Me gusta pensar, no que piensen por mí. Me gusta Reflexionar acerca del mundo en el que vivo... me gusta el miedo y la buena literatura.
viernes, agosto 03, 2007
Líbranos del Mal, de Allen Lee Harris
Son cosas que pasan.
Otro de los elementos que me han atraído del libro ha sido la sutil presentación de esa visión religiosa global, de ese integrismo larvado, del tinte religioso, que impregna buena parte de los aspectos de la vida cotidiana y fluye como corriente subterránea en muchas zonas de Estados Unidos. Lo hace sin exagerar, sin llegar al histrionismo; algo a agradecer, pues uno imagina que la realidad se parece mucho más a eso que a las versiones histéricas y amarillistas que a veces vemos en la caja tonta o en obras de todo corte.
Un libro muy en linea de la colección en la que lo he leído: Vidorama; irregular, elusivo.
Bueno, si lo consiguen, quizá no pierdan el tiempo... es mejor que algunas de las cosas que hoy en día nos quieren vender como buen terror contemporáneo.
lean, lean... y cuidado con las serpientes.
sábado, julio 28, 2007
Renace Sinergia
Hablamos de ficción especulativa, de realidades conjeturales, de buena literatura, buena e inteligente.
Marquen esta revista electrónica en sus favoritos, entren de vez en cuando a leer sus novedades, no les miento si les digo que no saldrán defraudados.
Enhorabuena Sergio y compañía.
Nueva Sinergia
lunes, julio 23, 2007
Básicos del terror: Los hijos del reino, de T. E. D. Klein
Hay relatos que a uno le hubiera gustado escribir, y no, no hablo de aquellos que son famosos, o de una calidad literaria sin parangón, no. Hablo de relatos que son como uno tiene en la cabeza que se debe escribir cierta historia, que se adaptan al germen de cómo tiene que ser eso del escribir que el aprendiz tiene en la sesera al enfrentarse a la página en blanco.
En este caso les voy a hablar de Los hijos del reino de T. E. D. Klein, narración que aparece en El segundo gran libro del terror, de Martínez Roca.
Hay cosas difíciles de hacer cuando uno se pone a escribir este tipo de historias: la primera es la de transportar a escenarios contemporáneos ideas, historias que beben de una tradición cultural, de una idiosincrasia histórica y estilística muy anterior. La otra es la de hacer aparecer esas ideas como novedosas y no como antigüedades acartonadas, imaginería pulp desfasada y casi risible.
Hablamos de un pueblo viejo, de una nueva concepción mítica del origen del hombre de una raza maldita desde los tiempos remotos, castigada por los dioses… todo con un aire muy lovecraftiano, muy bizarro.
Hablamos de una ciudad, NuevaYork, vista desde una perspectiva diferente, una ciudad oscura, de rincones inesperados, con secretos.
Hablamos de cómo mezclar ambas ideas sin caer en un relato pulp e infantil. T.E.D. Klein nos conduce por las calles de
El reto de hacer creíble lo increíble, de sembrar la duda, la piedra de toque de cualquier autor, es eso de lo que hablamos, es eso lo que vemos y agradecemos al terminar de leer el relato.
Lean , déjense llevar por la aparente ironía del escritor, que parece que no se crea ni él mismo lo que insinúa… hasta que lo mejor es dejar de reírse; déjense llevar a un final sutil, sin paroxismo, uno de esos finales que explotan minutos después de haber terminado la lectura, como esos viejos vinos: que ofrecen lo mejor segundos después de haberlos bebido, cuando saboreamos el poso que ha quedado en nuestro paladar.
Lean, lean, y no olviden revisar esos rincones olvidados en el sótano.
jueves, julio 12, 2007
Cazador de mentiras, de David Jasso y Santiago Eximeno
Nos encontramos con terror nacional y bueno, encima.
El libro asume las ventajas e inconvenientes de su propia concepción y realización a cuatro manos.
Lo malo, para dejar el buen sabor de boca al final, es la desigualdad entre diversos capítulos y sobre todo, la necesidad de profundizar algo más en los personajes, dotarlos de algo más que de un conjunto de acciones y reacciones, dotarlos de una vida, de un fondo creíble que nos ayude a conectar con ellos. Creo que es el principal defecto, y probablemente único que tiene la obra: unos personajes algo planos y en número excesivo. El hecho de que algunas partes muy concretas, algunas descripciones, se me hayan alargado, inflado en demasía, es tan sólo una valoración de gusto personal, que otros pueden ver como una virtud.
Y ahora lo bueno.
No hay nada que envidiar a la imaginación extranjera que domina el mercado editorial. Aquí se crea fantasía, terror, ficción de la buena. Este es un ejemplo: un libro de lectura rápida, no por vacío, o por insustancial, sino porque se le ha sabido dotar de un fantástico ritmo narrativo general. El hecho de que se haya escrito, como he dicho a cuatro manos, hace que cada capítulo sea casi un ente independiente, con la virtud del relato corto de atrapar al lector cuando está bien escrito, y estos lo están.
El planteamiento argumental es inteligente y original… un pueblo que aglutina a unos personajes dispersos, un pueblo que es origen y foco de algo monstruoso. Quizá el protagonista del relato debiera ser Certeza, y no el monstruo, el cazador de mentiras. Un ser arcano, misterioso, terrible e implacable; un ser con un solo objetivo: el castigo.
Un argumento bien acabado, bien escrito, original y de calidad… una buena apuesta.
Sí, amigos y amigas, vayan corriendo a comprar su ejemplar. Merece la pena.
A la limón de esto último, ya sé que quizá haya una oferta literaria de terror de origen extranjero que, por razones publicitarias, de calidad, de lo que sea, se nos haga más aparente y atractiva que la nacional. Pero debemos dejarnos de provincianismos. Todos queremos, deseamos, un fondo narrativo, un conjunto de escritores nacionales consolidados y de calidad, y para eso debemos fomentar la publicación de su obra, arriesgarnos a ir a la librería y decidirnos por esas obras antes, o quizá junto a esas otras contemporáneas, ‘de afuera’… que, sea dicho, últimamente han bajado en calidad de una forma abrumadora. Aquí los hay, sólo hay que darles una oportunidad.
Cazador de mentiras es un buen inicio
Saludos y lean…lean, y cuidado; una mentira se le escapa a cualquiera.
Enhorabuena David (y Santi, claro), ya te contaré más en la tertulia... y tú podrás cortarme las orejas
domingo, julio 08, 2007
El ángel negro, de John Connolly
Nos hallamos sin duda ante una novela de terror. Así como en las anteriores obras de la serie dedicada al investigador privado Charlie Parker la parte 'negra' de la trama dominaba, en esta última lo sobrenatural se convierte en el centro de esa trama, en el origen y destino, siendo la parte policíaca secundaria. A destacar las referencias históricas que salpimentan los capítulos, espléndidas, a algunos quizá les puedan parecer gratuitas, pero, en mi opinión, clarificadoras; pequeñas islas sobre las que echar pie , descansar, tomar aire para seguir la narración.
A través de las cinco obras de la serie el fondo sobrenatural había ido tomando importancia, hasta llegar al desenlace al que hacemos referencia: un personaje obsesionado por la muerte, el pasado, por la redención: un protagonista inmerso en un mundo de fantasmas y mal.
Por que la obra de Connolly es un a obra dedicada al mal, a definirlo, a mostrarlo sin ambages, sangriento, cruel, gratuito y destructivo. Parker es el adalid de un bien extraño, con sus propias reglas, un bien que a veces bebe de ese mismo vicio que quiere combatir, un adalid sobre el que convergen infinitas corrientes siniestras, un ser trágico cuyo destino es ayudar a quien no puede ser ayudado ya, un hombre continuamente enfrentado a un mal camaleónico, omnipresente.
Sí , sin duda nos encontramos leyendo una novela de terror, de miedo, una novela que nos muestra la cara oscura del universo, las fuerzas del infierno desatadas. Connolly sabe gravitar entre la afirmación total de un mal más allá de lo humano, y otro, puramente humano, habitual, urbano... entreteje su narración hilando el argumento con ambos hilos, ambos extremos deºla misma madeja, tejiendo un lienzo de sangre, crueldad, desamparo, instinto y redención.
La verdad es que, quien quiera leer a Connolly y su obra de Parker, debería hacerlo comenzando por el principio de la serie y siguiendo la trama, siguiendo la maduración del personaje, de aquellos que conforman el estupendo e importante elenco de secundarios.
Lean, lean... sin desperdicio nalguno
martes, julio 03, 2007
Básicos del terror: Chickamauga, de Abrose Bierce
Hay una forma de relato de miedo que no parece serlo, un relato en el que lo terrorífico no apremia, donde no es más que una premonición incierta que late en nuestro cerebro conforme avanzamos la lectura, un terror que sólo se manifiesta como tal en ese último párrafo feroz y despiadado.
Hay autores que no hacen concesiones al lector, creadores que desangran, que rasgan y mutilan nuestras encandiladas e inocentes almas con el arado de la pluma, con una visión del mundo negra, amarga y sin indulgencia.
Ambroce ‘Bitter’ Bierce es, sin duda el abanderado de esos escritores crueles, de esos autores que manejan el terror desde una perspectiva ajena a todo lo sobrenatural y sin ambargo logran pulsar la nota adecuada que nos conmueve y desestabiliza. Bierce, en una visión primeriza y simplona, es el maestro de la ironía macabra, del sarcasmo cruel, sin embargo debajo de todo su obra flota una agudeza brutal en la percepción de ese lado de la vida oscuro y diabólico que es inherente al ser humano, su brutalidad, su pérdida en el océano del instinto, la relación con un universo amoral y por momentos cruel y certero.
Chickamauga
En este relato encontramos definida la pérfida y precisa visión del mundo de Bierce. Donde lo alegre, lo infantil, lo virginal y puro sucumben ante una realidad poderosa, donde la casualidad no es tal, sino un bien tejido sendero que el destino recorre sin compasión.
