Sin embargo me di de bruces con una sorpresa agradable. Y es que pocas veces uno se encuentra con una joya... y no hablo del libro como totalidad, hablo del relato/novela corta "Casa deshabitada". Podría exagerar y decir que es lo único salvable del libro, pero mentiría. Lo que sucede es que, el salto de calidad argumental y estilística es tan brutal cuando se compara el resto de las obras del libro con esta, que uno se siente, por decirlo de alguna manera, decepcionado... susurrando un quiero más así. Si el resto está bien, menos bien... nunca decepcionan... pero, quiero más "Casas deshabitadas". ¿Si has creado esto, porque no sigues por ahí?

Todo el acartonamiento presente en los relatos más cortos, se esfuma en el resto de sus compañeros más extensos. No digo que aquellos sean malos, es solo que no poseen la misma frescura que estos, beben de fuentes manidas, son como los experimentos que realizamos los escritores para medirnos, para valorarnos en una comparativa con algo ya conocido. Sin embargo, cunado se lanza al abismo del relato largo, se olvida de los lugares comunes y desarrolla toda su imaginación.
El libro se marca y define con el concepto del monstruo, pero una lectura menos superficial nos habla de la honda preocupación que realmente, a mi modo de ver, mueve al autor, y es su obsesión con el conflicto entre lo que es real e imaginario, lo que percibimos y lo que es, entre la vigilia y el sueño... "La ciudad inhabitada", otro buen cuento, es el mejor ejemplo de ello, aunque se desliza sin ambages en buena parte del resto de contenido.
Por último una sonrisa, una sonrisa al leer ese homenaje al pulp más descarado que es "El hombre que soñaba con mariposas", un desbarre divertido,procaz y original.
Nos encontramos ante un autor con voz propia, un autor al que le queda un largo camino, que todavía vacila mucho en su redacción, en su gramática, que no ha afianzado su estilo, pero que promete, promete mucho visto lo visto. Uno de esos que conviene anotar en la agenda para el futuro.