenta Óscar Bribián, autor de "Razbaal" y "Mentes perversas". A las 19:30 horas.
El Corte Inglés, Paseo Independencia, 11

jueves, junio 16, 2011

Presentación de "Nuevas leyendas aragonesas" HOY

Lugar: Salón de Actos del IES Goya, Avda. de Goya, 45, de Zaragoza [¿Cómo llegar?]
Fecha: 16 de Junio de 2011
Hora: 20,00 horas.
La presentación correrá a cargo del editor Joaquín Casanova
En el acto estarán presentes cinco de lo seis autores:

David Jasso
Óscar Bribián
Roberto Malo
Fermín Moreno
José María Tamparillas

Os esperamos

lunes, junio 13, 2011

El vampiro de Ropraz

A veces lo crudo, lo muy terrible, lo inconcebible, es bello. Jacques Chessex lo sabe, y nos ofrece uno de los primeros capítulos más hermosos, impactantes y embriagadores que haya leído en mucho tiempo.

El vampiro de Ropraz es un librito de esos que hay que leer con mesura, con el estómago bien aposentado, preparados para enfrentarnos con la bis oscura, más oscura y primitiva del ser humano.

Aquel viejo precepto que la modernidad (ya ningún espacio, de facto, está aislado, no así las personas, claro) ha desvirtuado; ese viejo precepto, digo, que postulaba que los paisajes definían a los habitantes, se hace real, muy real, en la narración de Chessex. Lo mórbido, lo inhumano, lo fosco, lo supersticioso, aparecen como supuraciones del aislamiento, de un paisaje hosco, ingrato y estéril. La esterilidad de la tierra se concreta en la esterilidad de la piedad y la alegría de sus habitantes; lo agrestre de la tierra hace agrestres, no solo al asesino, sino a quienes se ven ofendidos, vejados e intimidados por su presencia invisible pero omnímoda.

El vampiro de Ropraz no es un libro de terror, no es un librito al uso, pero si es un libro terrorífico en su sencillez y claridad. La belleza de la prosa del autor es el contrapunto, entre absurdo y sorprendente, del contenido cruel que dicha prosa conforma. Su cortedad magnifica ese efecto de martillo eficaz, de martillo del alma. No hay paz al leer el libro, que nadie la busque.

El vampiro de Ropraz es un libro que nos habla de comportamientos, consideraciones, reflexiones y conclusiones que luchamos por evadir y alejar, nos los pone delante con toda crudeza y nos recuerda que el camino a la oscuridad está ahí, al acecho; no solo el sendero que recorre el asesino, sino el camino que luego transitan los testigos y víctimas; nos dice que está más cerca de nosotros de lo que estaríamos dispuestos a aceptar o pensar siquiera.

lunes, mayo 30, 2011

Insomnia, de Juan Serrano

Juan Serrano es, cómo decirlo, mi ilustrador de cabecera en la Revista Cthulhu. Cualquiera de los relatos que escribo y aparecen en sus números, adquiere una carga extra de calidad cuando pasa por las manos de este excelente ilustrador, de este artista.

Hace unos meses me habló de un proyecto que tenía en mente. Una suerte de recopilación de su trabajo, un maremagno donde abriría sus tripas creativas. parte de esa exposición consistía en dotar a algunas de sus ilustraciones, llamémoslas, huérfanas, de un sustrato literario que las acompañara y enmarcara. Fue un honor que pensara en mí para, entre otros, echarle una mano.

Al final, la colaboración se quedó en dos breves relatos que acompañan a sendos dibujos:
"El coco" y "Juno y Paul"

Hoy por fin puedo anunciar el resultado global. Una verdadera obra de arte donde el ilustrador abre su ser más íntimo y nos habla de su trabajo, de su proceso creativo, al mismo tiempo que nos muestra una amplio abanico de sus creaciones.

viernes, mayo 27, 2011

Nuevas Leyendas Aragonesas en las Ferias del Libro

El tiempo se nos echa encima. Todo ha ido tan rápido..., parece que fue ayer cuando se nos ocurrió la idea y se la vendimos a la gente de Mira Editores. Parece mentira que se entusiasmaran con el proyecto desde el principio y nos animaran a finalizarlo.