Uno lee los relatos de Bierce y termina por volverse un desconfiado del universo, del mundo entero, un desconfiado y paranoico que no para de buscar de dónde va a surgir la desdicha, el giro cruel.
Lean a Bierce, lean Chickamauga o cualquiera de sus cuentos. Encontraran una nueva y escalofriante vertiente del terror.
Abducidos
No se asusten, por favor, no se me marchen. No voy a hacer publicidad de las pseudociencias y demás magufos paranormales. No, tan sólo les quiero hablar de la serie Abducidos, (Taken). Dicha serie ha sido producida por Steven Spielberg, lo cual implica de partida un cierto marchamo de calidad.
Esta recorre a través de cincuenta años de peripecias las vidas entrelazadas de tres familias, la familia de un abducido en la segunda guerra mundial, la familia de una ‘contactada’ que se queda embarazada de un alienígena y, por último, la familia del militar de las fuerzas aéreas que se esfuerza en desentrañar a cuaqluier precio a qué han venido nuestros amigos de ahí afuera.
La serie hace a lo largo de sus diez capítulos un repaso de lo que ha sido el fenómeno ovni en Estados Unidos, explorando hipótesis, exponiendo hechos de la historiografía de la ‘investigación’ ufológica. La serie se decanta por una determinada interpretación: los ovnis son reales, están tripulados por seres extraterrestres y vienen, se nos llevan, experimentan con nosotros con un determinado y oscuro fin, que sólo se desvela al final de la serie.
Es obvio que hablo de calidad técnica de la serie, de su buena ejecución, de su espléndido guión, el dibujo fino y profesional de los personajes, sus espectativas, motivos y necesidades. No hace falta ser un fanático enfebrecido, ni siquiera un aficionado tímido, ni tampoco un tipo sensato que no crea en esas cosas; todos, todos pueden ver y disfrutar de esta serie. Hasta el descreído más recalcitrante, tan sólo se trata de ficción, de una elucubración fantástica bien orquestada.
La verdad es que, personalmente, soy bastante reacio a pensar que nos visiten seres de otros mundos (al menos, dejando la puerta algo abierta, de esa manera), reacio al fenómeno ovni en sí, y que conste que poseo la certeza del converso, pues, en mi juventud, mordí del árbol prohibido. De aquellos años de curiosidad me queda un poso amable, una gran desconfianza y lo mejor: pervive una total curiosidad frente a este fenómeno y todo lo que sucede alrededor, curiosidad hacia la parte, llamémosla, sociológica, psicológica del asunto.
Me fascina ver cómo y porqué algunas personas creen a pies juntillas en estos hechos, como son capaces de centrar su vida en ellos, manipularla, desvirtuarla… o quizá crearla. A veces pienso que no es sino otra forma de creencia, de fe, de la necesidad de algo trascendente que nos supera, nos engloba, nos da sentido. En otras, un escenario que algunos espíritus débiles usan como medio de autodestrucción; en demasiadas, un perfecto cuento con el que medrar económica y/o socialmente.
Bueno, lo dicho, si pueden echarle mano, vean Abducidos.
viernes, junio 29, 2007
John Connolly
John Connolly publica en España una nueva novela de su serie dedicada al investigador Charly ‘Bird’ Parker. Y esto para los amantes del terror y sobre todo, de la buena novela negra actual, es una inmejorable noticia.
Entré en la obra del autor de casualidad, de esa forma callada y visceral que a veces nos mueve a comprar un libro, más por impulso que por publicidad, comentarios o críticas favorables. Leí, nueva novela negra, me gustó el argumento y me lancé.
Desde entonces no he dejado de ir corriendo a la librería a comprar cada nueva obra de este autor: jamás me ha defraudado.
Me gusta la novela negra, casi tanto o más que las creaciones de terror, sobre todo el hard boiled norteamericano, mis enseñas son Chandler, Hammet y Goodis…
Y cuando un amante de estos dos géneros encuentra una obra que los aglutina, mezcla y muestra con acierto, entonces goza con la lectura, y relee, y espera con impaciencia las nuevas publicaciones.
Connolly mezcla terror y novela negra, salpimentando esta última con ligeras pero importantes trazas del primero. El terror sobrenatural es un trasfondo, una melodía en segundo plano sutil y sencilla, pero que define y encarrila buena parte de, si no las historias en sí, sí de la personalidad del personaje principal.
No voy a contarles argumentos, no, eso es algo a lo que ustedes deben arriesgarse. Yo, sinceramente, pienso que es una apuesta segura, un valor en alza. Recuerden John Connolly.
Las obras, en orden de aparición en
Todo lo que muere
El poder de las tinieblas
Perfil asesino
El camino blanco
Y la última, recién publicada:
El ángel negro
Biografía y enlaces del autor en la editorial
lunes, junio 18, 2007
Publicando
Y esta sucesión de barbaridades, ¿a qué viene? A que de nuevo veo aparecer a un hijo mío, esta vez en el fancine Miasma. Se trata del relato, el mazo… como dicen en su presentación: 'José María Tamparillas que debate sobre la perversión y la obsesión en su relato…'
Espero que puedan hacerse con un número, espero que mi creación, y las de la compañía, les gusten.
miércoles, junio 06, 2007
Básicos del terror: El día de los trífidos, de John Wyndham
Obra hito del fantástico del siglo pasado, icono señalado, El día de los trífidos (1951) es una de esas obras que todo amante del género fantástico, del terror, debe leer en algún momento de su vida.
Que quizá se haya quedado anticuada, que sea una de esas obras en las que el paso del tiempo ha pesado más que en otras, es posible. Sin embargo mantiene u resabio de obra maestra de la imaginación y la especulación, que la hace apetecible y divertida.
La humanidad se tambalea, un misterioso fenómeno celeste deja ciega a casi la totalidad de la población. Aquellos que mantienen ese sentido esencial deben sobrevivir a la consecuente caída de lo que hasta entonces ha sido esa humanidad. para colmo, un resultado monstruoso de la investigación genética: los trífidos, plantas inteligentes y carnívoras, se expanden sobre la faz de la tierra si apenas nadie que les haga frente.
John Wyndham especula, y lo hace a veces con sumo acierto, no ya en la posible certeza de sus tesis, si no en la totalidad de los miedos que asaltan a los 'supervivientes'.
Si uno lee bien el libro, aunque los trífidos parezcan parte esencial de la obra, en realidad podrían haber sido sustituidos por cualquier otro elemento perturbador que añadiera un punto más de tragedia a la ya lamentable situación de los humanos.
martes, junio 05, 2007
Sin noticias de Dios
Retomo con placer esta bitácora después de un tiempo de silencio. Y lo hago para hablar un poco de eso de la globalización del mestizaje entre estilos.
Ayer, junto a mi mujer, tuve la oportunidad de disfrutar de nuevo con la película Sin noticias de Dios, de Agustín Díaz Yanes. Nos encontramos con la enésima vuelta de tuerca sobre el mito de lucha cielo e infierno, sólo que desde una perspectiva diferente, aunque no original (es poco lo que se puede crear que sea de verdad original a este respecto).
Sin noticias de Dios es una buen película, con una Victoria Abril genial, una Penélope Cruz quizá un tanto sobreactuada y una Fanny Ardant espléndida… ya no hay mujeres así, esa época se terminó; permítanme esta salida de tono, por favor.
Película extraña en el entramado repetitivo del cine español actual, donde, por término general nos encontramos refritos y parodias bufonescas, dramones existenciales de autointrospección aburrida y poco más. Quizá sea excepciones así las que todavía nos encariñan con nuestro cine patrio y no hacen que tiremos la toalla todavía.
Pero a lo que vamos.
Sin noticias de Dios es la demostración de esa infiltración de lo fantástico dentro de las artes que antes, de una forma solapada o directa, habían abjurado de tal como de la peste. De un tiempo a esta parte nos encontramos con una infiltración similar en la literatura, donde, autores, llamémoslos, consagrados se han decidido a explorar nuevos terrenos dentro de la ficción menos realista y más cercana a conceptos anticuados como el de Ciencia Ficción (cuando digo anticuado me refiero a la denominación, no al género), o intemporales como el terror o la fantasía. Quizá sean que se han dado cuenta de que si se toma ese camino se abre uno de los caminos más ricos y llenos de posibilidades que existe dentro del fenómeno artístico.
El problema es el de siempre, aunque el creador se ha involucrado en algo bien definido, sin escape, intenta huir como de la peste de la etiqueta consecuente, renegando de aquello que tan buen resultado le ha proporcionado.
lunes, mayo 21, 2007
China y las revistas de Terror
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Creo que el acto en sí ya conlleva la reprobación ante lo que de censura tiene (y de ridículo), y como cualquier persona sensata está en contra de la censura y a favor de la educación…así que pasaremos a otros lares.
Uno de los elementos más perturbadores es el de que, para una de tales revistas, había corrido el rumor de que, al escribir el nombre de una persona en ella, tal persona moriría en breve.
¿La gente, sobre todo, la gente joven puede llegar a ser tan crédula?
Recuerdo cómo una vez, hace ya un tiempo, por casualidad, fui a parar a un foro de amantes del género vampírico. Recuerdo el asombro que me produjo el leer cómo gran cantidad de jóvenes, niños y no tan niños, pedían, suplicaban, rogaban y creían a pies juntillas la presencia en el mundo de auténticos chupasangres, con cuyo mordisco pasar a un nivel más elevado de existencia. Dos cosas: la primera es observar el estado de frustración que opera en dichas mentes, tal grado de desapego y desarraigo que les impulsa a buscar esa forma de escapar del mundo (costumbre adolescente pasajera) aburrido e incomprensivo, a otro de libertad y superioridad. La segunda: la credulidad. La superstición, la necesidad profunda que todavía subyace en nosotros de confiar en algo sobrenatural. La capacidad de sugestión que nos lleva a admitir la realidad de algo manifiestamente irreal y fantástico.
