martes, diciembre 30, 2008

Breve comentario en Las leyes del contorsionismo

Agradecer a Joaquín Torres sus palabras para con 'la vieja, muy vieja Betty' . Mi relato aportado a la selección del especial Sitges de Historias Asombrosas:

"Y ya sólo falta por reseñar un texto: La vieja, muy vieja Betty, obra de otro zaragozano, José María Tamparillas. Una actriz en decadencia, la tal Betty, se prepara para recibir un homenaje en la villa costera catalana. En mi opinión, la historia más redonda del volumen. A su calidad literaria, se une el hecho de que cumple con creces los dos requisitos que a priori se le suponían a todos estos cuentos: pertenencia al género y ambientación festivalera."

Arquetipos: La chica de la curva

Hay arquetipos que perviven en esa parte profunda de nuestro cerebro que entronca con lo animal, con lo irracional. Son personajes, situaciones… una suerte de mitología de segunda que, cuando surge en una situación normal, nos conduce a una sonrisa aguda, cargada de sarcasmo, pero que, cuando aparecen deslocalizados, insertos en una mecánica emocional y primaria, conducen al escalofrío y la inquietud al menos durante unos preciosos segundos. Luego reflexionamos, nos redituamos y volvemos a reír nerviosos y más controlados, preguntándonos cómo demonios nos hemos dejado asustar por una cosa tan estúpida.

Ya desde tiempo inmemorial los caminos, las encrucijadas, han sido moradas de criaturas inanimadas, de apariciones, espectros y dioses. Quizá nos encontramos con la transposición a una situación real de un estado de fragilidad asociado a cualquier tipo de transición. Camino es sinónimo de no estar en ninguna parte, de caer en un limbo de indeterminación que genera una debilidad que nos expone a ciertos ataques. No estar en ninguna parte genera un vértigo existencial que abre las puertas al miedo a lo desconocido. Una de las leyendas urbanas nacidas al albur de esto es la de la mujer, hombre o niño de la curva. En la nueva mitología urbana, estas apariciones fantasmales gozan de un salud espléndida, de una capacidad recurrente de afirmación y asombro. Es quizá uno de esos descubrimientos que la literatura y el cine de terror a llevado hasta un estatus de folklore universal. Representan aquello que nos acecha, el mal que germina en lo indeterminado y que no podemos controlar. La chica de la curva es un ser apático, un ente que avisa del peligro inherente al cambio, no es malvada en sí, tan sólo un mensajero espectral, portador de malos augurios. Quizá en ello resida su poder de seducción, en esa total falta de intención, en su existencia repetitiva de heraldo trágico.

miércoles, diciembre 17, 2008

Colaboración en la revista Cthulhu

De nuevo los amigos de la revista Cthulhu han depositado su confianza en mí. Es agradable ver cómo el trabajo bien hecho, el suyo, ante todo, recibe su recompensa. Cthulhu se ha convertido en uno de esos referentes dentro del fantástico, en su vertiente de creación gráfica, y para mí es un orgullo aportar un granito de arena en forma de un breve relato y un artículo de ensayo-opinión.

El relato se titula "Encrucijada", con ilustraciones de Juan Serrano, el artículo, tiene por contra un nombre algo pomposo: "La mente, el alma y el terror: un breve panfleto"

Os dejo con la introducción para abrir la boca:


Alma, mente, espíritu, consciente, inconsciente, conciencia… conceptos transcendentes, de límites imprecisos, lugar abonado para el juego del fantástico y el miedo. El terror hurga en las fronteras, en los límites; saca partido de la confusión; lo indeterminado o indefinido son terreno abonado para el surgimiento de creaciones cuyo objetivo es estremecer o conmover las cuerdas que mantienen tenso nuestro equilibrio emocional.
Como bien sabemos, aún hoy el mundo de la mente es una gran incógnita. Ya sea mediante un acercamiento psicológico o fisiológico, todavía queda un universo por descubrir, siendo los interrogantes superiores en número a las respuestas. Al conocimiento preciso se opone un espectro de teorías, de experimentos, de interpretaciones, que no logran darnos una visión holística y clara del conjunto, sino una serie de perspectivas e interpretaciones individuales, fuertemente sesgadas, objeto de polémica, sujetas a un continuo devenir.
Y claro, si dejamos de lado el método científico y entramos en el universo de la religión o el de la filosofía, todavía emborronamos más el papel, ya no solamente si nos referimos a un aspecto ético o mortal, sino, por ejemplo, el más simple de la teoría del conocimiento, la relación de nuestra mente y la realidad que nos rodea.
Así pues, la literatura, el cine, la creación en general y en particular aquella que lleva colgado el marchamo de lo terrorífico, encuentra en este galimatías, en este pozo oscuro un fértil semillero de ideas a desarrollar.
En este artículo desarrollaremos un simple ejercicio de diletantismo, es decir un acercamiento personal y limitado que despierte en el lector la curiosidad que todo buen merodeador de la cultura del terror debe poseer. Y digo limitado por el simple hecho de que a toda creación se le puede evaluar y estudiar tomando como referente algunos de los términos y conceptos relacionados con este universo. Así que este autor, desde su humildad e ignorancia se detendrá en ideas, títulos y autores completamente subjetivos, no sin invitar a quien lea estas letras a que realice el ejercicio de extender la visión más allá, hacia su propia biografía cultural, gustos e inclinaciones.

