jueves, julio 06, 2006

La Mirada Maligna: Vernon Lee

Uno relee viejas recopilaciones, busca en listados una tarde perdida por internet, y encuentra recurrencias, repeticiones que terminan por despertar un gusanillo en el estómago literario. Una de esas repeticiones es Vernon Lee .

Así que, cuando vi que publicaban La mirada maligna, recopilación de unos pocos relatos de la autora, pues hice caso del gusanillo y comí de la manzana.

Si uno es fanático del horror moderno, de la fantasía oscura de toque contemporáneo, urbano, cosmopolita, entonces ni se le ocurra acercarse al libro. Vernon Lee escribe con maestría novecentista, con detalle pristino, con voz reposada, con ese oropel que abruma por su enciclopedismo. Sus relatos nos encaran con una crueldad refinada, con un horror que sólo se aparece al cabo e un tiempo, cuando el relato está en nuestro estómago cerebral, a medio digerir. No hay brusquedades, experimentalismos, son palbras, hitorias puras.

Actualmente estoy leyendo una recopilación, una de esas de la antigua "Bruguera": Las mejores historias siniestras, un compendio de relatos escritos por autores famosos que normalmente no se han dejado caer por los pagos de lo fantástico. En muchos de ellos encuentro el mismo aroma que se aspira en las páginas que nos ofrece Vernon Lee. El terror (lo siniestro, lo fantástico) está enterrado bajo capas de vulgar o brilante normalidad, de historias de estar por casa de, de golpe o con suavidad de gato giran hasta encararnos con los más siniestros rostros del universo.

Vernon Lee nos presenta la maestría de esos artesanos que uno imagina arrugados, retorcidos de estar toda su vida inclinados sobre el banco de trabajo, obsesionados con esa rara joya llamada perfección, en una eterna búsqueda de un grial elusivo.

Lo dicho, una excelente muestra de otra forma de ver y encarar lo fantástico y lo siniestro en lo fantástico.

Lean, lean...

lunes, junio 12, 2006

"El Bosque", la película

Este fin de semana he tenido la oportunidad de ver el dvd de la película "El bosque" (the village) de M. Night Shyamalan, el autor de "El sexto sentido".

Hace tiempo leí diversas críticas. las había para todos los gustos, pero buena parte de ellas aludían a la poca entidad del film como película de terror.

Lo cual me hace reflexionar algo. La, a veces, nefasta capacidad de la publicidad para conducirnos a engaño, para hacernos pensar una cosa cuando, en realidad, lo que vemos nos dice otra bien distinta.

"El bosque" es una de las mejores películas que he visto en mucho tiempo. No es una película de terror. Es una película que habla del terror desde la óptica del uso que se hace de él para manipular a los personas. Lo cierto es que no debemos confundir tensión con terror. Cosa que la productora y sus gurús del márketing sí hicieron... y metieron la pata. Pensaban que así iban a atrer más gente, pero lo único que lograron fue un conjunto de espectadores decepcionados y confundidos que terminaron por convertirse en detractores. Y eso es injusto, la película no es mala, no es aburrida, simplemente no se adapata a lo que se vendió, al dinamismo del trailer, a la acción terrorífica que se intuía.

Todo esto me recuerda, en una suerte de rocambole que me hace reflexionar a la inversa, a la actual situación de la literatura fantástica: ciertos autores "serios" que, habiendo escrito una obra claramente de corte fantástico (llámese ciencia ficción, terror, fantasía) intentan por todos los medios alejarse de semejanta catalogación, no vaya a ser que les caiga un estigma encima.

El arte es arte. Catalogamos porque el hombre es así, actúa a si impelido por una estructura mental determinada. Pero lo importante no ha de ser la filiación de la obra de arte, lo importante es la obra en sí, el efecto que tiene en quien la lee, la siente, escucha o contempla. Soy de los que piensa que la catalogación debe ser un ejercicio a posteriori, algo que nos ayude a almacenar, no que nos mueva a ver, porque entonces nos volveremos unos hemiplégicos mentales, estaremos cojos, faltos de sustento por no haber sabido ir a buscar en otros campos, en otras luces, en otras tierras tan fértiles como la que más

Vuelvo a "El bosque"

La película es impecable, de una hermosura serena e inquietante. Es sobria, lacónica, com el personaje de Joaquim Phoenix. Los actores abruman con sus interpretaciones. Visualmente es casi una obra de arte, y la banda sonora, incluidos los silencios, se mezcla con la narración con cuidado equilibrio, complementándose de una forma escalofriante.