Quizá nosotros mismo debamos bucear en nuestro inconsciente menos profundo, descubrir nuestro nivel de credulidad, la zona frágil de nuestra racionalidad, el oscuro lugar donde los deseos y las frustraciones agrietan el sustrato de sentido común.
Saludos, estimados lectores
martes, mayo 15, 2007
Básicos, a secas: Ligea, de Lampedusa
Voy a hablar de una novela corta, de una de esas joyas de la literatura fantástica escrita por autores no encasillados en tal género, una de esas gemas que quedan enterradas entre los polvos que levanta una hermana mayor.
Hablo de Ligea, del autor italiano Giuseppe Tomasi de Lampedusa. (En otras ediciones se titula El profesor y la sirena)
Todos conocemos la maravillosa El gatopardo; algunos, hasta lo habremos leído y disfrutado con la belleza formal y de fondo que nos presenta, pero son pocos lo que he tenido la oportunidad de conocer que hayan dado con esta novela corta de temática fantástica. Y es que, a veces, la sombra del gigante oculta la exquisited sencilla de otros brotes.
Ligea habla de una sirena, sí, de uno de esos seres mágicos y elusivos, habla de un viejo profesor de lenguas muertas, una eminencia; habla de su juventud, de la juventud llena de planes y dispuesta a entrar en el futuro; de ese momento de felicidad absoluta que a veces la vida nos ofrece, de cómo y porqué ese profesor conoció a una hermosa sirena y de qué aconteció después… de un hermoso pedazo de costa italiano. Y no diré nada más. Sólo que para los amantes del fantástico, debería ser una obra de lectura obligada, o al menos recomendada.
Elegir a Lampedusa es elegir bien, es permitirnos el lujo de pasar un buen rato, de acercarnos a la auténtica medida de la buena literatura, de lo que yo considero literatura de vedad: una historia, una buena historia, bien contada, bien escrita. El único problema: encontrar el libro. Pero, qué vamos a decir los bibliófilos apasionados: en la búsqueda uno también encuentra placer.
*Como noticias de última hora, en Iberlibro, para los curiosos, he encontrado que los ejemplares accesibles son los que usan el título de El profesor y la sirena aunque la edición que leí yo, de Bruguera, tiene el título original.
Lean, lean… y vuelen al mar a buscar su destino.
Lampedusa en wikipedia
lunes, mayo 07, 2007
Esta vez en Miasma
Espero que quien lo lea lo encuentre de su agrado.
Saludos
Miasma
Pulse o lo perturbador del cine oriental.
El ejemplo claro de esto que digo viene dado por el nuevo cine de terror oriental. Ayer estuve viendo Pulse (kairo), una extraña y desasosegadora película del director nipón Kiyoshi Kurosawa. Y ayer me di cuenta que buena parte de la inquietud que me trasmitía la película no venía dada por la historia en sí, por los efectos de imagen, la fotografía… no, más bien esa inquietud venía reafirmada y enfatizada por la extrañeza, por la diferencia entre la cultura japonesa, sus comportamientos, su forma de mostrar y de provocar emociones, sus tics, culturales, tan distintos a los nuestros, por mucho que nos emperremos en agarrarnos a eso llamado cultura global.
Es quizá por eso que tengo unas sensación tan distinta, un recuerdo diferente cuando vuelvo a las dos versiones de The Ring, excelentes ambas, la occidental y la original.
Obviamente también hemos de indicar lo mucho que ayuda a esa sensación de extrañeza la distinta visión de lo sobrenatural que ambas culturas tenemos. Los fantasmas japoneses son distintos a los fantasmas occidentales; muchas veces en su propio origen, en el motivo de su fantasmalidad, y también porque en ellos en ellos ese hieratismo, esa falta de emocionalidad propia de la cultura nipona se hace más patente, insuflándoles un añadido perturbador a lo propiamente sobrenatural.
Añadir a esto que Pulse es una de esas películas que al menos todo buen aficionado al cine de terror debe ver. Es un film difícil, a veces inclasificable y desorientador, es un cine que incide más en lo visual que en la trama, que en la coherencia del argumento o su claridad. No hay efectos especiales exagerados, sólo un efectismo cuidado que empapa la fotografía, los ángulos de cámara…
Vean, vean… y cuidado, mucho cuidado si algo les resulta extraño en su ordenador.
miércoles, abril 25, 2007
Echar de menos esas antologías...
Ya no veo antologías, ya no veo selecciones. Tan sólo Paura salva la cara en el mercado editorial, esperemos que por mucho tiempo. Es como si las editoriales le tuvieran miedo a esta forma de narración. Bueno, sí le tienen miedo, la gente ya no parece comprar selecciones, parece que la Novela se haya tragado de golpe y porrazo todas las vertientes creativas literarias que no sean ella misma, y si la gente no compra, o no parece querer comparar, ¿por qué se han de arriesgar las editoriales? Mención a Valdemar y Siruela y sus recopilaciones.
Esto nos deja con Internet y algunos fanzines como los únicos campos de salida posibles para el nuevo relato de terror. Recalco: el nuevo relato de terror. Saludos a aquellos fanzines que se arriesgan, lástima que en Internet nos enfrentemos al problema de la desmesurada cantidad de material mediocre, esa es la gran ventaja y la gran desventaja de la web: cualquiera puede ir, llegar, se acumulan tantos sitios donde leer que uno no sabe bien cuál elegir, y ya dentro, uno se enfrenta a verdaderos bodrios. Pero es este un precio que debemos estar dispuestos a pagar, debemos perder tiempo y energía para encontrar la perla que haga que el asunto merezca la pena.
Añoro esas antologías de Bruguera, esas antologías de Martínez Roca. Ojalá de nuevo alguna de estas editoriales u otras se arriesgaran y nos premiaran cada año, al menos, con una selección antológica, nacional o extranjera, para ver el recorrido contemporáneo del género.
sábado, abril 07, 2007
La habitación del niño
Y sin embargo, a veces, en casos concretos, sabemos cuál va ser ese final; lo sabemos, después de haber leído, visto, escuchado la mitad, un tercio, dos, de la historia, y aún así el terror penetra con la misma precisión de un bisturí afilado.
Eso sucede con “la habitación del niño”, la contribución de Álex de la Iglesia a la serie de películas para no dormir. Después de haber visto casi todas, sin ningún género de dudas, puedo afirmar que es la que introduce el miedo en quienes la ven de una forma más intensa y desasosegadora.
Esta historia es un buen ejemplo que nos permite discutir acerca de los pequeños detalles que diferencian historias de terror similares en su efecto final:
Una de ellas es la presencia de elementos cotidianos, elementos que no son comunes a historias tópicas y manidas, elementos modernos: recordemos la hornada oriental, tanto en literatura como en cine, con una cinta de video, un teléfono móvil... es como si el autor se aprovechase de la novedad para hostigar mecanismos del miedo hasta ahora no pulsados. En este caso hablamos de un simple “escuchador para bebes”. Esos elementos del día a día, si son manipulados con maestría consuman una reinterpretación de la realidad que vivimos, tranquila, sin sobresaltos, afable, abriendo una rendija a esa irrealidad que no es más que un chiste, un chascarrillo de hoguera de camping, de noche de pijamas y alcohol.
La siguiente tiene más que ver con un elemento, llamémoslo de catalizador. Una historia de miedo, bueno, las historias de miedo, normalmente usan una serie de elementos que se repiten de manera incesante, abusan de la ingenuidad del personaje en sus reacciones ante el entorno que produce el terror: ¿Subiríamos por la escalera si oyéramos ese ruido? ¿Bajaríamos al sótano? ¿Abriríamos la puerta o compraríamos veríamos esa cinta de vídeo que comunica con una realidad terrible? Vemos, leemos esas historias y, a pesar del miedo que nos produce el buen hacer del autot, siempre nos queda ese asidero de realidad... no, de realidad no, sino de tranquilidad que nos hace sonreír a la vez que temblar
De lo que hablo es de ese noventa y nueve por ciento de la historia; pero, de repente, aparece ese otro uno por cien, el catalizador, ese que hace que la perspectiva cómoda desde la que nos permitimos entrar en estado de terror, de miedo, de repulsión, ese que hace que esa perspectiva cambie y que reinterpretemos de otra forma esas inquietudes.
En este caso es la presencia de un niño, de un bebé. Nos reímos de la pobre o el pobre incauto que sale al bosque sabiendo que hay un tipo que ya ha destripado a media docena de sus amigos, sin embargo, si ese personaje lleva en brazos a un niño... pregúntenselo: ¿el miedo es el mismo?
La causa: la inocencia. El adulto escoge cometer el error, jugársela, sabe los riesgos, sin embargo el bebé es inocente, no actúa, es un elemento pasivo que no escoge sufrir, sino que está expuesto a un sufrimiento sin más, sin merecerlo, sin buscarlo. En nuestro interior, al menos en el de casi todos, todavía queda esa visión de la inocencia, de la ausencia de culpa o motivo.
Por otro lado, a destacar la magistral forma con la que el director juega con el recurso de los mundos paralelos, algo difícil de hacer, puesto que ya ha sido visitado en demasiadas ocasiones
Vean, vean... no les importe saber cómo va a terminar al poco de ver la película, no importa. Yo hace tiempo que no sentía ese temor, ese miedo.
martes, abril 03, 2007
No sólo de terror vive el hombre...
Un ejemplo: ¿Quién perdería el tiempo investigando los depósitos cristalizados de la orina de una especie de ratón del desierto de Chaco, en Norteamérica? Pues sí, hay alguien, y gracias a ese alguien, otro investigador, un historiador, un arqueólogo, puede hacernos comprender buena parte de las razones de la desaparición de una cultura india como la de los Anasazi...
Hablo del libro Colapso, de Jared Diamond. Lo vi en una librería de Pamplona hace tiempo, en tapa dura, costoso como él solo, pero con una temática atractiva. Hace poco se ha editado en bolsillo... a por él, me dije.
