¿Quién dice que el vampiro a muerto o agoniza como personaje literario?
Nada de eso. Nuestro amigo el chupasangres ha mutado de nuevo. Su instinto de supervivencia es tenaz e inteligente. Amplia su territorio al mismo tiempo que deja yermos sus viejos territorios de caza.
Basta echar un vistazo a las novedades editoriales, a próximos estrenos en cine… nuestro amigo se nos ha vuelto romántico, sexoadicto y donjuan.
De la misma forma que la novela gótica, en su sentido original, con ligeras mutaciones, ha sobrevivido hasta nuestros días escondida entre las sábanas perfumadas de la novela romántica; el vampiro parece haber escogido ese camino como medio fundamental de supervivencia y expansión.
En cierto modo es algo que no debe extrañarnos. Viene dado de serie desde que Stoker creó Drácula y las primeras interpretaciones de índole erótico emocional surgieron en escena impulsadas por la doctrina freudiana. Buena parte del empujón final podemos achacárselo a Anne Rice y su visión descafeinada ¿humanizada? del monstruo.
Los ejemplos actuales abaundan:
La saga de la autora Stephanie Meyer y su ‘Crepúsculo’, con su inmediata adaptación al cine. El nuevo libro de Solares en eclipse: ‘Descendiente de la oscuridad’, de Nancy Kilpatrick. Las nuevas publicaciones de tipo romántico-fantástico de diversas editoriales centradas en lo fantástico…
Sobrevivir, sobrevivir, esa es la cuestión.
Me gusta pensar, no que piensen por mí. Me gusta Reflexionar acerca del mundo en el que vivo... me gusta el miedo y la buena literatura.
lunes, julio 28, 2008
miércoles, julio 23, 2008
Micro cuentos en 'Químicamente Impuro'
'Químicamente Impuro' es un blog donde encontrar pequeñas creaciones. He tenido la suerte de que un par de mis microcuentos hayan aparecido allí.
Aquí los tienen:
Trinchera
La libertad del monstruo
Aquí los tienen:
Trinchera
La libertad del monstruo
miércoles, julio 16, 2008
Mascarada - Una nueva inicativa.
Navegando por ahí leo la agradable noticia de que todavía hay gente que arriesga tiempo, ganas y esfuerzo en la tarea de sacar adelante un fancine-revista dedicado a esto del fantástico.
Se llama Mascarada.
Enhorabuena y suerte
Cito la entrada en su blog:
Estimados lectores; ya ha salido a la venta el número 0 de Mascarada.Éste incluye los siguientes relatos:
- EL TRATADO DE MICHAEL RANFT, de Miguel Puente Molins.
Según dice su autor, "El tratado de Michael Ranft surgió a partir de una idea muy básica que no revelaré para no destrozar el relato. Dicha idea se fraguó en mi mente al descubrir el estudio de Michael Ranft titulado "De masticatione mortuorum in tumulis", un tratado muy popular en su época que demostraba, de aquella manera, la existencia de los no-muertos. Se trata de un relato de terror, por supuesto.”
- EL PACTO, de Enric Herce Escarrà; divertido relato que narra la traumàtica experiencia de un dragón vegetariano.
- LA HERENCIA, de Juan José Tena, que define su relato como un “relato de terror, influenciado por Lovecraft, en el que una casa y una herencia familiar ocultan un secreto venido del pasado.”
- LA BÓVEDA DEL JUICIO FINAL, de Eugeni Guillem Darné, quedó en tercera posición en el II Concurso de Relatos asimovianos que organizó Sedice.com.
- EL EXTRANJERO, de Narciso Piñero, relato en que una invasión desconocida arrasa una ciudad y su psiquiátrico, dejando escapar un peligroso psicópata.
- UN CUENTO, de Miguel Puente Molins, es el intento por parte de un cuentacuentos de contar un cuento a un individuo muy escéptico.
- MICRORELATO I, de Malkin.
"
Se llama Mascarada.
Enhorabuena y suerte
Cito la entrada en su blog:
Estimados lectores; ya ha salido a la venta el número 0 de Mascarada.Éste incluye los siguientes relatos:
- EL TRATADO DE MICHAEL RANFT, de Miguel Puente Molins.