Si la van a ver olvídense de lo que les contaron o de o que leyeron en una crítica. Limpien la pizarra y entren vírgenes. Verán la crónica de un manipulación, al tragedia de ver cómo las ideas más nobles pueden contaminarse sin remedio de los vicios que ellas mismas detestan. Como todo en esta vida ni es blanco ni es negro, como el miedo es el arma de los tiranos y, a veces, de los que se creen justos.

No le defraudará

Vean, vean... cuidado con aquellos de los que no hablamos, pero que tenemos siempre en la cabeza.

lunes, mayo 22, 2006

UBIK

Por fin.
Y es que, desde hace demasiado tiempo apenas dispongo de más de una hora limpia para tomar un libro y leer con calma. Pero un largo viaje, tres horas y pico de autobús, ida y vuelta, le dan a uno la portunidad de enfrentarse a una de esas obras que venían susurrando detrás de la oreja.

Genial.

Cualquier nivel de lectura que tomemos nos agrada, nos seduce, nos pincha. Dick perfila un universo estrambótico, desquiciante, creíble. Luego ese universo se desencadena en toda su locura, y entonces... entonces sopréndase y busquen la realidad, intenten encontrarla. Se darán cuenta de cuán elusiva es ella, de cómo juega a escaparse y aparecer, a disfrazarse.

UBIK, ciencia ficción y novela negra. Sí también. Soy lector asiduo de este segundo género, y puedo decir que ubik encierra una estructura narrativa similar a la de muchas novelas del género. Es beneficiaria de algunos de sus trucos.

No adelantarémás. Hay una edición de bolsillo al alcance de cuaqluiera aquí en España. Espero que en otros sitios sea igual de fácil dar con ella.

Consejo para aprendices de escritores:

Destripen los diálogos, háganlos suyos, aprendan.

Lean, lean... y recuerden el retardador de crecimiento capilar UBIK dejará su piel tersa y suave durante tiempo ilimitado. Use UBIK con precaución, siga las instrucciones de uso,

Absténganse paranoicos.

*Nota: 10 para Dick, 1.5 para los editores... premio al que encuentre más erratas en la edición de Solaris.

Reseña y comentarios en La Tercera Fundación
Y, cómo no, en Axxon

viernes, mayo 12, 2006

30 días de noche...

Hablemos de comics. No soy lector asiduo de ellos. En mis tiempos, como cualquier aficionado al terror, leí con deleite los números de la revista creepy que cayeron en mis manos, y algunos otros ejemplares tipo cimoc en os que se insertaban este tipo de historias, poco más.

Cuando se ataca el género desde este ámbito, el lector habitual de literatura de terror tiene que cambiar su tipo de enfoque; incluso si uno es espectador asiduo de películas del mismo género, también se requiere un punto de vista distinto con el que acercarse al comic, a la novela gráfica.

Así tuve que hacer cuando la curiosidad me hizo detenerme delante de una tienda especializada y, atraido por una novela gráfica de Clive Barker, me puse a husmear. Encontré 30 DÍAS DE NOCHE, me la llevé y al par de días volvía a por las dos que le siguen: DÍAS OSCUROS y 30 DÍAS DE NOCHE: REGRESO A BARROW.

Regresamos al tópico tema de los vampiros, pero desde una óptica distinta a lo que la moda dicta actualmente a este respecto. No esperen encontrarse con lindos donceles y damiselas lánguidas, de colmillos afilados, vida social ajetreada y modales exquisitos, no esperen un pastiche de nuestra amiga Anne Rice, no... Son desarraigados, son depredadores que ocultan su condición con una dosis masiva de resentimiento, son monstruos; no saben lo que es la compasión y su único objeto es el de sobrevivir como especie.