Cómo y porqué unas culturas, unos pueblos, unas civilizaciones desaparecieron sin más: Mayas, Pascuenses, Anasazi, Los vikingos en Groenlandia, y otras no... y todo ello con un estilo directo, claro. Diamond, profundiza, y lo hace conectando al lector con la multiplicidad de disciplinas dispares e increibles que ayudan a contemplar y comprender un poco más esta nuestra historia.
Lean, lean...
Informacion de la editorial
Comentario en terra antiqvae
jueves, marzo 29, 2007
Vivo...
Lamento la tardanza, la desaparición, o como quiera llamarse.
Sufrí una intervención y esto me mantuvo a margen dle mundo bastante tiempo. Ahora, con todo casi solucionado, espero volver en breve a la carga y deleitarles u horrorizarles con nuevos comentarios.
Saludos a todos.
martes, febrero 27, 2007
Básicos del terror: Los veraneantes, de Shirley Jackson
Y pasan los segundos y un destello de perturbación ilumina con luz macabra nuestros pensamientos. El alma del cuento ha llegado a nosotros. El argumento ha madurado en nuestro interior, la lectura plantó una semilla de forma furtiva, una semilla que, en cuestión de segundos, germinó y que, al fin, ha florecido con el aroma del desasosiego, con pétalos venenosos de una belleza insondable.
Hay relatos de miedo que no necesitan golpear, se limitan a acariciar, luego sentiremos el escalofrío.
Nos encontramos aquí frente a uno de esos cuentos. Y es por eso que ni si quiera me molesto en hacer un breve sumario.
Shirley Jackson es autora, además de este cuento maravilloso, de la obra maestra The Haunting of Hill House, la Guarida. Obra que todo aficionado al terror no debe dejar de leer.
lunes, febrero 19, 2007
Más elucubraciones... o cómo nos afecta el terror
Nos gusta categorizar. A veces encontramos más placer, y una rara percepción de falsa utilidad en eso de poner etiquetas a las cosas. El autor de la selección de los relatos ha dividido el libro en tres partes según el ‘tipo’ de terror que tinta los relatos, sin embargo, después de haber leído media docena de ellos, a mi me vino a la cabeza una nueva división, un enfoque a resultas de las sensaciones que despertaban en mí dichas lecturas.
El autor plantea la división entre: para empezar,el mal como foco del terror; luego, la perturbación de la realidad, de lo real y conocido, y, por último, quizá una concesión a la época en la que se hizo la selección (Principios de los ochenta), a ese terror indeterminado, de tipo intelectual que navega con cierto de orden y desapego por la psique humana (concesión al salto experimental que sufrió por entonces la literatura en paralelo al resto de las artes).
Sin embargo hablemos de mis sensaciones. Después de leer: Los veraneantes, de Shirley Jackson, El gemido de los perros apaleados, de Harlan Ellison y La multitud, de Ray Bradbury, después de estas y otras muchas lecturas, me fijé en cómo distintas historias de terror se me hacían, valga la redundancia, distintas, precisamente por el efecto que causaban en mí, por la forma en la que me, digamos, perturbaban.
Primero está ese terror que nos impacta como una patada en el plexo solar, que nos encoje el ánimo y retuerce cualquier víscera, sea estómago o corazón. Lo hace de todas, todas, sin esperar a nada. El lenguaje nos controla, nos domina y nos golpea sin apenas dejarnos reflexionar.
Luego está ese otro terror, el que viene con retardo. Terminamos de leer la obra y percibimos un remusguillo de inquietud, algo, un pensamiento extraño que vaga, anónimo, por nuestro interior. Posteriormente, como una marea esa desazón crece, nos perturba más y más, hasta que por fin se derrama, nos hace abrir la boca, sonreír sosteniendo el escalofrío en la espalda.
Estas dos formas de percepción del terror tiene su origen en lo pasional, no recurren el intelecto, son más reacciones espontáneas ante una sensación, ante un acercamiento emotivo.
Y luego está la tercera, muy de moda, a mi modo de ver falaz y artificiosa, esa que convierte e terror en un juego intelectual. Son esas obras en las que, a menos que uno no se siente a posteriori, y comienza a darle al magín, interpretando, reinterpretando, encontrando simbolismos, imágenes, alusiones y metaliteratura, no encuentra lo que causa el terror. Son esas obras que, sin asustar, el crítico o el autor las ensalzan al ser esas obras donde el terror es más autentico puesto que pulsa en los hilos intelectuales, racionales que vibran en el universo y el hombre. Obras donde le terror es el terror a la soledad, el terror a la diferencia, el terror a la igualdad, el terror a la cosificación… obras donde el terror toma un objetivo incorpóreo, en un alcance académico, ya sea en el sentido más apolillado del término o el más rabiosamente rupturista y experimental.
Como amante del terror sobrenatural, desconfío de este último tipo de obras. No las repudio, algunas son excelentes, de lectura penetrante, formulación atractiva, argumento interesante: buenas obras literarias. Sin embargo veo cómo algunos garúes de los cánones intentan imponer este tipo de obras como el referente absoluto y perfecto del relato de terror, y eso me preocupa, me incomoda.. Es como si el terror intentase zafarse de la etiqueta de ‘literatura popular’ recurriendo a los argumentos snobs y academicistas que esgrimen algunos de los contrarios a las literaturas de género. Como si dijésemos, vamos a copiar la tendencia de la ‘buena literatura’ (aburrida, vacua, sosa) para así sentirnos mejor con nosotros mismos.
Bueno, ya lo he escupido.
Para finalizar, recomiendo a todos que, de la forma que sea, se hagan con un ejemplar del libro. Que busquen en bibliotecas, es un libro que merece la pena.
viernes, febrero 16, 2007
Clara Tahoces ganadora del IV Premio Minotauro con Gothika
Madrid. Principios del siglo XX. Alejo sabe que solamente su trabajo puede convertir su oficio vocacional, el de escritor, en el verdadero sustento de su vida. Así, mientras se gana el pan trabajando de teleoperador se documenta intensamente para la que será su gran novela. Para ello sale cada noche con Darío, el hermano de su novia, por el ambiente goth madrileño. Todo cambia el día que Alejo conoce a Ana, la mujer enigmática y fascinante que se convierte en su única obsesión.
Minotauro (Planeta, como todos sabemos) ha dado a conocer el resultado del premio que convoca anualmente. La ganadora esta año ha sido Clara Tahoces, con una obra, Gothika, ambientada en el universo vampírico. La verdad es que debo luchar bastante en mi interior para no acabar sucumbiendo al reparo que surge sin ser llamado, y que tiende a etiquetar las cosas sin una lectura, sin un estudio crítico. Y es que todo lo que me hable de vampiros, de su adecuación al medio moderno, del ambiente gótico, me produce un inicio de sarpullido inevitable, una sensación de yo ya he leído algo de eso.
Pero todo aficionado debe luchar contra esos reparos, contra esas ideas preconcebidas. No etiquetemos de partida. Esperemos a leer la obra, a leer las críticas de aquellos que la saboreen, y e cuyo gusto tengamos confianza. El hecho de que un argumento suene manido no indica que la obra lo sea; hay que valorar el estilo, la finalización, el diseño de los personajes...
Como he concluido a veces en el taller de escritura fantástica taller_7, cuando uno escribe algo ya muy trillado, está obligado a echar el resto todavía más, a ofrecer algo que lo haga diferente, algo que resalte en cualquiera de los elementos que conforman una obra y que la haga brilla por encima del esquema básico argumental. Esperemos que el jurado del Minotauro haya visto esto y podamos disfrutar de una buena obra de terror o fantasía oscura.
Enhorabuena Clara, y suerte.
lunes, febrero 12, 2007
Danza Macabra, de Stephen King
Danza macabra es uno de esos libros que, sin ser ficción, tampoco se pueden considerar como un estudio ordenado y conspicuo. La obra es una interpretación , un vuelo muy personal y algo desordenado de King sobre el universo del terror en Estados Unidos en el último medio siglo. El autor, lejos de profundiza en su actitud creadora, más bien se centra en una lectura de la evolución y las formas del terror como elemento artístico integrante de la cultura popular, así habla del terror en el cine, del terror en la televisión, y por último del terror en la literatura, ciñéndose en este último apartado a un listado de libros favoritos.
Es obvio que las partes en las que nos habla del cine y la televisión pueden ser vistas por los lectores no norteamericanos como un mero divertimento, como un elemento, no desdeñable, pero sin más importancia que la de su carácter anecdótico. Sin embargo es en la parte dedicada al cine, donde King esboza una serie de ideas interesantes acerca del terror como un reflejo de ciertas inquietudes y miedos en lo político, social y económico. Es obvio que hay que aplicar el filtro de los miedos made in USA, que no han tenido que ser los mismo en nuestra vieja Europa. Sin embargo es determinante la influencia norteamericana en este ámbito como para desdeñarla sin más. Además, en casi todos los capítulos deja caer píldoras que invitan a la reflexión crítica
Quizá la parte más interesante del libro sea la última, la referente a las elección de obras literarias que forman las preferencias del autor, su análisis. La parte dedicada a las series televisivas es, en mi opinión, la parte más floja y más ajena al lector español.
En fin, un libro recomendable para aquellos que disfrutan del terror como género y quieren ir un poco más allá de la ficción, entrar en las bambalinas.
lunes, febrero 05, 2007
¿Falta imaginación?
Está visto que no son suficientes ni las pirañas, ni las abejas, ni las arañas, ni las musarañas (sí, no recuerdo el título, pero sé que hay por ahí una vieja película, especulo que de serie j,k l ó z, donde las musarañas atacan y devoran a nuestros desprevenidos congéneres humanos)... repito, parece que faltaba añadir uno más a la lista de animalitos mutados en bestias hambrientas e insaciables.
Les aseguro que, a partir de ahora el corderito de Norit va a poseer un nuevo significado, y no digamos ya la filia ovina de Carmen Sevilla...