martes, diciembre 16, 2008

'Cosecha de huesos' en Calabazas en el Trastero

Hace un tiempo, la gente de Calabazas en el Trastero me comunicó su idea de crear una serie de antologías temáticas de literatura de terror, de las cuales la primera tendría como tema genérico los 'entierros'.
Me puse manos a la obra esperando una gran competencia, y la semana pasada tuve la suerte de ser uno de los elegidos. La selección resultante ha sido... bueno, cojo el artículo en Ocio Joven:


La primera convocatoria de Calabazas en el Trastero concluyó el pasado 30 de noviembre tras recibirse 36 obras válidas a concurso. De ellas se han seleccionado las siguientes trece que compondrán la primera antología de la colección, la cual llevará por título "Entierros":

...y evitar los malos pensamientos (Manuel Mije)
Certificado de defunción (Manuel Osuna)
Cosecha de huesos (José María Tamparillas)
De cómo el señor alcalde acude al debate nocturno de Budd (Juan de Dios Garduño)
El cruce de la música (Francisco Jesús Franco Díaz)

El tratado de Michael Ranft (Miguel Puente Molins)
Es mi trabajo (Sergio Mars)
La procesión de las plañideras (Jorge Mulero Solano)
Moroaica (Juan José Hidalgo Díaz)
No somos nada (Laura Luna)

Todo es empezar (Pedro Escudero Zumel)
Una tumba vacía (Juan Ángel Laguna Edroso)
Y llorarán por ti (José Ignacio Becerril Polo)


La antología ha sido prologada por el escritor de Nocte Juan José Castillo y lleva portada de David M. Rus.
La organización quiere destacar la elevada calidad de las obras presentadas y agradecer la buena acogida que ha tenido el proyecto. Asimismo, recuerda que ya está en marcha la segunda convocatoria del concurso, cuyas bases podéis consultar pinchando aquí.

Para cualquier duda, está abierto el correo electrónico del certamen (calabazas@abadiaespectral.com) y un foro público que encontraréis pinchando aquí.

miércoles, diciembre 03, 2008

Terror total

Menuda expresión:
Terror total.
Parece sacada de cuajo de una agresiva campaña publicitaria, una de esas que llaman virales y que recorren la web y el universo entero como una ola destructora.
Sin embargo a veces un amante del miedo tiene la suerte de encontrar una obra en la que el concepto se hace carne.
El otro día tuve el privilegio, sí, privilegio, de poder ver la película "La niebla", una adaptación más de uno de los relatos del maestro King. Ya sabía, debido a las críticas, que esta vez no me iba a enfrentar a una resultado mediocre o de mero pasar el tiempo tonto ante una pantalla. pero la realidad fue mucho más esplendorosa que las previsiones.
Terror total.
Creo que hace mucho tiempo que no he tenido la oportunidad de ver o leer una obra donde se resuman casi de manera magistral casi todos los mecanismos del miedo que vertebran una buena obra de terror:
Miedo a lo desconocido en sus vertientes natural y sobrenatural.
Miedo al dolor y a la muerte.
Miedo al cambio.
Miedo hacia la perturbación de un ser humano.
"La niebla" auna todo y lo hace de una forma sobria que hace que el golpe sea más impactante. El terror lo envuelve todo, no deja resquicios. Está fuera, en el exterior, escondido entre la niebla; está alrededaor, mimetizado en los compañeros de infortunio también atrapados, en sus reacciones en la locura que gravita cuando uno está sumergido en una situación límite; está dentro, muy dentro, en las propias inseguridades, en las decisiones que debemos tomar y que traen consecuencias...

Vean, vean... quédense con la boca abierta y la piel escarchada cuando aparezcan los títulos de crédito, envueltos en un silencio sepulcral.

martes, diciembre 02, 2008

Jasso y Eximeno estrenan de nuevo

Los amantes del género estamos de enhorabuena. Estos dos portentos nos ofrecen lo último de su producción.
David Jasso ronda los callejones del Thriller, del suspense y la acción con su nueva novela "Día de perros"

Esa calurosa tarde de verano de 2010 un par de adolescentes descansaban aburridos sobre la hierba de un parque; un perro pasó a su lado y uno de los chicos se puso en pie. Ya no había vuelta atrás.
Desde ese momento sus vidas cambiaron. Lo que en principio parecía un plan sencillo para conseguir algo de dinero se convirtió en un infierno de amenazas y tensión.
Todo se complicó, nada resultó tan fácil como imaginaban. El destino les arrastró y, para evitar las consecuencias que se les avecinan, emprendieron una tortuosa huída hacia delante con un resultado inimaginable.
Día de perros es un subyugante relato de suspense, amistad y miedo, en el que la tensión va aumentando progresivamente hasta llegar a un inesperado desenlace. Una novela realista que podría suceder mañana mismo.