El argumento es sencillo. Barrow es un pueblo en Alaska. Cada año la oscuridad lo envuelve durante treinta días. Un grupo de vampiros aprovechan la oportunidad para... hacer lo que un vampiro hace, claro... comer, destruir, devorar sin que la luz del sol sea un impedimento.

La tensión, el miedo, la claustrofobia, la impotencia, el terror... son sensaciones que se palpan conforme avanza en la lectura, los dibujos las escupen sobre uno sin concesiones.

Gráficamente, no soy un especialista, las historias son brutales, simples, impecables.

De las tres obras, quizá la mejor, la que más me ha atraído e impresionado es la segunda: DÍAS OSCUROS, en ella se recorre el submundo vampírico con pinceladas breves pero precisas. Aunque las tres conforman un corpus total, cerrado y atractivo.

Una recomendación para los que, como yo, quieran meter la cabeza en este mundillo. Una historia de miedo de las de siempre, bien tratada, bien llevada.


Reseñas en Tumba Abierta 1 y 2

Lean, lean... no se dejen morder

lunes, mayo 08, 2006

Básicos del Terror: "Antiguas Brujerías", de Algernon Blackwood

Hay relatos que se repiten en antología tras antología. Es el caso de algún autor, y cuando de terror se habla, el maestro Blackwood está siempre ahí. Podría haber escogido el que quizá sea su relato más famoso El Wendigo, pero bueno, esa es otra historia. Hoy me centraré en una de las obras de este autor a las que más cariño profeso.

Blackwood es uno de los maestros de Lovecraft, quizá se le conozca por las comentarios entusiastas del autor de Providence, pero reparar en él sólo por ello, sería injusto. Blackwood debe, no, tiene que entrar por derecho propia en la bibioteca de todo aficionado a la literatura de terror que se precie, por la puerta grande y sin miramientos.

Se trata, casi sin discusión, de uno de los autores que mejor maneja los ambientes, las atmósferas (encuentren por ahí el relato Los sauces...). Los relatos de Blackwood están empaquetados con delicadeza cruel, con minuciosidad, el lenguaje nos trasporta a un lugar, nos deja en él y allí somos cómplices de las peripecias macabras del portagonista.

Antiguas Brujerías pertenece a los relatos dedicados a John Silence, investigador de lo oculto. Aunque la presencia de este personaje es testimonial y sin importancia. Esta vez acompañamos al típico viajero inglés que se ve atrapado por los encantos del Continente en su estado más puro y misterioso. Una aldea perdida en Italia es el escenario perfecto para que este hombrecillo se enfrente al miedo, a lo desconocido, a lo que el tiempo ha ocultado pudorosamente del ojos de los mortales... o quizá se trate sólo de una ilusión.

No diré nada más. Quien quiera que busque, encuentre y goce.

Lean, lean... miau.

El relato en Valdemar (de la tercera fundación)
El relato en Alianza Editorial (de la misma fuente)
El autor en wikipedia
El autor en Letras perdidas

martes, mayo 02, 2006

Jaume Balaguero, frágiles y el cine de terror

No puedo evitar hablar de esta película, de ésta y de las otras de su director, el irrepetible Jaume Balagueró.

Por cuestiones de la vida no tuve la oportunidad de verla como se debe, en pantalla grande, en un cine del centro de mi ciudad. Pero gracias a ese gran invento que es el DVD, por fin, cumplí mi deseo.

Hay formas de ver el terror, de sentir y de hacer sentir el terror. No voy a entrar ahora en una descripción prolija. Me basta decir que Balagueró pulsa la cuerda correcta, la cuerda de un miedo ancestral, interiorizado.