Pero, al grano. ¿Qué sucede? la imaginación se ha convertido en un producto de lujo al que sólo acceden unos pocos elegidos. Cada vez que entro en algúna web dedicada a comentar y listar las nuevas películas de terror, me asombro de la cantidad de basura, de remakes, de vueltas de tuerca y de naderías que nos inundan. Sin ir más lejos, otro ejemplo, esta vez hollywoodiense, lo vi ayer mismo... la soporífera la última señal, donde Andy Macdowell se ganaba unos dólares aburriendo al personal en una historia de fantasmas acaramelados.
Bueno. Ya me he quejado, ya he gritado... ahora, ya saben.
Cuidado con las ovejas mutantes... y con las inocentes musarañas.
Y miren, a lo mejor la peli es buena y todo...
Y encontré la película de las musarañas: killer shrews
jueves, febrero 01, 2007
Vampiros
No voy a ponerme a desarrollar un ensayo acerca de la figura del vampiro en la historia, el cine y la literatura. Esta entrda viene a cuento de un comentario que escribí hace poco en un blog amigo. Tal comentario despotricaba, de una forma bastante exagerada, acerca de la última revisión del personaje: esa saga de vampiros a lo Anne Rice, exquisitos, lánguidos, mundanos... una caterva de egomaníacos con sobredosis de spleen.
Y es que abogo por la recuperación de ese otro vampiro, el original, el histórico: Brucolaco, Vourdalak, Strigoi... Menos Freud y más Folklore, menos sensualidad soterrada y más apetito desbocado, menos modelos prêt-à-porter de época y más tierra de cementerio maloliente y putrefacta. Menos introspección narcisista y más miedo en el sentido estricto de la palabra. Esta nueva saga de vampiros no asusta: por contra fascina, atrae, busca no seguidores, sino imitadores. Y no es que me parezca mala literatura, o crea que haya que borrarlos del mapa... nada de eso. Hay joyas, hay excelentes escritos y películas que merecen la pena ser leídos y vistos. Simplemente abogo por la recuperación del vampiro como mito terrorífico, como ser al que temer, no como ser al que imitar, al que buscar para que nos muerda y así ser uno más de los no muertos tan 'guays' que andan por la vida pasando por encima de todas la convenciones, saltándose las odiosas normas, por encima de los simples y aburridos mortales.
Y escribo esta entrada porque, lo dicho hasta ahora e ssimilar a lo que contaba en ese comentario, y el otro día me di cuenta de algo, y ese algo es la gran correspondencia que existe entre el personaje del Zombie y el arquetipo folklórico del vampiro:
El mito del muerto no muerto que retorna, que simplemente retorna y busca a aquellos que le han sido más cercanos en vida, que retorna portando el vaho de la muerte y un hambre insaciable de vida.
Ya sé que es quizá rizar el rizo en exceso, pero no puedo evitar hacer esa comparación. Sinceramente, hagan ese ejercicio de suspensión de incredulidad, tan necesario para leer cualquier historia fantástica. Comparen, una bestia desbocada, sin razón, hambrienta, furiosa, simple y directa; o un refinado cursi, un Annibal Lecter de pacotilla que tanto disute con uno de la esencia de la metáfora en la obra de Byron, como le muerde el cuello con una exquisitez acrisolada, o se detiene en el bello arte de la tortura...
Yo lo tengo claro, de los segundos conozco unos cuantos sociópatas muy, muy reales... los otros, bueno, los primeros mejor no encontrarlos cara a cara en mi imaginación.
Saludos
martes, enero 23, 2007
De nuevo en Divergencia Cero
Una vez más, gracias a David Jasso por su labor de locución, impecable y escalofriante.
martes, enero 16, 2007
Básicos del terror: Fantasmas - Peter Straub
Me refiero a Fantasmas de Peter Straub.
Nunca me cansaré de recomendar la lectura de esta obra, acompaño a la recomendación un aviso, como en toda gran novela, tanto en calidad, como en longitud, pude que al principio nos encontremos perdidos o confusos. Pero con Fantasmas no hay que preocuparse, lentamente, con seguridad, el autor despeja las dudas que pudieran habernos surgido y nos sumerge en los espeluznantes sucesos que acaecen en la ciudad de Milburn y por los que la Chodwer Society casi es borrada de la faz de la tierra.
Fantasmas pertenece a lo que se ha venido a llamar el Nuevo Gótico Americano. Señoras,señores, hace poco me enteré de ello, y les aseguro que no sé bien todavía del porqué de esta catalogación. Lo que sí sé es que nos enfrentamos a un relato de terror magnífico, un relato donde uno encuentra fantasmas, vampiros, zombies y hombres lobo… de todo, pero cuidado, a veces estas criaturas no aparecen como tales a las claras y se requiere un mínimo esfuerzo por parte del lector para ubicarlas. Porque Straub no nos las muestra como tales, nos las insinúa con sus actos, con sus palabras y silencios.
Aunque el protagonista absoluto de la obra es el fantasma, una concepción del fantasma un tanto peculiar e innovadora. Un fantasma que es más una encarnación del mal, un mal que pervive a lo largo del tiempo y que gusta de exprimir la cordura y la vida de aquellos que, ya sea a conciencia o de refilón, se acercan a él.
Se trata de una novela complicada, con una multiplicidad de personajes abrumadora, en ella es fundamental no sólo la propia trama terrorífica, también lo es la perfecta ambientación; como ya he dicho en otras entradas, en algunas obras de terror el entorno y la relación con el mal que causa ese terror y los protagonistas que lo sufren es esencial. Quizá algunos dirán de ella que se pierde en un excesivo recurso a la ambientación local, casi folclórica , del entorno, que abusa de excesivas inmersiones en las biografías de los personajes, de flashbacks, pero como toda buena trama de artesanía todas esas hebras, en principio sobrantes, terminan por completar el todo con casi absoluta perfección.
Intentar resumir el argumento del libro sería una tarea complicada que, además, les sustraería una buna dosis de tensión y gratos momentos a su lectura. Tan sólo decirles que corran a sus librerías de segunda mano, a los catálogos de Internet y la consigan como sea. A los amantes del terror con clase les supondrá un grato manjar.
Para los irreductibles del cine, decirles que existe una adaptación cinematográfica de no demasiada calidad: Ghost Story (Historia macabra, 1981), de John Irvin. Donde podemos ver a un grupo de viejas glorias de Hollywood embarcadas en esta sinistra y aterradora composición (Fred Astaire, Melbyn Doauglas, Douglas Fairbancks Jr…. etc).
Espero ansioso sus opiniones
Fantasmas en La tercera Fundación
Fantasmas en El Archivo de Nessus
Nuestras revistas... en papel
Y, obviamente, sólo puedo hablar de las que han caído en mis manos.
SABLE
Fermín Moreno y su Asociación Cultural Ediciones Tusitala editan este magnífico ejemplo de que lo fantástico no tiene fronteras. Con una maquetación, traducción y presentación impecables, presenta artículos, relatos, ilustraciones y cómics de autores de variopintas nacionalidades. Es un buen método para que todos nos acerquemos a las formas de creación en otros países sin esfuerzo. No se centra en ningún género en particular.
Y se me olvidaba, tiene su versión francesa. Gran trabajo de Fermín.
Página web de Sable
MIASMA
El terror se mueve, y lo hace con buen pie. Esta joven revista (o fancine, como quireran ustedes llamarlo) comenzó como todas, con paso inseguro, pero número a número se ha ido abriendo camino, ganando en calidad y cantidad. No esperen de ella grandes alaracas gráficas, es una creación sencilla, que se centra en la calidad del contenido y no tanto en la forma; quizá sea este uno de esos puntos en os que deban mejorar, pero después de haber leído sus últimos números, creo que van ganando firmeza en su paso y que, pronto, nos depararán más y mejores sorpresas.
Página web de Miasma
TIERRAS DE ACERO
No sé si la revista surgió a la sombra de la página web o fue al revés, pero, en mi opinión, Tierras se ha convertido en un referente especial del mundo del fantástico español. Sus números han ido ganando en calidad, tanto en contenido como en presentación, con una velocidad endiablada. En ella encontraremos a un elenco de creadores y críticos de primer orden. Tierras no desdeña ningún género, experimenta con formas diferentes de acercarnos el mundo del fantástico. Una buena recomendación.
Se escuchan rumores de que a lo mejor puede desaparecer o cambiar su rumbo... recemos.
Página web de Tierras de Acero
CTHULHU
Hablamos de la más joven de las revistas que han caído en mis manos. Se trata de una revista centrada en el cómic y la ilustración, aplicados al terror y la fantasía oscura. Su factura es impecable y sus contenidos atractivos. Quizá, y esto es una opinión, venga a ocupar un nicho que hasta ahora ha estado vacío. Después de haber leído sus dos primeros números, pienso que podemos esperar mucho de ella.
Página Web de Cthulhu
Y por ahora no hay más. Si ustedes saben de alguna otra que merezca la pena, por favor, perdonen mi ignorancia y no duden en insertar una nota... ya saben, escriban toda la información que sea necesaria en un comentario.
martes, enero 02, 2007
El tiempo y la cultura
Quizá sea una drástica decisión, pero ya se me ha pasado el tiempo de la juventud en la que el tiempo era algo que sobraba y eso, llamado mente, tambien era una especie de tábula rasa que había que llenar con todo lo digerible que pasase delante de las manos y ojos.
De un tiempo a esta parte me pasa con muchos libros y películas. Obras a las que, más joven, hubiera dado unas horas de mi existencia, una segunda o tercera oportunidad a riesqgo de sacar la única conclusín de haber perdido el tiempo y el dinero. Ya he tenido tiempo de crearme mis gustos y opiniones, incluso, a riesgo de parecer un resabiado, de aceptar algo parecido a una ideología y una moral, tengan el marchamo que les parezca. Y esto lo aplico a la hora de cerrar unas páginas o apagra un aparato de televisión cuando lo que tengo delante no termina de gustarme a la primera.
Y es que, no sé si les pasará a alguno de ustedes, uno tiene la sensación de que no debe perder el tiempo, de que debe buscar sólo manjares que le deleiten, de que ya ha pasado la época en la que era una obligación, una necesidad acabar con todo lo que se pusiera por delante.