Si queréis ver el trailer pinchad aquí

Port otro lado, Santiago Eximeno saca a la luz un nuebçvo libro de relatos: "Bebés jugando con cuchillos".

Bebés jugando con cuchillos. Vienen por la noche, amparados en la oscuridad, aprovechando que los adultos dormimos. Entran en nuestros cuartos y se deslizan hasta los armarios. Allí descansan, la espalda apoyada contra la puerta, acariciando la hoja del arma con sus dedos sonrosados. Y sonríen. Nunca he podido comprobarlo, pues cuando enciendo la luz ellos ya se han marchado, temerosos de enfrentarse cara a cara con su víctima, pero lo sé.
Usted también lo sabe, claro.
Para olvidarme de ellos, escribo sobre el dolor, sobre la soledad, sobre la muerte. Escribo sobre el miedo. Lo hago por los niños, por los niños que juegan con cuchillos. Esos niños me aterran. Pero la evidencia me dice que esos niños tendrán padres, padres despreocupados, padres felices, padres amables que leen lo que escribo. Padres que, tras leer este libro, sentirán lo mismo que yo


Terror, algo de ciencia ficción... un libro que merecerá la pena, seguro.

Recuerden:
Día de perros
Editorial: Hegemón Ediciones


Bebés jugando con cuchillos
Editorial: Grupo Agec
Col. Albemuth Bolsillo 22
200 páginas

martes, noviembre 18, 2008

La dama del velo

Con el tiempo uno, como lector, adquiere gustos y fobias. Buena parte de las veces es debido a una mezcla solidaria de gusto y reflexión, pero otras se de be a un prurito sin origen definido.
Y eso es lo que me ha pasado con la novela de John Harwood. Ha llegado un momento, aproximadamente al setenta por ciento del libro, en que no he sido capaz de continuar, la narración ha comenzado a hacérseme cuesta arriba, soporífera, recargada, con un goticismo rancio y una falta total de dibujo de los personajes.

No me desagrada en exceso la novela gótica y sus pastiches y recreaciones contemporáneas, no si la trama es interesante y, sobre todo, los personajes están bien perfilados, su idiosincrasia penetra en mí y se hacen creíbles. Tengo otras formas de abordar el terror que a priori me gustan más, pero procuro no desdeñar nada. Sin embargo la obra de Harwood, con su nulo manejo de las transiciones temporales, la intromisión forzada de relatos adosados, de carácter decadente, añejo y bastante tópicos… esta obra, digo, no ha terminado de atraparme. Y eso que alguno de esos relatos, en algún momento, logra recrear la esencia del buen relato clásico a lo Vernon Lee.

No estoy diciendo que la novela sea mala. He podido leer en muchos lugares buenas reseñas entusiastas, pero a mí no acaba de convencerme.

lunes, noviembre 17, 2008

Conspiranoia

Como escritor de terror, uno confía en acceder a esa zona de credulidad manifiesta e irreflexiva, que casi todos los seres humanos almacenan en una parte de su cerebro. Confío en que los lectores se dejen seducir fugazmente ya sea por la fantasía más aterradora, como por el dibujo de una realidad escalofriante aunque inverosímil a título individual. Juego con la empatía, con la posibilidad; la narración discurre en la delgada senda de lo que puede llegar a ser, o del lo que puede llegar a creer.

Sin embargo uno no deja de sorprenderse de que ese nivel de credulidad, algo que debería ser insignificante, fugaz y poco trascendente, mueve a demasiadas personas, formando un eje, un foco o una fuerza vital constante.

Cuando creer se convierte en una necesidad, una necesidad que les hace perder la capacidad de raciocinio, el criterio racional, el pensamiento crítico… cuando esto sucede uno siente una cierta vergüenza ajena. Y cuidado, no critico el hecho de creer, critico el hecho de que la necesidad de la creencia nos haga perder el sentido crítico, la reflexión, el contemplar lo que sucede y evaluar las dudas con sensatez. Y lo que es peor, es ver a esa gente cómo disfraza esa necesidad de fe con ropajes de curiosidad, con ínfulas de investigador.

Conspiranoicos, videntes, buscadores de misterios… no hablo de la búsqueda del sentido de la trascendencia, de ella en sí o de la posibilidad de su existencia, que eso es algo positivo que el ser humano ha venido haciendo desde siempre. No, hablo de la búsqueda de falacias que sustenten una visión del mundo contaminada por los propios prejuicios, por problemas psicológicos o emotivos.

