lunes, febrero 12, 2007

Danza Macabra, de Stephen King

Uno de los ejemplos que mejor nos muestran la poco entidad intelectual que tiene la creación de género terrorífico en España es la casi absoluta falta de libros, ya sean ensayos, monografías o estudios, dedicados a dicho tema. Existen excepciones honrosas como la Historia natural de los cuentos de miedo, de Rafael Llopis, el horror preternatural en la literatura, de Lovecraft, y quizá alguna tesis doctoral de la que no tengo noticia, pero seguro que flota por ahí, en algún lado. Por suerte para nosotros, Valdemar, recientemente, se decidió a brindarnos Danza macabra, la obra de Stephen King.

Danza macabra es uno de esos libros que, sin ser ficción, tampoco se pueden considerar como un estudio ordenado y conspicuo. La obra es una interpretación , un vuelo muy personal y algo desordenado de King sobre el universo del terror en Estados Unidos en el último medio siglo. El autor, lejos de profundiza en su actitud creadora, más bien se centra en una lectura de la evolución y las formas del terror como elemento artístico integrante de la cultura popular, así habla del terror en el cine, del terror en la televisión, y por último del terror en la literatura, ciñéndose en este último apartado a un listado de libros favoritos.

Es obvio que las partes en las que nos habla del cine y la televisión pueden ser vistas por los lectores no norteamericanos como un mero divertimento, como un elemento, no desdeñable, pero sin más importancia que la de su carácter anecdótico. Sin embargo es en la parte dedicada al cine, donde King esboza una serie de ideas interesantes acerca del terror como un reflejo de ciertas inquietudes y miedos en lo político, social y económico. Es obvio que hay que aplicar el filtro de los miedos made in USA, que no han tenido que ser los mismo en nuestra vieja Europa. Sin embargo es determinante la influencia norteamericana en este ámbito como para desdeñarla sin más. Además, en casi todos los capítulos deja caer píldoras que invitan a la reflexión crítica

Quizá la parte más interesante del libro sea la última, la referente a las elección de obras literarias que forman las preferencias del autor, su análisis. La parte dedicada a las series televisivas es, en mi opinión, la parte más floja y más ajena al lector español.

En fin, un libro recomendable para aquellos que disfrutan del terror como género y quieren ir un poco más allá de la ficción, entrar en las bambalinas.

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