Según dice su autor, "El tratado de Michael Ranft surgió a partir de una idea muy básica que no revelaré para no destrozar el relato. Dicha idea se fraguó en mi mente al descubrir el estudio de Michael Ranft titulado "De masticatione mortuorum in tumulis", un tratado muy popular en su época que demostraba, de aquella manera, la existencia de los no-muertos. Se trata de un relato de terror, por supuesto.”
- EL PACTO, de Enric Herce Escarrà; divertido relato que narra la traumàtica experiencia de un dragón vegetariano.
- LA HERENCIA, de Juan José Tena, que define su relato como un “relato de terror, influenciado por Lovecraft, en el que una casa y una herencia familiar ocultan un secreto venido del pasado.”
- LA BÓVEDA DEL JUICIO FINAL, de Eugeni Guillem Darné, quedó en tercera posición en el II Concurso de Relatos asimovianos que organizó Sedice.com.
- EL EXTRANJERO, de Narciso Piñero, relato en que una invasión desconocida arrasa una ciudad y su psiquiátrico, dejando escapar un peligroso psicópata.
- UN CUENTO, de Miguel Puente Molins, es el intento por parte de un cuentacuentos de contar un cuento a un individuo muy escéptico.
- MICRORELATO I, de Malkin.
"
lunes, julio 14, 2008
En SciFiWorld - El zombi
Se acuerdan de una idea apenas desarrollada no hace mucho, a vuela pluma, en un vieja entrada. Pues ha dado para más.
En concreto para un artículo en la revista SciFiWorld, dentro de la nueva y espero larga colaboración entre Nocte y SCW.
Les invito a pasar y leer:
Ver artículo
En concreto para un artículo en la revista SciFiWorld, dentro de la nueva y espero larga colaboración entre Nocte y SCW.
Les invito a pasar y leer:
Ver artículo
Básicos del terror: El elixir negro, de Elisabeth Engstrom
Los grandes temas, por el mero hecho de serlos, llevan instalados en sí el propio mecanismo de su desintegración. Su hecho diferencial, aquello que los encumbra a la categoría de arquetipo termina ahogándolos en un marea de imitaciones, pastiches, experimentaciones, parodias y reelaboraciones… un maremagno que desvirtúa su toque mágico.
Un ejemplo muy claro lo encontramos en nuestro querido amigo el vampiro. Si nos pusiéramos a contar las obras que se le han dedicado desde que Polidori, por poner un inicio, diera el pistoletazo de salida, terminaríamos con la boca seca y los pulmones atrofiados. Un ejemplo, digo, porque de una forma tácita, todos los aficionados, a todos los lectores y espectadores, consideramos que poco original se puede hacer ya.
Y sin embargo, la creatividad es tal, el poder de la imaginación, el buen hacer de algunos autores —ya sea de forma reiterada como puntual—, que nunca dejaremos de sorprendernos ante esos ejemplos que echan por tierra esa afirmación.
Les hablaré brevemente de una joya, una auténtica gema de la narrativa fantástica en su vertiente más oscura: “El elixir negro”, de la autora Elisabeth Engstrom, publicada por la inefable Martínez Roca en su colección GranSuperTerror.
Para empezar, por favor, los amantes del gore, de la emoción fuerte explícita, que se abstengan. Nos encontramos ante un libro de sentimientos y emociones, un libro donde el terror se destila a cámara lenta, y los golpes son percutantes, de esos que empiezan a doler al cabo de unas horas de haberlos recibido. Y si alguno ya a resoplado y encogido los hombros, le avisaré de que no es un libro blando. No, en absoluto es blando. Sólo que su dureza reside en elementos poco explícitos a primera vista
Son muchos los libros que asumen la perspectiva del psicópata, del monstruo, es este el estilo de “El elixir negro”. Asistimos al tour de force, a la mutación que su yo monstruoso ejerce en la protagonista, paso a paso, sin concesiones. El lector se sorprende ante su propia actitud ante la violencia, ante la muerte; la autora no se recrea, pero tampoco las esconde… Engstron logra con ello, con la interiorización de los sentimientos, miedos, ansias e impulsos de la protagonista, una total y paradójica mezcla de emociones como la empatía y la repulsión en el lector.