Y lo que me aterra es el poder de fascinación que poseen algunos de esos personajes, la capacidad de convencimiento y atracción. Me aterra el poco juicio y la posibilidad de manipulación que parece habitar en sus seguidores, espectadores u oyentes.

viernes, noviembre 14, 2008

Adicciones y obsesiones

Hay ciertos nichos donde el terror germina con vigor a poco trabajo que realice el autor. Uno de ellos es el de las obsesiones. Por alguna extraña razón las personas obsesivas despiertan en el resto del universo una sensación de desapego que, a veces, roza la inquietud. Sí, quizá antes haya habido mofa y humor cruel, pero cuando la obsesión supera cierto punto de no retorno, el humor se opaca y termina transformándose en una sensación incómoda que nos impulsa a alejarnos.
Esta nota viene a cuento de una de esas noticias peregrinas que a veces uno lee en la prensa, en este caso la de una mujer obsesionada con la cirugía estética (algo que, lamentablemente, comienza a ser más común de lo que pensamos), y que lleva su obsesión al rango de la adicción más enfermiza... puesto que termina inyectándose por su cuenta aceite de cocina en lugar de silicona.
No soy muy partidario de exponer en este blog posibles argumentos, me gusta guardarme las ideas creativas para mí mismo, pero en este caso he creído conveniente hacer una excepción... una reflexión.
¿Por qué ese miedo al obseso, al monomaníaco?
Quizá porque la obsesión debilita las fronteras que se nos han definido y que mantienen en equilibrio nuestra forma de relacionarnos con otras personas, sacando a la luz una suerte de instinto animal contaminado. Quizá sea el simple miedo a lo diferente, a lo enfermizo cuando se instala en ese concepto tan elusivo y esotérico que es la mente
No lo sé. Tendría que analizarlo más en profundidad. Sin embargo sí sé que, cada vez que me enfrento a noticias como la anotada, una parte del creador de historias que hay en mí tiembla de placer

lunes, noviembre 10, 2008

Liter Imaginarius

Ha sido un fin de semana gratificante. Hemos estado en los Encuentros de Cine y Literatura Liter Imaginarius, en Huesca, maravillosamente organizadas y llevadas por Abigail y Diego —chicos, os merecéis respeto y admiración por vuestra labor, callada pero inestimable.
Hemos hablado, discutido, reído con el maestro de Providence. Fue una lástima no haber podido acudir el viernes para disfrutar de la compañía y el trabajo de la “sección valenciana de Nocte”. Me hubiera gustado conocer en persona a David Mateo de una vez, saludar a Sergio y charlar con José Miguel. Sin embargo los actos del sábado y domingo, los oficiales, oficiosos e incluso los improvisados, fueron magníficos. Además he tenido la oportunidad de conocer a esos otros miembros de Nocte, amigos y compañeros en la red, a los que por fin les he podido poner cara y sonrisa: Miguel, Juan…
Mi enhorabuena a Óscar Bibrián, ganador del premio Liter de este año, con el que, seguro, será un gran relato que ya tengo ganas de leer con avidez.
Jornadas como estas no deben desaparecer del panorama literario y cultural español.
Gracias a mi sufrida esposa por acompañarme y sufrir la monomanía de la que adolecemos en estas ocasiones los amantes del terror.
Esperemos que el año que viene esto siga así, creciendo.