Recuerdo su maravillosa "Los sin nombre". No pasé miedo en el sentido estricto de la palabra, sin embargo, durante toda la proyección, tuve que luchar contra un impulso que me obligaba a salir de la sala, a escapar de aquella historia que me absorbía, me ahogaba, me hurgaba en las entrañas y me incomodaba el alma de aquella manera. Y no era por la forma de filmar, no, también era la forma de narrar, la historia en sí, el giro que el director le había dado al relato de Ramsey Campbell. Leí ese libro, y no logró atrapareme, en general los libros de este autor no me atrapan, quizá sea la traducción, pero su forma de escribir se me escapa, no logro centrarme en la historia. Sin embargo la historia filmada, me abrazó nada más haber empezado la proyección

"Frágiles". Otra vuelta de tuerca. Una reescritura del lugar maldito, del lugar infestado por el mal. Sí, quizá es muy fácil recurrir como baza argumental básica al mal aterrando y haciendo sufrir a un grupo de niños indefensos; es fácil también escoger un personaje en apariencia desvalido, frágil, como oposición a un mal todopoderoso, fuerte y cruel, sobreponiénose a él y a sus propios fantasmas, venciéndolo. Sí, todo ello parece fácil, pero hay que saber hacerlo.

Quizá el terror no es más que un revisitación continua de ciertos tópicos.

Aquí sí que pasé miedo.


Otra película reseñable del director es "Darkness"

Los sin nombre en Aullidos
Darkness en Aullidos
Frágiles en Aullidos
Especial Frágiles en Aullidos
Entrevista al autor en Dreamers

Vean, vean... y asústense.

miércoles, abril 26, 2006

Básicos del terror: "Las ratas del cementerio", de Henry Kuttner.

Acometo en esta serie de entradas una tarea grata: la de repasar, sin ánimo profesoral o erudito, sino más bien panegírico y esquemático, ese conjunto de obras y obritas del género terrorífico con las que más he disfrutado en mi vida.

Si a alguien le sirven de guía, bravo; si goza como yo, dos veces bravo.

Recuerdo que yo tendría unos diez, doce, trece años. Éramos unos críos de colegio de curas bastante modositos, aunque con nuestro juvenil punto de malicia, zascandilería e independencia. Fue una tarde veraniega, bochornosa. La clase de lengua y literatura se nos dibujaba a todos como un aburrido tiempo de suspiros, ensoñaciones estériles, sudores y apuntes.

Pero quiso el destino que esa tarde nuestro viejo profesor, reconozco que apenas me acuerdo de él, acudiera algo más tarde y bastante más cansino de lo que era habitual. Llevaba en la mano un librito del que nadie vio el título porque forraba sus libros en papel de periódico.

Se sentó en su silla nos hizo callar con un ademán serio y dijo:

-Hoy les voy a leer un cuento, uno de miedo.

Todos saltamos de nuestro asiento, alegres, aunque silenciosos. Era algo nuevo, y a esa edad lo nuevo fascina. Y más si evita una tediosa hora de objetos indirectos, análisis sintácticos y demás metralla gramatical.

El viejo Masson, guardián de uno de los más antiguos y descuidados cementerios de Salem, sostenía una verdadera contienda con las ratas. Hacía varias generaciones, se había asentado en el cementerio una colonia de ratas enormes procedentes de los muelles...

Así empezaba el relato.

Era una narración corta, de atmósfera, en la que la historia, vista desde una perspectiva ajena, de lector resabiado, hasta resulta manida y tópica. Pero esa tarde, entrando el sol a raudales por las ventanas, todos sentimos el mismo escalofrío, todos nos estremecimos cuando el protagonista se estremeció, todos nos dejamos hipnotizar por la fluida lectura de nuestro profesor. No importaba que el ambiente no invitara a sentir miedo , a dejarse llevar por una narración de terror, no. Dio igual, el relato nos atrapó, nos dominó y nos fascinó. Nadie dijo esta boca es mía durante toda la lectura.

...y se hundió en la negrura de la muerte, con los locos chillidos de las ratas taladrándole los oídos.

Y el silencio siguió flotando sobre nosotros como una mortaja. Ninguno de nosotros se movió. Nadie se atrevió a romper el hechizo que nos dominaba y mantenía helados, sujetos a los asientos, reviviendo los horrores que habían acosado al protagonista, una y otra vez. Quizá imaginando que el susurro tras la pared no era otro profesor, en otra clase, escribiendo en la pizarra con una tiza; no. Quizá ese susurro era el arañar sibilino de una de esas demoníacas ratas, esperando impaciente, deleitándose en nuestro sufrimiento, al acecho.