Y el libro se está distribuyendo ya por las librerías con gran demanda e interés.

Y los autores, convocados por los dioses del Marketing, hemos sido llamados a filas para codearnos con nuestros posibles lectores, admiradores y amigos en las Ferias del Libro de Zaragoza y Huesca.

Óscar Bribián, Roberto Malo y quien les escribe firmaremos ejemplares en Huesca el día 31 de mayo, martes, desde las seis de la tarde hasta las nueve.


Todos, salvo Juan Ángel, que reside en Francia, estaremos todo el día 5 de Junio, domingo, en la Feria de Zaragoza.

En ambas localizaciones en la caseta de Mira Editores

Os esperamos

Para seguir nuestros pasos o curiosear el contenido:

Web de Nuevas leyendas aragonesas

jueves, mayo 26, 2011

Cthulhu 8

De nuevo mis compañeros y amigos de la revista Cthulhu se lanzan al ataque. Esta vez el número 8 se agarra a la moda de los Muertos Vivientes con su particular estilo.

jueves, mayo 19, 2011

Esa lista de los deseos: golosina

Hace tiempo, cuando creé el blog, introduje en los menús que aparecen a la derecha una sección con una Lista de los deseos, esos libros que me gustaría poseer y no solo leer. Hace ya años que la quité, no era más que un guiño egoísta, sin más sentido que el de decirle al mundo, mira estos son mis deseos, y así, quizá definirme un poco mejor.

Sin embargo la Lista sigue existiendo, en mi cabeza, proteica, mutable, sacudida por mareas, tempestades y desengaños...

Y ahora se le une un nuevo miembro. Una de esas joyas a las que Valdemar, la editorial, nos tiene acostumbrado, maltratando nuestro bolsillo en crisis.

La Cabeza de la Gorgona y Otras Transformaciones Terroríficas

«La cabeza de la Gorgona y otras transformaciones terroríficas», una antología de cuentos de horror que descubre la fascinación del hombre por los monstruos. Si en la actualidad la teratología –literalmente, «la ciencia de los monstruos»– ha demostrado que las alteraciones/deformaciones del cuerpo humano son resultado de sus errores genéticos, de la variedad de sus mutaciones, en la antigüedad el monstruo era el contravalor de la vida. Rezumaba negativismo, era una cosa demoníaca, un atentado al Orden, que ponía en cuestión todo aquello que se consideraba «normal».


Supongo que llegado un cumpleaños, un ingreso extra, lo que sea, lo sacaré de la Lista y lo meteré en un anaquel.

jueves, mayo 12, 2011

"Nuevas leyendas aragonesas". Ya mismo

Ya tenemos portada y una fecha de salida aproximada para el libro que hemos escrito David Jasso, Óscar Bribián, Fermín Moreno, Roberto Malo, Juan Ángel Laguna Edroso y José María Tamparillas, prologado por Chema Lera; editado por Mira Editores.

El libro está en imprenta y estaremos firmando ejemplares en la feria del libro de Zaragoza. Todavía sin fecha concreta, a principios de Junio.

Podéis ver más cosas acerca de los autores y las novelas cortas que lo componen si entráis en la web.

miércoles, abril 20, 2011

Versículos prohibidos. Microficciones de NOCTE

De nuevo un grupo de autores Nocteños se unen y sacan a la luz una micro antología centrada en la temática de la Semana Santa: "Versículos prohibidos"

Nuria C. Botey, Ángel Luis Sucasas, Ignacio Cid, Juan Ángel Laguna Edroso, Víctor Conde, Anna Morgana, Roberto Malo, Javier Quevedo Puchal, Roberto J. Rodríguez, Miguel Aguerralde, Ángel Villán, J. E. Álamo, David Jasso, Pedro L. López, Julián Sánchez, Pedro Escudero Zumel.
Portada: José Manuel Nogales

Descargar ficción en 23 Escalones editorial

martes, abril 12, 2011

Una idea brillante...