miércoles, noviembre 05, 2008

Un verano tenebroso... o la predilección por los niños

En esto de la literatura de terror hay una mezcla que raras veces falla, salvo por torpeza del autor, que es la combinación de niños y miedo.
Revisando mis lecturas a vuela pluma, es una forma relativamente temprana, de la que se pueden encontrar muy pocos ejemplos en los anales del terror más clásico. Sin embargo en la literatura más moderna y contemporánea es casi un hecho habitual la aparición de una figura infantil o adolescente que cumple la función de contrapunto y paradoja, pues suelen ser personajes maduros —muchas veces más que sus compañeros adultos—, activos y determinantes. Suele ser el niño el primer personaje consciente del peligro, como si su inocencia todavía permitiera una conexión con hechos o comportamientos que lo puramente racional y positivo no es capaz de percibir. Suele ser él también el que recoge y aglomera la fuerza que permite vislumbrar la solución o el fin del problema, en contraposición a la percepción inconsciente del lector de sus supuestas inocencia y fragilidad.
Podemos encontrar diversos iconos de este tipo de literatura, de entre los que destaca con brillo deslumbrante el “It” de Stephen King —aunque el autor de Maine suele ser recurrir a las figuras de fuerza infantiles en sus historias con recurrente periodicidad—; aunque la obra que me ha hecho traer este tema a colación es mi última lectura: “Un verano tenebroso”, de Dan Simmons.
Recuerdan ustedes lo que sucede cuando comparamos “Fantasma” de Peter Straub y “El misterio de Salem’s Lot” de King… bueno, algo sucede con las dos obras mencionadas en el párrafo anterior. Son solidarias, nacidas de un mismo instinto, aunque diferentes, abordadas desde diferentes formas de narrar. La verdad es que la obra de Simmons me ha gustado. La de King también me gustó, aunque dista de ser mi favorita.
En ambas los niños, la amistad, la maduración y el mal son los protagonistas inequívocos.
Hablamos de un libro largo, denso, no denso al estilo de King, donde la introspección y los desvíos predominan, sino de una densidad que apunta hacia la pura narración, hacia el detalle. Eso a veces hace que la lectura se vuelva tediosa, pero ese aburrimiento no suele durar mucho más allá de unos pocos minutos.
Nos encontramos con un argumento interesante, bien estructurado, con un final trabajado y espectacular; con unos personajes bien dibujados, donde lo que prima en ellos es su comportamiento, sus acciones, cómo responden a los sucesos, más que una descripción estática. En el la configuración del mal se hace bastante atractiva, y en cierto modo algo más digerible que la que King realiza al final de “It”.
No es una obra maestra, pero si un libro que merece la pena que esté en los anaqueles de la biblioteca de cualquier amante del terror
De nuevo una recomendación para los amantes del terror, un plato a saborear, aunque sólo sea por comparar y probar nuevos gustos.

viernes, octubre 31, 2008

Noche de difuntos

Halloween se nos ha colado, así, de rondón. No es que esté en contra, me gusta aprovechar la excusa de esa noche, y salir a tomar una cerveza rodeado de decoración siniestra y gente disfrazada.

Pero me da pena, y hablo dentro del ámbito de la creación de terror, que se pierda un cierto espíritu de introspección, de inquietud presente siempre en España en esa noche de difuntos.

Debo reconocer que mientras para muchos se trata de una fecha asociada al dolor, al recuerdo y a la pérdida, a mí más bien me producía y produce un cierto desasosiego relacionado con la incertidumbre, la incertidumbre eterna, la eterna pregunta, cabría señalar.

Recuerdo cuando era muy niño, había años en los que acudíamos al cementerio de la capital días antes, por eso de aprovechar el día de fiesta y poder ir a pasarlo a la casa del pueblo, y allí visitar a otros difuntos. Reconozco que no soy uno de esos tipos a los que los cementerios provocan ya sea un arrobamiento pseudo romántico, ya sea un pavor constreñido. No, no eran los cementerios, era el ambiente, la forma en la que uno vivía esos días. Porque en la casa del pueblo no había televisión, tan sólo una vieja radio que apenas se dejaba sintonizar y que no paraba de escupir un chisporroteo inconstante que a veces ahogaba la voz del locutor y la música clásica que solían emitir esas fechas. Era el aspecto de mi padre, sombrío, respetuoso; era el silencio que empapaba el aire del pueblo; era el frío, ese primer mordisco del invierno, un invierno con ganas de adelantarse, estirando su zarpa de hielo y viento; era aquella vela, una gran vela, que mi madre colocaba en un rincón de la cocina, que no dejaba de agitarse creando sombras deformes…
Día de difuntos, noche de difuntos. Incertidumbre. Uno era muy joven, un niño curioso y tímido que todavía andaba modelando su pensamiento, sus ideas.

En días así era fácil abrir puertas, esas puertas que conducen a grandes espacios oscuros, espacios llenos de monstruos, de preguntas y dudas acerca de la muerte.

No soy científico, pero he estudiado una carrera científica; procuro agudizar en todo lo posible mi pensamiento crítico, aislar en el cuarto de la fantasía aquello que es fantasía. Y sin embargo a veces las puertas se abren, lo sobrenatural asoma la cabeza, y debo realizar un gran esfuerzo para recolocar, para no sucumbir, llámese a la atracción estética, al inconsciente atávico, religioso y tradicional, a la duda silenciosa.

Quizá por eso escribo historias de terror.

miércoles, octubre 29, 2008

La necesidad del depurativo

En esta vida es muy aconsejable no dejar de lado el sano uso de ciertos depurativos intelectuales.

¿A qué viene este galimatías aparente? Todos tenemos filias inconfesables, también andamos sometidos a un continuo bombardeo por parte de la publicidad, cierta cultura enlatada y los medios de comunicación, bombardeo de sensaciones, de atractores mediante los cuales atraparnos y así introducirnos en su perecedero universo de cuotas de pantalla. Y lo hacen bien, muy bien.