Muchos años después. Lector ávido y curtido en muchas guerras, di con ese maravilloso libro que Alianza editorial y Rafael Llopis nos han brindado para nuestro gozo y disfrute: "Los Mitos de Cthulhu". Y allí estaba. De nuevo, el relato, las ratas, esperándome.

Sobra decir que hice todo lo posible para tener miedo.

Si pueden lean, lean... no les defraudará.

Kuttner en wikipedia -inglés
Kuttner en la tercera fundación
Los mitos de Cthulhu

martes, abril 18, 2006

El latido de la tierra.

El murmullo recorre la pequeña plaza a oleadas asimétricas, la luna llena parece tener alterada a la gente, la del pueblo y los que hemos llegado allí de fuera. Hace calor, demasiado para una noche de Semana Santa como esa, y más porque estamos apelotonados unos contra otros, expectantes. Los protagonistan van llegando, unos con su tambor, otros con el resuello entrecortaddo, a duras penas sosteniendo el pesado bombo. Van de negro, de arriba a abajo, hasta los pies, como enlutados, pero en sus ojos no se lee tristeza, no, su expresión más bien contiene un imperceptible germen de pasión en forma de ansiedad. Miran el reloj del ayuntamiento de reojo.

A lo lejos se escucha el redoble pausado de un tambor acompañado por el gañido cansino de una corneta, la gente baja la voz; no, no va a empezar todavía, es el preludio. Por una de las calles laterales, entran a la plaza una docena de soldados romanos de cartón piedra. Nos apretamos más para dejar que esa suerte de cohorte de imitación llegue al centro de la plaza sosteniendo una cruz sencilla con un crucificado preñado de dolor. Los petos son de latón, las botas de un chillón color verde; pero da lo mismo, en sus facciones está esa dignidad de las grandes ocasiones, de quien se sabe actor y protagonista de un evento importante.

Ya falta menos. Van a dar las doce. La corporación municipal nos observa desde su lugar de prerivilegio: el balcón por el que asoma ahora uno de esos soldaditos romanos.

La gente comienza a chistar al de al lado para que se calle, el silencio es como la onda de un estanque, bueno, como cientos de ellas: se extiende, nos abofetea y con resolución apaga los restos del murmullo que aún sobreviven en el aire.

Los de los tambores y bombos sudan, se miran; hay sonrisas nerviosas y rostros cargados de concentración y serenidad. Algunos acaricián la piel tensa de su bombo, el plástico transparente del tambor, es como si buscaran en él una vibración adelantada, como si quisieran transmitir al objeto parte de su tensión.

Silencio.

El reloj da los cuartos, tañe una vez y otra, así hasta doce.
Suena la corneta.

Y la hora se rompe con ordenado estruendo. El suelo tiembla, mis manos tiemblan, mi tórax tiembla, el aire tiembla. El sonido ensordece recorre en un suspiro la amplitud claustrofóbica de la plaza, nos aplasta con su energía; pero no nos equivoquemos, es agradable, en un estruendo hermoso, armónico. Las manos suben y bajan, los rostros muestran el éxtasis. Quienes protagonizan la rompida, por mor de un destino ineludible, han hecho que su corazón deje de latir, y han transmitido esa esencia vital a sus bombos y tambores.

Ya no late el corazón, laten los tambores.

Pasan los minutos, y el estruendo no cesa, el aire está inundado por una energía especial, animado por una fuerza periódica. A veces la intensidad sube, otras baja, a veces se desordena un poco, para luego recuperar su compostura con renovado brío. El sonido tiene vida propia, alma.

Ha pasado media hora y nadie ceja en su empeño de reventarse la mano contra el bombo, el espíritu contra el tambor; hasta los niños están contagiados de esa pasión pagana. Porque esta es una devoción intemporal, un rito ancestral que trasciende creencias. Es el trance del chamán, el baile ritual, el sonido que conduce a los dioses o nos baja a los infiernos en busca de algo que nos haga comprender el mundo.

Es el latido de la Tierra; yo lo siento así.