Asistimos a una revisión del tema del vampiro original y bien desarrollada. Es de valorar el juego al que se somete al lector durante buena parte de los capítulos, juego en el que la pulsión de la protagonista, su necesidad de matar y beber sangre, baila entre dos fronteras, la que separa al psicópata más humano, del monstruo más sobrenatural; entre un brote sicótico y un afloramiento de lo esotérico, sometiendo al lector a una continua revisión de enfoque.
Es una obra que recomiendo encarecidamente a los aficionados que no la hayan leído.
Como vemos, uno no debe dejar llevarse por las generalidades que nos asaltan, por los tópicos que hablan de tópicos y de falta de originalidad. Una de las particularidades del buen lector, del aficionado a la fantasía, y sobre todo del terror, es la de no dejarse abocar a la apatía, al rechazo frontal sin mayor causa que conceptos asumidos sin reflexión.
Un ejemplo muy claro lo encontramos en nuestro querido amigo el vampiro. Si nos pusiéramos a contar las obras que se le han dedicado desde que Polidori, por poner un inicio, diera el pistoletazo de salida, terminaríamos con la boca seca y los pulmones atrofiados. Un ejemplo, digo, porque de una forma tácita, todos los aficionados, a todos los lectores y espectadores, consideramos que poco original se puede hacer ya.
Y sin embargo, la creatividad es tal, el poder de la imaginación, el buen hacer de algunos autores —ya sea de forma reiterada como puntual—, que nunca dejaremos de sorprendernos ante esos ejemplos que echan por tierra esa afirmación.
Les hablaré brevemente de una joya, una auténtica gema de la narrativa fantástica en su vertiente más oscura: “El elixir negro”, de la autora Elisabeth Engstrom, publicada por la inefable Martínez Roca en su colección GranSuperTerror.
Para empezar, por favor, los amantes del gore, de la emoción fuerte explícita, que se abstengan. Nos encontramos ante un libro de sentimientos y emociones, un libro donde el terror se destila a cámara lenta, y los golpes son percutantes, de esos que empiezan a doler al cabo de unas horas de haberlos recibido. Y si alguno ya a resoplado y encogido los hombros, le avisaré de que no es un libro blando. No, en absoluto es blando. Sólo que su dureza reside en elementos poco explícitos a primera vista
Son muchos los libros que asumen la perspectiva del psicópata, del monstruo, es este el estilo de “El elixir negro”. Asistimos al tour de force, a la mutación que su yo monstruoso ejerce en la protagonista, paso a paso, sin concesiones. El lector se sorprende ante su propia actitud ante la violencia, ante la muerte; la autora no se recrea, pero tampoco las esconde… Engstron logra con ello, con la interiorización de los sentimientos, miedos, ansias e impulsos de la protagonista, una total y paradójica mezcla de emociones como la empatía y la repulsión en el lector.
Asistimos a una revisión del tema del vampiro original y bien desarrollada. Es de valorar el juego al que se somete al lector durante buena parte de los capítulos, juego en el que la pulsión de la protagonista, su necesidad de matar y beber sangre, baila entre dos fronteras, la que separa al psicópata más humano, del monstruo más sobrenatural; entre un brote sicótico y un afloramiento de lo esotérico, sometiendo al lector a una continua revisión de enfoque.
Es una obra que recomiendo encarecidamente a los aficionados que no la hayan leído.
Como vemos, uno no debe dejar llevarse por las generalidades que nos asaltan, por los tópicos que hablan de tópicos y de falta de originalidad. Una de las particularidades del buen lector, del aficionado a la fantasía, y sobre todo del terror, es la de no dejarse abocar a la apatía, al rechazo frontal sin mayor causa que conceptos asumidos sin reflexión.
viernes, julio 04, 2008
Hallazgo fatídico, de Shery S. Tepper
Muchas veces, en literatura, sobre todo en el tipo de literatura más comercial, se tiende de forma sintomática a usar eso que alguno llamamos ‘Recetas magistrales’ y otros ‘guíon de escritura’.
Según sea el germen argumental puede haber variaciones. El resultado siempre es el mismo: un libro fácil de leer, cargado de tópicos, a veces original, a veces vacío como un tambor.
Ha habido, hay y habrá editoriales especializadas en ese tipo de obras. En nuestro caso nos referiremos a la editorial Vidorama, y más en concreto a uno de los libros que componen su colección dedicada al terror.