Un ejemplo claro es el programita dirigido por el ínclito Íker Jiménez, Cuarto Milenio. Otro, y me remonto a mi juventud, fue la fascinante Puerta del Misterio del profesor Jiménez del Oso
¿Qué tienen de atractivo estos temas? Poseen el sabor dulce de lo esotérico, de lo prohibido, de lo oculto… el enigma, lo prohibido, lo secreto como tentaciones y sobornos que nos fascinan y embelesan. En el fondo bucean a media altura en ese océano de creencias, inconsciencia y miedos… y lo que es peor, la ignorancia y la falta de espíritu crítico.

Como autor de terror me gusta dejarme seducir por parte del material que aparece en estos programas. Uno saca ideas, explora mecanismos, los mecanismos de la inquietud, de lo que todavía perturba el alma humana a pesar de la borrachera de conocimientos y ciencia. Uno comprueba, entre aterrado y fascinado, el alto poder de seducción que siguen teniendo estos paradigmas, algunos eternos, otros más modernos.

Y de ahí la necesidad de un depurativo, de un medicamento eficaz que nos recoloque, que borre de nuestro cerebro esa fascinación y no la deje convertirse en errada certeza o duda amodorrada. Hay que poner las cosas en su sitio, observar las patrañas más o menos obvias, investigar para tapar los agujeros que este saber sesgado deja sin explorar, y que precisamente suelen ser los elementos que destierran la duda y destapan la mal llamada vulgar realidad.

Pensamiento crítico, investigación… qué pena que esa atracción por lo oculto en demasiados casos pase de ser una mera pose estética y folklórica a una convicción real.
¿Fascinación, pereza, ignorancia…?

Por eso, d evez en cuando me asomo a páginas web como la de Magonia [en el menú lateral], que ponen las cosas en su sitio.

lunes, octubre 27, 2008

La máscara del demonio, de Mario Baba

Hay que revisitar los clásicos, dejarse empapar por su atmósfera intemporal. Los clásicos exigen un trabajo extra. Debemos dejar de lado los condicionamientos sociológicos y culturales mediante los cuales canalizamos nuestra percepción y la interpretación posterior. Es como recuperar una inocencia perdida, a veces como bucear en elementos de nuestro inconsciente a los que apenas se le da importancia en el mundo actual.
Este fin de semana tuve la oportunidad de visionar “la máscara del demonio” de Mario Baba. Durante los diez primeros minutos me sentí incómodo, la narración no lograba atraparme del todo, luchaba por ello, de vez en cuando lo conseguía, para luego volver a alejarse… hasta que me di cuenta de que no era la narración: era yo, mi predisposición, la forma de abordar el cine, la narrativa, una perspectiva sesgada por la narrativa contemporánea. Una vez me zafé de ello, disfruté como un niño.
El filme de Baba no es perfecto, adolece de muchos defectos, una cierta inconstancia, un cierto histrionismo. Lo gótico se derrama desbordado, el dramatismo nos golpea con esa peculiar forma tradicional de narrar el miedo, la angustia. En realidad todo se derrama. Basta observar, dejarse fascinar por el exagerado aspecto de a protagonista, de ese exceso interpretativo (¿sobreactuación?) Barbara Steele. Basta sumergirse en su mirada sobredimensionada, en sus gestos, frases… en las escenas cargadas de fuerza que se suceden unas a otras.
Y sin embargo hay equilibrio, hay una armonía en todo este exceso. Resabio de las historias de la Hammer, una teatralidad atractiva que comienza por hacernos esbozar una sonrisa, y que luego nos penetra y maravilla hasta cierto punto.
En ciertos momentos recordaba la inolvidable“La caída de la Casa Usher”, la insania que se trasmite de generación en generación, el mal apegado a una genealogía como la hiedra venenosa.