Dirán que me piedo alguna joya, algúno de esos objetos que ocultan su belleza tras un patinazo inicial; lo sé, lo asumo, y si se me dan los argumentos necesarios, quizá retome el trabajo. Pero mientras tanto prefiero invertir el poco tiempo libre que me queda en el día en la cultura y el ocio que me deleita y me llena.
Dos nuevos relatos publicados
ESpero sinceramente que a todos les gusten.
domingo, diciembre 24, 2006
Visitante de dormitorio
Les aseguro que sólo escuchando a David Jasso, uno ya siente miedo.
lunes, diciembre 18, 2006
La importancia del entorno en el relato de terror
Son diversos los puntos e ideas que han sufrido una revolución o, yendo más adelante, han aparecido como novedades en la literatura de terror promovidos por este autor. Hoy me voy a detener en uno de ellos al que le tengo un especial afecto: el uso com, un elemento fundamental, casi como un personaje más, de la localización física de las historias.
¿Qué sería de la obra de Lovecraft sin Innsmouth, Dunwich, Arkham, Providence... Nueva Inglaterra, esa Nueva Inglaterra preñada de ancestrales y oscuros arcanos, cargada con una impronta de siniestra oscuridad, plagada de rincones hechizantes, marcada por la mano del mal?
Quizá sea la literatura Góticala primera que haya realizado un intento por reconvertir la situación física del relato, de dotarla de un nuevo y más profundo significado y utilidad aparte de ese ser un mero marco donde localizar los hechos. No hablamos del ambiente, vamos más allá: hablamos de unas tierras, de un pueblo, de una casa... y Lovecraft añade unas gentes, un estilo de vida marcado por lo siniestro.
Creo que Lovecraft es el autor que, tras Machen y Blackwood, que dan tímidos pasos hacia ello, termina por entender la importancia capital que tiene el entorno físico para acentuar diversos aspectos macabros e inquietantes de la historia. Se puede decir que casi se convierte en un escritor costumbrista, un etnólogo que se detiene a hablarnos de las gentes que pueblan las tierras malditas donde acaecen sus historias. Sí, podríamos afirmarlo del todo, si no fuera porque en el fondo es una creación más, un aporte fantástico, que complementa el devenir del relato en sí. Pensemos en Innsmouth, en Dunwich, en la tenebrosa Arkham, en sus gentes: deformes, sus inmigrantes turbios, sus sagas familiares con la depravación de la mezcla maldita marcada en sus genes. En las tierras de Lovecrat el mal se trasmuta, no sólo en un comportamiento, también en unos hechos, también lo hace en aspectos palpables, físicos. Lovecraft construye una Nueva Inglaterra virtual, sí, con sabias pinceladas que mezclan lo real que cualquier viajero puede observar, con toques numinosos que muestran una faz más oscura, que reconstruye al esencia del lugar y la de sus gentes, que los redefine y nos obliga a contemplarlos desde una nueva perspectiva, más ominosa, más preocupante y tenebrosa.
Herederos, las historias que se me vienen a la cabeza son las de algunos relatos y novelas de Ramsey Campbell en sus inicios: p.e. la obra que ya cité en otra entrada, El sol de media noche. Pero las dos obras que heredan a su manera ese hacer del maestro de Providence son: El misterio de Salem's Lot (La hora de vampiro) e It de Stepehn King; así como mi adorada y nunca olvidada Fantasmas, junto con Dragón, ambas de Peter Straub; Una tranquila noche de terror y El sonido de la medianoche, de Charles L. Grant. Seguramente habrá muchas más, novelas y relatos, no me importa que ustedes, lectores me las recuerden, que hagan un listado con las que puedan faltar y me lo envíen. En todas ellas la ciudad, el entorno, la tierra, el bosque, se convierten en un añadido, en un nuevo icono sobre el que dirigir nuestra atención de lectores en busca de la experiencia del desasosiego. La historia de sus habitantes, la historia del sitio en sí, marca el tempo del relato, señala el argumento, el núcleo más profundo del mal subyacente puesto que ese mal es una fina hebra que se ha ido entrelazando a lo largo de ese devenir con el paso del tiempo.
La mística del lugar, el pueblo, la ciudad como un personaje más que envuelve y arropa con abrazo frío al resto de los personajes: sus calles, con sus historias, su devenir a lo largo del tiempo, siempre con la presencia soterrada o fundamental de una sólida corrupción, de un mal que acaricia el asfalto, las fachadas y los árboles, el comportamiento de los vecinos. Como algo más que un simple marco.
Hace poco, en uno de los comentarios al hilo de una entrada del blog, se hablaba de un mal (terror) que procede del interior del personaje, o de un mal que procede del exterior, que lo abruma y destruye, cada uno a su manera particular. En Lovecraft y todos estos autores, en las obras citadas, ambas visiones del origen del mal, del terror, se conjugan, se hacen indiferenciables; el mismo mal se trasmuta de cualquier manera, sin importarle el método. Ese es el aporte mágico de Lovecraft, ese saber mezclar esos dos conceptos aparentemente disociados en uno solo que nos da una visión holística del terror.
'La macabra adicción' en Vórtice en línea
Muchas gracias a todos los que me han apoyado y confiado en mí, como siempre.
lunes, noviembre 27, 2006
El terror y la palabra
La oralidad del relato de terror.
Y es que una de las bases sobre la que se ha sustentado la literatura de terror, en su vertiente más ancestral y popular, ha sido siempre la oral: el cuento, la conseja de viejas, la historieta, la leyenda relatada en boca de un juglar, de un orador, de un supuesto testigo. Hasta el nacimiento del cine, del cine quizá la capacidad más directa para producir esa sensación de temor, de susto, de escalofrío fuera la narrativa oral y no la literaria e impresa propiamente dicha.
La oralidad implica un acceso directo a la empatía si el narrador es hábil: algo que en la literatura se hace más difícil, pues casi siempre surge para con la víctima, se limita a ella; mientras que en la narración oral, el cuentista no sólo la centra a ese elemento, sino que ensancha el horizonte de percepción del oyente, depositando con sibilina intención detalladas descripciones, ambientaciones sombrías, giros inesperados… todo ello aderezado con un uso adecuado del tono, de la mímica facial y corporal. Sí, pues es el tono, el giro fonético del lenguaje, su mirada, su mala intención, hasta el entorno, son también el motor absoluto del miedo en esta narración.
Recuerdo con cariño algunas locuciones radiofónicas de mi infancia, cuando la radio todavía primaba sobre el naciente televisor. También alguno de los programas de Juan José Plans, en los que se locutaban clásicos del terror e historias escritas por el propio presentador, incluso ciertos programillas de pseudo investigadores de lo oculto, en los que, con pompa y organillo lúgubre, se relataban supuestos sucesos espectrales. Qué noches de miedo, de temblor.
Les aseguro que añoro esas reuniones de amigos en la que, no se sabe porqué extraña razón, a alguien se le ocurría contar aquella historia que a su vez escuchó de labios de otro amigo y que hablaba, sí, sin trampa ni cartón, de unos hechos escalofriantes que acaecieron a un tipo desconocido en no sé qué lugar. Sabemos que es mentira, pero aun así, no podemos sustraernos a esa corriente helada que hace vibrar nuestra columna vertebral.
La tipología del cuento oral de miedo esbastante limitada y poco elaborada. Casi siempre usa de los mismos temas, de los mismos arquetipos. Y es esa sencillez la que le confiere buena parte de ese poder de evocación, pues bebe de la parte más cercana del inconsciente colectivo, de los terrores comunes.
Así pues, gracias a Marc, Santi y David. Gracias por acercarnos a ese otro universo del terror. Esperemos que no se pierda entre vísceras, motosierras y asesinos en serie. Gracias por tener la valentía de crear esa web, Divergencia Cero, en la que el terror entre en la sangre a la antigua, mediante el verbo.
viernes, noviembre 17, 2006
Una sensación
Es difícil de describir la sensación que le recorre a uno el cuerpo, desde el útimo extremo del último pelo, hasta el dedo meñique del pie, cuando ve algo que ha creado, por fin aparece plasmado en papel, al alcance de cualquiera. Escalofrío, vacío, éxtasis... el papel sigue teniendo todavía esa especial aura para un escritor (sí, llámenme anticuado, lo soy en ese sentido).
Allí mismo me leí de cabo a rabo susurros. Y me siguió pareciendo bueno. No importa que lo pariese de un tirón, casi como un juego divertido, sin apenas expectativas. Lo leí y me dejé enganchar por él como si la obra de un autor desconocido se tratara.
Por fin. Ahora sólo hay que seguir adelante. O sea, lo más difícil.
jueves, noviembre 16, 2006
Básicos del terror: La pata del mono - W.W. Jacobs
Hace ya mucho tiempo que leí la pata del mono, y cada vez que por gusto vuelvo a acercarme a él, más elementos de sorpresa encuentro, tanto como aficionado lector, como aficionado creador. Es envidiable el manejo del ritmo, la ambientación: sobria pero eficaz, el retrato esbozado, pero certero de los personajes, el sólido final... ese final que, como en todo buen cuento de fantasmas, deja todo o casi todo a la imaginación del lector.
De W.W. Jacobs (1863-1943) hay que decir que era fundamentalmente un escritor de relatos de ambientación marinera, dramaturgo, siempre tirando hacie el género humorístico. El que comento es su relato más conocido, uno de esos casos de pervivencia puntual que tanto abundan en la literatura fantástica, pues aunque publico varios más de temática sobrenatural, apenas se recuerdan.
La pata del mono es uno de esos licores que todo buen aficionado al terror debe beber sin ideas preconcebidas. No es una más de las comunes Gosth Stories que uno pude encontrar en la Inglaterra de la época. Es un cuadro de la entrada subrepticia y maligna de lo sobrenatural en la vida cotidiana, un elegante escrito que busca el incierto desasosiego, emparejado a lo más simple, lo más nimio, como portador en sí del mayor de los peligros.