“Hallazgo fatídico”, de Shery S. Tepper es una novela tipo, plana, que al menos de partida logra entretener mediante un manejo del lenguaje y los personajes muy correcto. En ella vemos desarrollados algunos tópicos —brujería, vudú— con una cierta frivolidad que, sin llegar a ser exasperante, hace que las luces de alerta comiencen a encenderse… y que al final estallan en nuestra cara con su inquietante realidad. Así que cerramos el libro, nos echamos un cigarrillo los que fuman, un trago los que beben, una buena bocanada de aire todos, y concluimos que quizá hemos perdido unas horas preciosas de nuestro escaso tiempo aplicado a la lectura.
Hablo de un libro ya entrado en años, pero es una realidad que, tanto yo mismo como otros lectores de terror, nos venimos encontrando en el panorama editorial extranjero traducido al español. Novelas sin riesgo, novelas tipo, novelas tópicas que tienen un fondo de lectores asegurado por esa misma temática. Ciertamente no todas se podrían calificar de bodrios, unas cuantas son correctas, están bien escritas gracias al buen hacer de un autor ya con muchas batallas as sus espaldas.
Ya así nuestro destino es esperar sin desesperar. Recolectar viejas glorias y arriesgarnos con nuevas apuestas.
Según sea el germen argumental puede haber variaciones. El resultado siempre es el mismo: un libro fácil de leer, cargado de tópicos, a veces original, a veces vacío como un tambor.
Ha habido, hay y habrá editoriales especializadas en ese tipo de obras. En nuestro caso nos referiremos a la editorial Vidorama, y más en concreto a uno de los libros que componen su colección dedicada al terror.
“Hallazgo fatídico”, de Shery S. Tepper es una novela tipo, plana, que al menos de partida logra entretener mediante un manejo del lenguaje y los personajes muy correcto. En ella vemos desarrollados algunos tópicos —brujería, vudú— con una cierta frivolidad que, sin llegar a ser exasperante, hace que las luces de alerta comiencen a encenderse… y que al final estallan en nuestra cara con su inquietante realidad. Así que cerramos el libro, nos echamos un cigarrillo los que fuman, un trago los que beben, una buena bocanada de aire todos, y concluimos que quizá hemos perdido unas horas preciosas de nuestro escaso tiempo aplicado a la lectura.
Hablo de un libro ya entrado en años, pero es una realidad que, tanto yo mismo como otros lectores de terror, nos venimos encontrando en el panorama editorial extranjero traducido al español. Novelas sin riesgo, novelas tipo, novelas tópicas que tienen un fondo de lectores asegurado por esa misma temática. Ciertamente no todas se podrían calificar de bodrios, unas cuantas son correctas, están bien escritas gracias al buen hacer de un autor ya con muchas batallas as sus espaldas.
Ya así nuestro destino es esperar sin desesperar. Recolectar viejas glorias y arriesgarnos con nuevas apuestas.
Artifex resucita
Siempre es motivo de alegría saludar la creación o, como es este caso, la resurrección de un lugar dedicado a la fantasía.
Artifex resucita
"Se han producido algunos cambios con respecto a las anteriores etapas de Artifex. Los más llamativos son el cambio de formato (de libro a PDF) y el carácter colectivo del proyecto. La Asociación Cultural Xatafi ya es conocida gracias a iniciativas como las antologías Paura de terror, la revista Hélice. Reflexiones críticas sobre ficción especulativa, la convocatoria del premio Xatafi-Cyberdark de la crítica de literatura fantástica o la celebración de la tertulia mensual de ciencia ficción. Con Artifex Cuarta Época, la Asociación Cultural Xatafi quiere llenar un vacío doloroso, el de la edición de relatos fantásticos de calidad publicados originalmente en castellano. Confiamos en que el proyecto sea de vuestro agrado."