martes, octubre 21, 2008

Las Ruinas

Parece que voy tomando el ritmo de nuevo, tanto en mi vida literario cultural, como en esto de llevar al día el blog.
Al grano.
Ayer puede hincarle el diente a la película Las ruinas, del director Carter Smith, basada en la novela homónima de Scott Smith. Quizá sea una señal del destino que ambos autores coincidan en su apellido, un apellido anodino, común, sin personalidad... y no es que la película sea mala, no se deje ver, aburra. No. Es un producto discreto que se deja ver y entretiene, con una buena base que probablemente no se ha sabido explotar como debiera.
Tenemos un argumento prometedor aunque cerrado: unos jóvenes turistas norteamericanos deciden pasar sus últimos días de vacaciones en México visitando unas antiguas ruinas mayas, desconocidas, y que guardan un secreto letal. Por ello quedan atrapados, sin salida aparente.
El director y guionista juegan con nuestra empatía frente a la situación de angustia de los personajes. Primero, al verse atrapados sin saber porque, luego al descubrir el origen del mal que les acecha, tercero, ante las medidas drásticas de supervivencia que deben tomar. Sin embargo esta empatía apenas surge. Los personajes son planos, indefinidos; el director y los actores no nos ofrecen figuras accesibles y humanas, ni siquiera arquetipos o estereotipos bien perfilados. (Quizá sea el peor error, junto al decepcionante, abierto y manido final, o algunos errores de concepto como las flores cantarinas, más ridículas e incomprensdibles que escalofriantes) No hay forma de identificarse o de crear una cierta afinidad emocional con ninguno de ellos.
La verdad es que el filme no tiene grandes pretensiones, se limita a contar una historia limpia. Las únicas 'trampas' que nos encontramos son debidas a la flojedad de las interpretaciones y la ya mencionada blancura de los personajes. Dado que su angustia no se transmite, entonces, el director recurre al viejo triángulo: Primero inténtalo con el terror; si no puedes desciende e inténtalo con el horror o la angustia; si aún así es imposible, concéntrate en el asco, en generar desagrado y miedo físico. Una bajada de difícil a fácil, en la que en este caso bajamos hasta el último peldaño.
No todo es mediocre. Encontramos escenas de tensión bien desarrollada, donde la incertidumbre nos logra atrapar e inquietar, el tono y la ambientación son excelentes, lo que hace que podamos dejar un par de horas viendo el filme.
Nos encontramos ante una enésima obra dedicada a hurgar en nuestro miedo a lo desconocido, no en el sentido sobrenatural del término. Hablamos del miedo a esos elementos d ela naturaleza, que ya sea por mutaciones, aberraciones o desconocimiento, son extraños y peligrosos compañeros de cama. En ese sentido, tanto el escritor como el director se han arriesgado. Han dicho, exploremos este terreno trillado y veamos si podemos sacar algo original, al menos en la forma de contarlo, si es que no podemos darle un giro novedoso.
En cierto modo lo consiguen a medias... no les desvelaré más de la película. Simplemente, si tienen ganas y tiempo, adelante.

viernes, octubre 17, 2008

Relato en Historias Asombrosas, especial Sitges

Una vez más, y ya hacía un tiempo que esto no suedía, estoy de enhorabuena. Uno de mis relatos: La vieja, muy vieja Betty aparece en el especial de la revista Historias Asombrosas dedicado al Festival de Sitges.
Me acompaña un cartel de esos que da miedo y respeto por la calidad:David Jasso, Joe Álamo, Santiago Eximeno, José Miguel Vilar, David Mateo o José Manuel Serrano, Rafael Marín...
Agradecer a David Mateo y la gente de HHAA la confianza depositada al solicitar mi colaboración para este número.
Sólo decir que espero que si alguno de ustedes lo lee, primero que disfrute, y luego no dude en dejar su opinión en este modesto blog, es algo que siempre será bienvenido.

El traje del muerto, de Joe Hill

Estrategias publicitarias aparte, nos encontramos ante una novela más que correcta. El traje del muerto nos proporciona algo muy simple, un buen rato de entretenimiento, una historia bien contada, con sus fallos, por su puesto… y sobre todo la promesa de que, si Joe Hill continúa puliendo su técnica y estilo, si sabe encontrar argumentos adecuados, nos podemos encontrar ante una nueva figura de la literatura de terror.

Sí, es hijo de su padre, sí, esto se nota, ¿y qué? Es obvio que Hill, a pesar de cierto paralelismo con las formas ‘kingianas’, tiene un estilo propio mas directo, menos prolijo y descriptivo, un estilo donde prima la acción, los hechos y no tanto el entorno y las descripciones.

Básicamente el libro es una ghost story contemporánea. Los protagonistas son víctimas de una venganza sobrenatural. ¿Quién dijo que ya estaba todo escrito y que la literatura contemporánea no hacía otra cosa que dar vueltas sobre argumentos manidos? Joe Hill, sabe usar los mecanismos adecuados para que este tópico pierda la inercia y aparezca renovado, interesante y vivo. Algo que quienes empiezan a escribir deben aprender, marcarse al rojo vivo en el cerebro.

Nos encontramos con unos personajes atractivos, un tanto tópicos, ya no en su perfil personal, sino en las pinceladas de su biografía, pero en la literatura es difícil traspasar claramente la línea que separa la individualidad del arquetipo; bien dibujado el personaje principal, un viejo roquero, algo amargado y baqueteado por la ida, más desdibujada y confusa su compañera de infortunio… y quizá uno de los peores fallos de la novela sea el personaje del fantasma perseguidor, plano, sin personalidad, una boca parlante que sólo amenaza, amenaza y amenaza. Quizá el error sea de perspectiva, el personaje de este fantasma se crea a partir de las descripciones que de él nos dan otros personajes y, en menor grado, el propio narrador -lo cual lo desdibuja, mostrando un mero boceto, una caricatura más que un ente particular, con capacidad de inquietar-, cuando lo que la historia pide que sea el mismo quién se defina con sus acciones, gestos y diálogos.

