martes, octubre 03, 2006

La fábrica de pesadillas

¿Son ustedes supersticiosos?

Yo no.

Pero a veces, cuando uno toma un libro concreto del anaquel o el expositor de una librería, un leve temblor se trasmite del ejemplar a su mano, un temblor apenas perceptible, tanto es así que uno duda si no lo ha sentido en su cabeza y no en la punta de los dedos. Es un temblor que crea un nexo irrenunciable entre tú y el papel.

Percepción fugaz, escalofrío breve pero perturbador; uno sabe que algo se trama, algo en apariencia bueno. Y coge el libro, se lo lleva al regazo por miedo a que alguien se lo quite, se acerca a las cajas con la mirada baja, casi avergonzado por esa emoción que le impulsaría a leerlo allí mismo, sin esperar... y se aleja en dirección a casa, con la intención precisa de gaurdar ese ejemplar en la biblioteca, en un lugar preferente, como ese dulce que, cuando somos niños, nos regalan y posponemos ilusionados hasta el momento adecuado de paz y sosiego.

"La fábrica de pesadillas" de Thomas Ligotti. Ya les contaré.

2 comentarios:

Cesare dijo...

Tuve la misma sensación con El Gran Dios Pan, y eso que aun no había leído nada de Machen.

David Jasso dijo...

Qué pena que Ligotti no cumpla con las expectativas que la promoción ha levantado. Resulta que ese "dulce" tiene un sabor rancio y caducado.
(Me pasó una vez siendo niño con una bolas de chiclé, puaggg)