Y se dirán. No habla del argumento, ni si quiera nos da un apunte. Pues no. Este relato es de los que hay que abordar con la mente en blanco, saborearlo con fruición y masticarlo lentamente una vez se ha cerrado el libro, apagado el ordenador, o guardado las cuartillas.
Espero que lo disfruten.
Lean, lean... y cuidado con lo que quieren.
W.W. Jacobs en wikipedia
El cuento en Ciudad Selva
jueves, noviembre 09, 2006
Nuevas visiones del terror
Tanto por su exceso como por su defecto, esto de lo que hablo tiene su proyección en la población más joven de esta sociedad. Son ellos, y aquí entronco con la temática de este blog, los mayores consumidores actuales de terror, y de alguna forma, las influencias y consecuencias de la sociedad en la que están sumergidos se traslada a la forma en la que abordan esta temática.
No hay que ser un tonto para ver que una buena parte de nuestra juventud sufre una extraña mezcla de tedio y frustración. No hay que asustarse, en mayor o menor grado, en todas las generaciones, la juventud sufre de esos incurables males que provocan la sagrada dicotomía: yo contra el mundo. Lo que diferencia a esas generaciones es la forma en la que se enfrentan a ese conflicto y las soluciones que aplican, ya sea para solucionarlo, ya sea para soslayarlo y seguir adelante (utópicos, pasivos, activistas, conformistas y todos los grados intermedios que se nos ocurran).
Prosigamos con el tedio y, sobre todo, la frustración. Centrémonos en esa legión de jóvenes disociados de su entorno, hastiados de una sociedad que les ofrece todo pero que apenas los tiene en cuenta si no es como consumidores; desahuciados pero ahítos de todo lo que la sociedad de consumo les ofrece; aburridos y sin más pretensiones que una ambigua comodidad… es obvio que de alguna manera tienen que reaccionar, que chocar y crear el conflicto catártico o la evasión.
Y ahí entra el terror.
De un tiempo a esta parte ha venido observando cómo se conforman dos corrientes bastante diferenciadas de lo que hasta ahora ha sido la línea general del la creación y el gusto terroríficos. Dos corrientes que yo me arriesgaría a enlazar con dos de las formas de evasión o conflicto que antes he citado.
Exageremos, sí, a veces es bueno hacerlo pero sabiéndolo y avisándolo, sabiendo que jugamos con los extremos de la cuerda.
Tenemos dos formas de sentir el terror: la sociópata y la evasiva.
La primera podemos relacionarla con el terror de tipo gore, los asesinos en serie, la casquería y la violencia gratuita.
La segunda con esa otra forma más elaborada y ritual que ha venido a crear las culturas góticas y siniestras.
Las dos coinciden en algo. Se diferencian de la misma manera de lo que hasta ahora había venido siendo la forma más común de acercamiento al terror: la empatía con la víctima, el miedo que se traslada desede ella al observador y crea en él una emoción pareja, temporal y catártica. Las dos corrientes olvidan ese nexo, no se busca, no importa la relación con la víctima, ésta es un mero sujeto, necesario, pero no central.
En la corriente sociópata, sigamos exagerando, el aficionado busca la venganza, busca sublimar su frustración contemplando y disfrutando al observar a unos, podíamos calificar de émulos, seres que se han despojado de todas las ataduras morales, de todos los impedimentos sociales y psicológicos que limitan nuestra respuesta agresiva y goce con la destrucción. Es relativamente normal encontrar en los foros aficionados de este cariz que protestan por la poca imaginación de una obra al retratar la violencia, la sangre; su exigencia de unos cada vez más refinados y explícitos métodos de terminar, de hacer sufrir con las víctimas. Nos encontramos en casos donde no existe para nada empatía con dicha víctima y sí una corriente de simpatía soterrada para con el sujeto causante del dolor, un deleite en el aguijoneo, el juego macabro continuo con la sociedad y las fuerzas del orden que la representan.
En nuestra segunda corriente tampoco existe empatía por la víctima, pero al contrario de la corriente sociópata, sí existe una cierta empatía, un reflejo de actitudes y de situación para con el monstruo, muchas veces hasta un verse como él. La impronta de este terror viene dada por el protagonismo, no ya de la violencia, que a veces hasta es sublimada y postergada, si no del monstruo, del ser diferente, del inadaptado. El ejemplo más claro lo tenemos en la figura del vampiro, divinizada y envidiada en estos ambientes. En el fondo nos encontramos con una versión más aquilatada y siempre presente forma de evadir la realidad mediante el recurso de crear un mundo irreal más conforme con nuestros anhelos y necesidades. Donde lo que nos diferencia y separa, se hace primordial y definitorio; el sujeto deja de verse como un inadaptado y se contempla como un privilegiado que conoce una realidad superior y casi trascendente.
Los lectores más sensibles podrían echarse las manos a la cabeza, aterrorizarse ellos mismos ante esta perspectiva que usa el terror, el sufrimiento de una víctima, al fin y al cabo, como medio de goce o evasión, olvidándose de dicho dolor, de su impacto final y real. Pero en el fondo nos hallamos ante mecanismos que la humanidad ha venido usando siempre: modelar de una forma controlada e irreal ciertos instintos disociativos o destructivos, reducirlos al ámbito de una sala de cine, de un libro, de un cómic o un juego de rol , para mantenerlos separados de nuestros actos efectivos.
Espero sus comentarios. Puesto que, en cierta forma, sí vengo buscando la polémica, la discusión, esa tormenta de ideas que anima la creación
martes, octubre 31, 2006
Básicos del terror: Vera, de Villiers de L'Isle Adam
Vera es, permítaseme el abuso del adverbio, sensualmente terrorífico, Vera es un hermoso cuento de fantasmas escrito con un lenguaje de belleza absoluta, con una expresividad melancólica y envolvente. En él es el deseo, la conversión de la realidad mediante el ejercicio del deseo, mediante el olvido, la segregación de lo evidente y real, valga la redundancia, quien protagoniza, con toque de escalofrío, la narración.
Vera es una fábula, salpicada de sensualidad, simbolismo, desgarradores sentimientos y pasiones inflamadas, un relato que, a la postre, nos narra hasta qué metas nos puede llevar la negación de la realidad, hasta dónde la literatura, la creación es capaz de hacernos ver un mundo en el que las únicas leyes que parecen regirlo todo, son aquellas que nosotros proponemos en nuestro egoísmo. Cómo lo natural se pliega frente a la locura y la necesidad; cómo lo mágico y espectral espera sólo de nuestra necesidad más acuciante, de nuestro pasión, para nacer y envolvernos en una mortaja de aroma celestial.
Hasta ahora les he hablado de un terror positivista, de una concepción mecanicista del miedo y lo sobrenatural. Vera supone la entrada en este blog en una corriente clásica, en la que la fantasía, en su vertiente más aquilatada, aunque macabra, posee un estatus absoluto, en el que el efecto, el suceso, el núcleo narrativo se ve supeditado a la forma, al lenguaje.
Lean, lean... y mucho cuidado con lo que se desea. El amor es más poderoso que la muerte.
Vera - en CiudadSelva
Un rebelde idealista de fin de siglo: Villiers de L‘Isle-Adam, el cuento y la ironía
lunes, octubre 30, 2006
August Derleth
Baste decir que es él quien sistematiza, agrupo y edita la obra dispersa y semi olvidada de H. P. Lovecraft tras su muerte. Con eso es suficiente, entra con paso de gigante en la historia de la literatura de terror. Pero hay más, no sólo eso, también es un autor digno de lectura.
De Derleth, aparte de algunos cuentos sueltos insertos en antologías, he podido leer sus colaboraciones con Lovecraft, sus 'el rastro de Cthulhu' y 'la máscara de Cthulhu' y más reicentemente, uno de los elementos de la casualidad que antes he citado: 'otros mitos de Cthulhu'.
Derleth es como una chincheta incómoda en las suelas de los zapatos del mundillo de los adoradores de Lovecraft. Es inexplicable, pero es así, es una sensación que se desprende más de impresiones, de apreciaciones personales, que de hechos objetivos. Cuando un admirador de Lovecraft habla de autores como Bloch, Blackwood, Ashton Smith... se le ilumina la mirada, paladea con delectación esos ratos de lectura oscuros y maravillosos, pero Derleth, Derleth despierta una especie de silencio, una mueca forzada, un querer y no poder. Y esto, a mi parecer es una total injusticia.
Derleth es el impulsor de la obra del maestro de Providence y de muchos de sus sucesores, gracias a él nos es posible acceder a su obra, de no haber existido, o de no haber puesto el empeño que puso, seguramente Lovecraft sería uno de esos grandes olvidados... e imaginen la influencia que ha tenido en muchos aspectos de la literatura de terror posterior a él. Quizá otro hubiera sido el elegido, otro el guía para una generación de escritores, quizá.
Pero no hemos de limitarnos a vaolorar esa contribución de adorador absoluto del autor de los Mitos de Cthulhu, no.
La obra de Derleth es descomunal, buena parte de ella no ha sido traducida, y la que lo ha sido, afortunadamente es accesible gracias a Alianza Editorial, (los amantes de Lovecrat y su mundillo nunca deberíamos de dejar de adorar a esa editorial por poner sus obras en nuestras manos). Desde mi parecer Derleth es mejor escritor de relatos de aventuras terroríficas que de relatos de horror en estado puro. De este último tipo son excelentes aquellos que escribió en colaboración con Lovecraft.
Derleth posee un manejo de la recreación de personajes ¿cómo decirlo? paradigmáticos, de la acción, envidiable. Sí, el punto fuerte de Derleth y se ve muy bien en sus 'el rastro de Cthulhu' y 'la máscara de Cthulhu' es el añadir un alto componente de novela de aventuras y suspense al mundo siniestro de los mitos. Quizá de ahí la necesidad de dotar a su obra de ese maniqueismo que tanto hace que se le denoste: una buena historia de aventuras no lo es si no tenemos claro quiénes son los buenos y quiénes los malos, si no nos identificamos con los esfuerzos de los protagonistas por lograr ese fin casi inalcanzable, peligroso y definitivo.