Podéis bajaros el primer número de Artifex pinchando sobre la siguiente dirección: http://www.revistaartifex.com/
Artifex resucita
"Se han producido algunos cambios con respecto a las anteriores etapas de Artifex. Los más llamativos son el cambio de formato (de libro a PDF) y el carácter colectivo del proyecto. La Asociación Cultural Xatafi ya es conocida gracias a iniciativas como las antologías Paura de terror, la revista Hélice. Reflexiones críticas sobre ficción especulativa, la convocatoria del premio Xatafi-Cyberdark de la crítica de literatura fantástica o la celebración de la tertulia mensual de ciencia ficción. Con Artifex Cuarta Época, la Asociación Cultural Xatafi quiere llenar un vacío doloroso, el de la edición de relatos fantásticos de calidad publicados originalmente en castellano. Confiamos en que el proyecto sea de vuestro agrado."
Podéis bajaros el primer número de Artifex pinchando sobre la siguiente dirección: http://www.revistaartifex.com/
jueves, junio 26, 2008
Basicos del terror: la casa del juez, de Bram Stoker
Aparte de su obra maestra, singular y única: Drácula, Bram Stoker fue un novelista y cuentista desigual. La joya de las siete estrellas y La guarida del gusano son dos novelas de resultado desigual, que sin llegar a una mediocridad lacerante, nunca se acercan a la calidad de nuestro vampiro transilvano. Lo mismo sucede con sus relatos, buena parte de ellos recogidos en antologías editadas por la Editorial Valdemar: calidad desigual.
Sin embargo, rebuscando, uno puede encontrar algún que otro abalorio que brilla con luz propia.
Hoy nos trae aquí La casa de Juez (The judge’s house).
Se trata de un cuento de corte clásico, impecable. Como casi todas las obras de la época, para un lector actual, se dibuja previsible, pero si hacemos el esfuerza de arrojar ese descreimiento irrespetuoso, y leemos las líneas con objetividad y desaspego, nos encontramos con un relato muy bien escrito. La casa del juez es un buen ejemplo de cuento clásico de terror. Escrito en 1914, trata de las cuitas de un joven estudiante que huye del trafago cotidiano, escapa a un pequeño y aislado pueblo en busca de paz, y termina alojándose en una viaja casa, antigua residencia de un cruel y estricto juez.
La superstición popular la define como una casa encantada en la que es mejor no entrar y menos ir a vivir. Con apenas unas breves pinceladas, Stoker nos deja entrever la insensatez de semejantes pensamientos. Como en todo cuento influenciado por la Ghost Story, sobre el texto sobrevuela una nube de incredulidad, casi de ironía, que mantiene al lector sumido en un estado de relajada atención, preludio de la entrada de lo sobrenatural y horroroso.
Estamos, para escritores noveles, ante un sencillo y buen ejemplo de cómo tratar ciertos elementos del entorno, de cómo hacerlos aparecer en dosis justas, en el momento adecuado. Una simple lección a estudiar de arriba abajo.
Sin embargo, en mi opinión, lo mejor es su final. Trazado con tiralíneas, sí, quizá algo previsible, pero espléndidamente retratado, con pulso firme, sin aspavientos, sin grandilocuencias… Los hechos suceden severos, incontestables. No hay adornos supérfluos ni expresiones floridas. Sabemos qué es lo que va a ocurrir, lo sabemos desde muchos párrafos antes, cuando el autor nos deja caer una pista, pero no sabemos cómo, y esa tensión se resuelve con corrección, con una frialdad y alejamiento tales que amplifican el propio horror narrado.
Lo dicho. Un buen cuento al estilo más clásico.
Relatos en valdemar:
Cuentos de medianoche
El entierro de las ratas
Sin embargo, rebuscando, uno puede encontrar algún que otro abalorio que brilla con luz propia.
Hoy nos trae aquí La casa de Juez (The judge’s house).
Se trata de un cuento de corte clásico, impecable. Como casi todas las obras de la época, para un lector actual, se dibuja previsible, pero si hacemos el esfuerza de arrojar ese descreimiento irrespetuoso, y leemos las líneas con objetividad y desaspego, nos encontramos con un relato muy bien escrito. La casa del juez es un buen ejemplo de cuento clásico de terror. Escrito en 1914, trata de las cuitas de un joven estudiante que huye del trafago cotidiano, escapa a un pequeño y aislado pueblo en busca de paz, y termina alojándose en una viaja casa, antigua residencia de un cruel y estricto juez.