Web Ruta del tambor y el bombo
En Wikipedia
Samper de Calanda
Más Samper

lunes, abril 17, 2006

Solaris

Regreso de mis vacaciones de Semana Santa. Eso significa que se ha dado el ambiente ideal para leer, para enfrentarme de una vez a esa lectura postergada.

Solaris

Casi ha sido una especie de homenaje póstumo. Huelga decir que ninguna de las expectativas que me había creado ha salido defraudada. El amigo Lem creó un maravillosa joya.

Dentro de los niveles de lectura, dentro de los distintos elementos narrativos, me gustaría incidir en alguno.

El primero es el desgarrado antropocentrismo que desvelan las acciones de los personajes, y digo desgarrado porque ellos saben que ése es su principal defecto, pero también saben que es un lastre del que no se pueden (o quieren) desprender.
La humanidad como medida, la humanidad como único referente... cuando se sabe a ciencia cierta que se está en contacto con algo no humano, en el sentido más literal de la palabra.
La tragedia que se masca en Solaris es esa, la desazón de cada uno de los protagonistas al comprobar que los modelos establecidos no sirven, que esos modelos, por mucho que queramos, nos dominan, nos contaminan, nos hacen lo que somos, como especie, como individuo... y que son ellos los que nos alejan de comprender a algo, a alguien inteligente, porque no conocemos ninguna otra manera de interpretar el mundo que nos rodea que la humana.

En el fondo el miedo al 'extraño' en su forma más pura, cuando el extraño lo es del todo porque no hay comunicación, y cuando ésta se establece, se hace a dos niveles completamente distintos, uno de ellos casi enloquecedor.

Luego cada personaje, cada arquetipo, actúa en consecuencia, obligado por lo que es, como en una tragedia griega, impulsado por el fatum, por el sino insoslayable de sus propias circunstancias.

Hay otros muchos niveles de lectura, otras muchas sub historias inmersas en la marejada narrativa que es 'Solaris', ninguno defrauda, ninguno cansa. Belleza formal, originalidad argumental, una sutil, o no tan sutil crítica de la condición humana, de su vehemencia, de su exagerado optimismo como interpretadores de la realidad.

Detalle exquisito es la descripción de ese tanteo, de ese toma y daca entre el planeta y las cohortes de investigadores que conforman la avanzadilla humana en pos del ansiado contacto. Merece la pena pararse en los detalles de esa evolución.

Si quieren una muy completa revisión vayan a C
Artículo estupendo en Futuro

Lean... lean.

miércoles, abril 12, 2006

Acerca del mito

Llevo trabajando en el Taller de creación literaria taller_7_ccf unos meses con plena satisfacción. Hace pocos días tuve la fortuna de leer un relato e Paula Irupe: un bello relato en el que trazaba un esbozo poético acerca de la pérdida del valor de los ritos en la sociedad.Transcribo algo que se me vino a la cabeza en el comentario a ese relato
"Vivimos en una sociedad donde los mitos no tiene ya cabida si no están edulcorados, enlatados, donde los ritos que se asociaban a ellos, que conformaban el puente entre larealidad y los problemas fundamentales de la existencia, apenas aparecen, o están tan contaminados, tan tergiversados, que ya no nos ayudan como antes...Dónde los símbolos apenas importan si no se les asocia un valor utilitario, no un valor per se...
Mito, rito, símbolo. Creo que hace falta una revisión global, un nuevo acercamiento... si seguimos así el desarraigo, la estupefacción existencial, y por lo tanto, el nihilismo no meditado, seguirán haciendo de las suyas y descomponiendo este jodido mundo."
Medito.
Los síbolos perviven. Vivimos acosados por una diarrea de símbolos; al igual que los ritos, no han desaparecido como tales, es sólo que se ha trasladado el foco de importancia: antes lo importante era la función en sí misma, ahora lo que prima es la cáscara, lo más vulgar y exhibicionista.
El relato de Paula hablaba de un mundo donde los hombres y mujeres habían perdido sus mitos, sus ritos, y por lo tanto su humanidad.

Bienvenida

Esta vez sí, eso espero. Iniciamos el camino con fuerza de voluntad.