Recomiendo las dos obras citadas encarecidamente, no aburren, no dejan respiro a un lector que las acoja sin prejuicios. Por contra su 'otros mitos de Cthulhu' es más pesada de leer, pues las historias en ella seleccionadas encajan todas ellas en una misma horma argumental que las hace, en una lectura continuada, repetitivas y pesadas.
Lean, lean: ya saben... no está muerto lo que yace eternamente, y con el paso de extraños evos, hasta la muerte puede morir...
Bibliografía, por Sergio Frtiz
Wikipedia (in)
lunes, octubre 16, 2006
El sol de media noche, de Ramsey Campbell
Debo adelantar que la lectura de las obras de este autor británico (La secta sin nombre, Imágenes malditas, Cartas malditas... algunos relatos en selecciones y antologías) casi siempre me han resultado dificultosas, ya sea por las traducciones, por su propio estilo, o por mi, a veces cortedad de entendederas.
Sin embargo he disfrutado como nunca con la obra a la que dedico esta reseña.
Antes der atacarla leí algunos comentarios en la web. Casi todos la acusaban de poseer un ritmo lento, de apenas esbozar una acción definida, de no asustar en el sentido más brutal del término. Eso es cierto. Amantes del terror electrizante, de la acción purta, del gore o del escalofrío fácil, absténgase.
El sol de media noche es una novela que hay que leer con el ánimo relajado, el alma tranquila, sin expectativas, a solas, con tiempo. No es una novela de terror a la usanza.
Como reza la teoría más extendida, nuestro miedo, de tenerlo, surge por la proyección, por la interiorización de los sentimientos del protagonista en nosotros mismos; su terror se hace nuestro y sus reacciones y emociones son el camino que encuentra el miedo para infiltrarse en nuestra lectura. Y aquí el miedo es un miedo sublimado, no germina de algo concreto, es el miedo en su versión fundamental: el miedo a lo GRAN desconocido, a lo inabordable y arcano, a lo absoluto: el miedo cósmico. Más que eso, es estupefacción ante lo inexplicable e inabarcable, suspense ante lo que puede suceder. Por eso quiza es por lo que muchos lectores no encuentran el sol de media noche al uso de las historias de terror. No sucede nada, y cuando sucede lo hace sin alaracas, el horror se expande mediante tentáculos invisibles, mediante sabias pinceladas que conforman bocetos, siluetas apenas entrevistas; rodea al lector a los protagonistas, los roza con dedos helados y luego desaparece, se oculta, acechando el momento oportuno de debilidad.
La narración bebe bastante de la visión del universo de la naturaleza y la antropología que subyace en algunas obras de Machen, quizá sea el escritor sobre el que Ramsey Campbell más se sostenga en el relato; también uno aprecia tiznes de Algernon Blackwood, puesto que la naturaleza juega un papel fundamental en la obra, en este caso como arca, como potenciador y almacén del secreto que sobrevuela los capítulos uno tras otro; y al final nuestro amigo Lovecraft se entreve de una manera muy secundaria, muy, muy secundaria... pero está ahí; eso deben descubrirlo ustedes.
Quizá la obra hubiera ganado más si no se alargase tanto. Hay partes sobrantes, o al menos irrelevantes a la hora de secundar el argumento principal, o como islas en las que definir algo mejor a los personajes. Pero tampoco se hace farragosa, quizá si uno no está acostumbrado a esforzarse a la hora de leer, estas partes le aburran y le inviten a abandonar. pero, recuerde, leer no es siempre algo fácil, en ocasiones exige que el lector ponga algo de su parte: paciencia, comprensión...
Lo dicho, una novela de miedo cosmico que, a la postre, habla del enfrentamiento del hombre a ciertas fuerzas de la naturaleza y del cosmos, primigenias e inhumanas; de su reacción, de su estupor, de la pequeñez del ser humano ante ciertos elementos sobrenaturales.
Lean, lean... y cuidado con los días fríos, con la escarcha; la navidad es bella, pero todo lo hermoso oculta algo siniestro detrás como contrapunto.
lunes, octubre 09, 2006
Homenaje al maestro Lovecraft publicado
Se trata de 'Amor de madre' en la revista Necronomicón, editada por UBIK -Asociación Venezolana de Ciencia Ficción y Fantasía .
No voy a negar que es uno de los autores que más me ha influenciado y cuya lectura me lanzó definitivamente al abismo de la escritura.
miércoles, octubre 04, 2006
Dos apuntes a "El resplandor" , la película, y otras cosas
Bueno. Vamos a ello
El primero de los enlaces nos conduce a una visión de la película el resplandor algo distinta a la normal, vamos un pequeño análisis y declaración de intenciones , mu interesantes pues aportan un nuevo enfoque, o al menos nos inducen a ver la película con otra perspectiva (en inglés)
Five Things You Probably Didn't Notice in The Shining
Este segundo enlace es, ¿cómo decirlo? ¿Alucinante?
Ustedes mismos... una reinterpretación del resplandor en 30 segundos, también en ingles... pero eso es lo de menos.
http://www.angryalien.com/0504/shiningbunnies.html
Y esto ya sé que es algo friki, pero no puedo sustraerme: Una red turística de hoteles encantados
http://hotels.about.com/od/hauntedhotels/
Yo ya no tengo palabras hasta dentro de un buen rato.
Saludos
martes, octubre 03, 2006
La fábrica de pesadillas
Yo no.
Pero a veces, cuando uno toma un libro concreto del anaquel o el expositor de una librería, un leve temblor se trasmite del ejemplar a su mano, un temblor apenas perceptible, tanto es así que uno duda si no lo ha sentido en su cabeza y no en la punta de los dedos. Es un temblor que crea un nexo irrenunciable entre tú y el papel.
Percepción fugaz, escalofrío breve pero perturbador; uno sabe que algo se trama, algo en apariencia bueno. Y coge el libro, se lo lleva al regazo por miedo a que alguien se lo quite, se acerca a las cajas con la mirada baja, casi avergonzado por esa emoción que le impulsaría a leerlo allí mismo, sin esperar... y se aleja en dirección a casa, con la intención precisa de gaurdar ese ejemplar en la biblioteca, en un lugar preferente, como ese dulce que, cuando somos niños, nos regalan y posponemos ilusionados hasta el momento adecuado de paz y sosiego.
"La fábrica de pesadillas" de Thomas Ligotti. Ya les contaré.
lunes, octubre 02, 2006
"Susurros" en Paura 3
Por fin una obra mía aparece en papel... sí, ya sé, hay algunas en la web, en sitios punteros, de calidad manifiesta, como Axxon. Pero como amago de escritor uno siente un prurito especial cuando se entera de que un hijo va a nacer en papel, en letra impresa.
Se trata de "Susurros" en la antología anual de terror Paura 3.
Gracias todos quienes lo han hecho posible.
Mi mujer
El taller de Ciencia ficción taller_7_ccf
Y un montón de amigos como Ric, Albino, Paula, Erath, Sergio.........
Paura
Básicos del terror: la casa en el Límite, de William Hope Hodgson
Pero hay una, ya no antecedente, sino referente, un referente sustancial de la literatura de terror que sobresale de las demás como un hito, como un poderoso foco: La Casa en el Límite de W. Hope Hodgson (en algunas ediciones la casa en el confín de la tierra).
Hace ya tiempo, en unas vacaciones atribuladas, le hinqué el diente de forma algo desordenada y sin la suficiente atención, ahora, después de unos años, he vuelto a encararme con ella y, lo reconozco, he disfrutado bastante.
En esta obra se aglutinan muchos tópicos, a veces demasiados, lo que hace que su lectura, llegado un momento resulte algo pesada, pero sin perder nunca su encanto. Desde la casa como portal dimensional, la casa como foco de maldad, la casa como puerta al mundo de los muertos, la casa como ente cuasi orgánico, dotado de una personalidad propia y siniestra. Y también podemos hallar cientos de matices. El autor nos daoportunidad de ir más allá de la propia casa como protagonista. La obra juguetea con el terror más puro en forma de sanguinarios monstruos de pesadilla, y de una forma más sutil y atractiva, con la interdimensionalidad del universo, con el desgarro de la pared que separa un cosmos de otro en el tiempo y en el espacio.
Aunque quizá sea la parte más pesada del libro, los capítulos en los que el protagonista es el centro de un viaje en el tiempo y en el espacio hasta el fin del universo conocido, son unos de los mejores referentes de una ciencia ficción esencial y mística, de una ciencia ficción en la que la fantasía se segrega por todos los poros, ofreciendo una visión oscura y desgarrada del devenir inmensurable de lo conocido.
Hope Hodgson no puede desembarazarse, lo mismo que Machen, de su origen galés, de la panoplia de referentes cuentos y leyendas que ha mamado desde niño, de la esencia arcaica y oculta que segrega su tierra. Aunque sus obras más conocidas son las relacionadas con la temática marina y el terror, es en ésta, donde mejor se resuelve el porqué de ese interés obsesivo por el lado oscuro de lo fantástico, por aquello que está oculto y nos acecha en los umbrales.
Merece la pena leer este libro, es obligado para quien quiera profundizar en la historia germinal del terror moderno, pues en él se prefigura con claridad ese concepto fundamental que, más tarde, Lovecraft y otros autores contemporáneos llevarán adelante con todas su consecuencias: el Horror Cósmico, o cómo otros llaman: el cuento de terror materialista.
Sí, La casa en el Límite se puede definir como una gran prefiguradora, como una obra en la que flotan, apenas esbozados, un buen número de temas que más tarde se desarrollarán en toda su intensidad.
Lean, lean… y tengan cuidado de quedarse dormidos entonces. Quizá no les guste dónde despierten.
Cita en elmundolibro.com
En wikipedia
En literarea fantástica