La superstición popular la define como una casa encantada en la que es mejor no entrar y menos ir a vivir. Con apenas unas breves pinceladas, Stoker nos deja entrever la insensatez de semejantes pensamientos. Como en todo cuento influenciado por la Ghost Story, sobre el texto sobrevuela una nube de incredulidad, casi de ironía, que mantiene al lector sumido en un estado de relajada atención, preludio de la entrada de lo sobrenatural y horroroso.
Estamos, para escritores noveles, ante un sencillo y buen ejemplo de cómo tratar ciertos elementos del entorno, de cómo hacerlos aparecer en dosis justas, en el momento adecuado. Una simple lección a estudiar de arriba abajo.
Sin embargo, en mi opinión, lo mejor es su final. Trazado con tiralíneas, sí, quizá algo previsible, pero espléndidamente retratado, con pulso firme, sin aspavientos, sin grandilocuencias… Los hechos suceden severos, incontestables. No hay adornos supérfluos ni expresiones floridas. Sabemos qué es lo que va a ocurrir, lo sabemos desde muchos párrafos antes, cuando el autor nos deja caer una pista, pero no sabemos cómo, y esa tensión se resuelve con corrección, con una frialdad y alejamiento tales que amplifican el propio horror narrado.
Lo dicho. Un buen cuento al estilo más clásico.
Relatos en valdemar:
Cuentos de medianoche
El entierro de las ratas
martes, junio 24, 2008
El cura, de Thomas S. Disch
De nuevo en SciFiWorld. Hablando de este estupendo y extraño libro.
Termino la lectura de ‘El Cura’ de Thomas M. Disch. Cierro las páginas. Quizá un poco defraudado por el final, algo apresurado, traído por los pelos, Es un error temible que ronda a los autores. La prisa, la contemplación de la obra casi terminada que nos lleva a pisar un acelerador que habría que mantener estático; el duro trabajo a punto de llegar al colofón… pero termino la lectura con un regusto agradable, saciado por una narrativa más que correcta, una idea original y un buen hacer literario.. [leer más]
Termino la lectura de ‘El Cura’ de Thomas M. Disch. Cierro las páginas. Quizá un poco defraudado por el final, algo apresurado, traído por los pelos, Es un error temible que ronda a los autores. La prisa, la contemplación de la obra casi terminada que nos lleva a pisar un acelerador que habría que mantener estático; el duro trabajo a punto de llegar al colofón… pero termino la lectura con un regusto agradable, saciado por una narrativa más que correcta, una idea original y un buen hacer literario.. [leer más]
jueves, junio 19, 2008
'El mazo' a Fabricantes de Sueños
Pues eso. Uno de mis churumbeles, uno de esos a los que le tengo especial cariño, ha sido seleccionado para aparecer en la antología anual de 'Fabricantes de Sueños'.
Agradecer a los seleccionadores la oportunidad, y sobre todo dar todo mi cariño y sostén a la gente de Miasma, donde el relato apareció, por otorgarme la confianza y arriesgarse a publicar mi relatillo.
La verdad es que, cuando leo la gente que me acompaña, me da un punto de orgullo y otro de alegría: los hay consagrados como Domingo Santos y David Mateo (Tobías Grumm), J. E. Álamo, Sergio Mars, Santi Eximeno... y viejos amigos del taller de escritura: Laura Ponce, Carlos Duarte...
Enhorabuena a todos.
Os copio el comunicado oficial con el resto de seleccionados.
Tal y como comentábamos hace unas semanas, terminó el proceso de selección de la Antología Fabricantes de Sueños 2008, editada por Pórtico: Asociación Española de Fantasía, Ciencia Ficción y Terror.
Por ello, porque finalmente se está materializando este sueño, una vez más queremos volver a expresar nuestra gratitud por la confianza depositada en la mencionada antología (por extensión, también en el grupo seleccionador del año 2008: léase Carlos Alberto Gómez, Juan José Parera, Juan Manuel Santiago, Magnus Dagon, Miguel Ángel Puente y Pily B.).
Y sin más preámbulos, pasamos a haceros partícipes de los relatos (ordenados alfabéticamente), que compondrán la selección soñadora:
- Aduya, de Sergio Parra (publicado dentro de la antología "Mensajes perdidos").
- Blackout, de Jordi Armenol (publicado en la web de Libro Andrómeda).
- Chalala, de David Mateo (publicado en MiasMa).