De vuelta del fin de semana me traigo cansancio, ilusión, libros, nuevos amigos y recuerdos de los viejos de nuevo vistos. Han sido dos días ajetreados, de turismo y cosas que no son turismo, pero que resultan igual de agradables. Antes de nada agradecer a toda esa gente valenciana, de nacimiento y de adopción la acogida que nos dieron a mi mujer, Marimar, y a mí mismo.

Pero esta entrada del blog tiene un propósito concreto. Vamos a ello.

De entre todas las actividades, aquella que disparó mi visita fue la participación en la “Noche terrorífica” de la Almacon celebrada en Alamássera. Allí participaron David Mateo, Juan de Dios Garduño, Andrés Rodrigo, Daqui Gómez,José Miguel Cuesta, José Rubio y yo mismo. En ella estuvimos haciendo disquisiciones acerca del terror en clave generalista y desenfadada… y fue ahí donde, a resultas de un comentario de Andrés, creo que fue Andrés, se me encendió la lucecita.

Hablaban de zombis, digo hablaban, porque a mi el tema no suele decirme demasiado. No me acaban de gustar las novelas o películas centradas en este subgénero; por el contrario, sí me llama la atención el porqué de su éxito, de su boom, las razones que llevan a tanta gente a acoger con gusto eso que a mí no me llama la atención. Normalmente uno especulaba con explicaciones de lo más variopinto. Esas disquisiciones sesudas y algo simples que atienden al lado social: un mundo lleno de zombis como metáfora de la deshumanización, de la normalización y simplificación que la sociedad actual proyecta y contagia a sus individuos; o la vertiente, llamémosla, antropológica, en la que hay una reacción por parte del lector/espectador al ver la pérdida de identidad del individuo zombi como una posibilidad abierta para él mismo… aterradora, cercana.

Y sin embargo, ya digo, fue Andrés el que destapó el tarro de las esencias. Nada de eso. No hay que atender a lo social-metáforico, hay que hurgar menos profundo, hay que ir a la escala más superficial, a las necesidades de evasión, a la zona reptil del cerebro de todo ser humano —exagerando las cosas—. Hay que buscar la explicación en el retrato apocalíptico, o post apocalíptico, de la sociedad.

Hablamos de una sociedad desintegrada, sin trabas legales, éticas o morales, donde todo está permitido. La única regla es la supervivencia: el robo, el asesinato preventivo, la reducción absoluta del ser social y ético… todo está permitido, y no solo permitido, sino que suele ser la mayoría de las veces una necesidad irrenunciable y básica para la supervivencia. Deja de haber ataduras y cada cual es el rector de su propio destino en un sentido absoluto.

El paraíso escapista de cualquier de nosotros, seres alienados, reprimidos, cohibidos, encadenados a un traje de normativas estrecho y sofocante en muchos casos… una nueva utopía pervertida, pero utopía al fin y al cabo, que nos proporciona un escape temporal dentro de las páginas, la pantalla y la imaginación. Donde somos héroes, pero al mismo tiempo villanos sin miedo al castigo o la penitencia. Donde podemos dar rienda suelta a cualquier deseo insatisfecho o coartado.

¿A qué da miedo?

viernes, abril 08, 2011

Camino a Valencia

En breve mi santa esposa y el que suscribe tomaremos el autobús para la tierra mediterránea de las fallas y la Albufera; vivan los tópicos. La excusa, participar el sábado en la noche del terror en la Almacón que se celebra en Almassera, el objetivo real, ver una ciudad que ahcía tiempo tenía ganas de visitar, ver a gente que no tengo el gusto de conocer en persona, y volver a ver a viejos amigos.

Y lo más importante... la cocina valenciana y el mar. Hace demasiado tiempo que no veo el mar, aunque sea el Mare Nostrum, y no el viejo Dios Atlántico al que estoy más acostumbrado.

Bye, bye.

miércoles, abril 06, 2011

"Y pese a todo," de Juan de Dios Garduño

No soy muy aficionado a los zombis. No. Me cuesta, quizá sea una prevención irracional. Lo sé. Eso es lo que me ocurrió con la novela de Juande. La tenía en mente, su fantástico éxito, su concreción como un icono de la literatura fantástica española, pese a quien le pese, un hecho innegable, subrayado por su futura versión cinematográfica.... pero no me atrevía. Hasta que gracias a la encendida insistencia de Fernado Martínez, nuestro querido Fer, me puse a ello.