Hay un buen principio de manejo de las historias paralelas, uno de esos asuntos que a mí personalmente suelen darme la medida de un escritor correcto, imaginativo y capaz. Aunque también es un tema que Hill debe pulir en sus próximas creaciones, dotar a estos hermanos pobres de una dosis de calma, pues en este libro quizá transcurren con un cierto apresuramiento, como si tuviera prisa por entrar en el meollo central del argumento.

En resumen, una buena obra primeriza, entretenida, eficaz… con algunos momentos inquietantes de verdad, donde la atmósfera del terror se infiltra en el lector con facilidad.

miércoles, octubre 01, 2008

Decepciones

¿Por qué?
¿Por qué estos últimos meses, cada vez que compro un libro nuevo, me encuentro con una decepción?
La respuetsaa me la doy yo... tranquilos: eliges mal, tío, eliges muy mal.
Esta vez ha sido Soldado de Sidón, de mi querido Gene Wolfe. La continuación de la saga de Latro (Soldado de la niebla y Soldado de Areté) La calidad ha bajado en picado, me ha sucedido algo que nunca me sucedió con sus predecesores, me he aburrido, he tenido que luchar contra las ganas de saltarme párrafos o páginas en busca de algo más que una narración lata, superficial y sin demasiado sentido.
Decepciones.
Bueno, al menos ahora estoy hincándole el diente al "El traje del muerto" de Joe Hill, y los primeros capítulos no me han drefaudado, quizá algo apresurados, pero al menos no me han producido la comezón nerviosa de otras veces.

Afortunadamente, dentro de lo malo, hace unos días volví a mi adolescencia revisitando aquella película sin pretensiones, tan divertida y entrañable llamada "Los gremlins". A veces uno echa de menos el espíritu del cine y la literatura fantástica de los ochenta.

Ya les iré contando.

martes, septiembre 30, 2008

King Kong solidario

El próximo jueves comenzará la 41 edición del Festival Internacional de Cinema de Catalunya, Sitges, y con el la exposición "King Kong Solidario".

Organizada por Scifiworld, la revista de cine fantástico, en el marco del Festival de Sitges, con la colaboración de Planeta de Agostini y Norma Editorial, "King Kong Solidario" es un acto benéfico que celebra el 75 aniversario de King Kong recaudando fondos para Médicos sin Fronteras.

Más de 75 artistas internacionales de la talla de Juan Gimenez, Chris Weston, Alfonso Azpiri, Dave Dorman o Pasqual Ferry han donado una ilustración original firmada con su visión de King Kong que serán subastadas a través de Ebay a partir del día 3 de octubre, donando la totalidad de los beneficios a Médicos sin Fronteras.

Con motivo de la exposición también se edita un catálogo recoge todas las ilustraciones acompañadas de unos textos redactados para la ocasión por reconocidos escritores del fantástico español. El catalogo podrá ser adquirido durante el propio Festival, en la web de Scifiworld.es y posteriormente en librerías especializadas a un precio de 10 euros. Los beneficios obtenidos de la venta del catálogo también se destinarán a la mencionada organización.

La ilustración que presta su imagen para el cartel de la exposición es obra del ilustrador barcelonés Ramón Rosanas. Colaborador habitual de Scifiworld y que actualmente realiza trabajos para Marvel.

La exposición podrá verse en el Edifici Miramar de Sitges del 2 al 12 de octubre.

Podéis obtener más información de la página oficial del evento: www.kingkongsolidario.com

NOTA: Una parte de esos "reconocidos escritores del fantástico español" somos bastantes de los miembros de NOCTE

martes, septiembre 23, 2008

'Perversa' y 'Rojo alma, negro sombra': David Mateo e IsmaelMartínez Biurrun

Pues eso, que David Mateo prsentó su obra 'Perversa' en Barcelona; lugar donde fue bien acogido, y como él nos dice en su blog, de donde salio encantado. Como colofón, su blog 'La sombra de Grumm' tuvo un espacio en 'La Vanguardia'.
Suerte para este amigo y compañero, currante donde los haya.

Por otro lado, otro miembro de Nocte, Isamel, ha editado su nuevo libro, 'Rojo alma, negro sombra' [Editorial 451]:

El mismo día en que se traga una avispa que está a punto de matarlo, Elías encuentra una carta enterrada en un bosque quemado. La búsqueda de respuestas para esa carta lo llevará hasta el fondo de sus propias pesadillas, y lo acercará a dos personas atadas, como él, por un crimen del pasado y con una única posibilidad de salvación: Berta, la mujer que escribió de niña la carta y que ahora solo piensa en salvar a su hijo de la locura vengadora de su ex marido, y Génesis, un joven grafitero escapado de casa que camina por la cuerda floja entre el arte y la perdición pintando demonios como los que pueblan la novela.

Recuerden, dará que hablar, seguro. Ismael es un excelente escritor.
Prometo mantenerles informados al punto.