Puedo decir que me lo leí en un día, que en términos generales me lo pasé bien, en algunos momentos muy bien, aunque no terminó de cuajarme.

Desarrollemos esto un poco: (Hay spoilers, aviso)

La primera mitad del libro es espléndida en su sencillez y buen hacer. No flojea apenas, mantiene la tensión narrativa y plasma a los personajes con gran profesionalidad, trazo fino, aunque no aburrido, con buena mano —la simpleza a veces es una buena herramienta si se usa bien, y aquí está muy bien llevada—; Juande tiene un buen manejo del entorno preciso a la par de no demasiado absorbente. La trama es apasionante, fresca dentro de lo manido que el tema puede ser a primera vista. Lo cual se agradece. La relación de ambos personajes y de ellos con los secundarios, llevada con los flashbacks está bien llevada y no chirría como a veces sucede en otros casos. Es realista y hace que nos sintamos, en cierta manera implicados en la narración, cercanos a los personajes, a sus problemas, a sus emociones.


Segunda parte... a partir del capítulo en que se produce el reencuentro en la amistad... para olvidar. Hay un punzante cambio de registro, de modo de abordar los personajes. Demasiada moralina emocional en algunas ocasiones, tanto que llega a ser sentimentaloide, es como si el autor temiera llevar el mismo tono de antes, como si, inseguro, no se atreviera a cargar esa emocionalidad en los diálogos o en las acciones y tuviera que hacerlo evidente y pastoso. No es que no deba haber emocionalidad, pero la forma en al que aparece, rompe tanto el ritmo como el tono muy bruscamente; da la sensación de haber tirado por el camino fácil, apresurado.

Sobran, a mi entender, un montón de diálogos/monólogos, sobre todo aquellos en los que ambos personajes se ponen a describir la situación política e histórica... son cargantes, fuera de lugar, muy largos (creo que le editor acá debiera haberle cortado las alas, no hablan los personajes, se nota que habla el propio Juande).

En ese segunda parte hasta cambia en muchos sitios el lenguaje, de sencillo, pero preciso y potente, pasa a ser tramposo en algunos casos, débil y poco trabajado en otros., cosas de la prisa, supongo... algo a lo que yo mimso, como autor, a veces también me enfrento La aparición de la mujer en el tramo final es como un grano en la piel, no porque sobre... es un buen prólogo al hecho de que al final aparezcan los supervivientes, sino porque le falta enjundia, es demasiado superficial y apresurada, es un secundario que me hace quedarme con una mueca de extrañeza. Una cosa es apretar el acelerador de los acontecimientos para contagiar el frenesí al lector, y otra muy distinta, apresurarse, no sacarle todo el partido a la situación que él mismo ha generado, y creo que no se lo ha sacado… el libro pedía un final más extenso, no cargarlo todo en el simple enfrentamiento, sino en una cierta dosis extra de drama personal.

No me importa que haya situado la acción en Maine, no me choca, no parece que haya trasladado la forma de actuar, hablar y comportarse de una ciudad española, sino que se ha molestado en darle el tono y la ambientación requeridos.

Quizá le hubiera concedido un poco más de protagonismo a la niña. De la misma forma que se detiene en cómo afecta todo a los dos hombres, sus miedos, sensaciones, alegrías, esperanzas rotas, quizá debiera haber hecho algo similar con la niña: un punto de vista desde la inocencia y el desconocimiento como contrapunto de la pesadumbre y desesperanza que impregna a los dos hombres.

Tampoco me molestan los monstruos. Son el contrapunto dramático necesario, sin el cual la historia no pararía de divagar, es lo que hace que el final se desencadene y los personajes actúan. Aunque los voladores quizá si sobraran.

Creo que si Juan sabe llevar lo que escribe como en al primera parte, sus obras ganarán en fuerza y profundidad. Esa primera parte me hizo pensar en esas novelas profesionales, trabajadas dentro de su aparente sencillez, de esas que no quieren engañar a nadie, que cuentan una historia, una buena historia y lo hacen de una forma natural.

Estaremos atentos s su siguiente obra: "Apuntes macabros"