- El comienzo de la partida, de J. E. Álamo (publicado por Grupo Editorial AJEC).
- El hombre infalible, de Carlos Duarte Cano (publicado en Axxon).
- El mazo, de José Mª Tamparillas (publicado en MiasMa).
- Erundina salvadora, de Mª Concepción Regueiro (publicado por Alfa Eridiani).
- Historia de Alexei, de Juan Antonio Fdez. Madrigal (publicado por Grupo Editorial AJEC).
- La apertura Slagar, de Alfredo Álamo y Santiago Eximeno (publicado por NGC 3660).
- La ciudad de los muertos, de Antonio J. Cebrián (publicado en Sinergia).
- La mancha, de Laura Ponce (publicado en Aurora Bitzine).
- La muerte interior, de Claudio Amodeo (publicado en Axxon).
- Por siempre otro, de Laura Quijano (publicado en NGC 3660).
- Procedimiento de rutina, de Ramón San Miguel Coca (publicado en El Sitio de Ciencia Ficción).
- Servir al hombre, de Domingo Santos (publicado en Bem-Online).
- Vlad, de José Ignacio Becerril (publicado en Ocio Joven).
- Yamata-no-Orochi, de Sergio Mars (publicado en MiasMa).
Asimismo, hemos creido oportuno hacer mención de aquellos otros relatos y autores que se quedaron a las puertas de la selección.
Ellos son:
- Anticuerpos, de Sergio Alejandro Amira (publicado en Alucinaciones.TXT).
- El mejor de los nombres, de Néstor Darío Figueias (publicado en NGC 3660).
- Nacimiento, de Raelana Sagan (publicado en Ocio Joven).
- Palabras robadas, de Manuel Mije (publicado en Aurora Bitzine).
Al resto de los colaboradores, gracias nuevamente por la confianza depositada en nuestro equipo y, sobre todo, por vuestras respuestas positivas tras la notificación definitiva.
¡Ese es el espíritu!
Y eso es todo por el momento, Agradecidos saludos:
Los Seleccionadores de Sueños.
PD: Rogamos se dé difusión a este comunicado.
Agradecer a los seleccionadores la oportunidad, y sobre todo dar todo mi cariño y sostén a la gente de Miasma, donde el relato apareció, por otorgarme la confianza y arriesgarse a publicar mi relatillo.
La verdad es que, cuando leo la gente que me acompaña, me da un punto de orgullo y otro de alegría: los hay consagrados como Domingo Santos y David Mateo (Tobías Grumm), J. E. Álamo, Sergio Mars, Santi Eximeno... y viejos amigos del taller de escritura: Laura Ponce, Carlos Duarte...
Enhorabuena a todos.
Os copio el comunicado oficial con el resto de seleccionados.
Tal y como comentábamos hace unas semanas, terminó el proceso de selección de la Antología Fabricantes de Sueños 2008, editada por Pórtico: Asociación Española de Fantasía, Ciencia Ficción y Terror.
Por ello, porque finalmente se está materializando este sueño, una vez más queremos volver a expresar nuestra gratitud por la confianza depositada en la mencionada antología (por extensión, también en el grupo seleccionador del año 2008: léase Carlos Alberto Gómez, Juan José Parera, Juan Manuel Santiago, Magnus Dagon, Miguel Ángel Puente y Pily B.).
Y sin más preámbulos, pasamos a haceros partícipes de los relatos (ordenados alfabéticamente), que compondrán la selección soñadora:
- Aduya, de Sergio Parra (publicado dentro de la antología "Mensajes perdidos").
- Blackout, de Jordi Armenol (publicado en la web de Libro Andrómeda).
- Chalala, de David Mateo (publicado en MiasMa).
- El comienzo de la partida, de J. E. Álamo (publicado por Grupo Editorial AJEC).
- El hombre infalible, de Carlos Duarte Cano (publicado en Axxon).
- El mazo, de José Mª Tamparillas (publicado en MiasMa).
- Erundina salvadora, de Mª Concepción Regueiro (publicado por Alfa Eridiani).
- Historia de Alexei, de Juan Antonio Fdez. Madrigal (publicado por Grupo Editorial AJEC).
- La apertura Slagar, de Alfredo Álamo y Santiago Eximeno (publicado por NGC 3660).
- La ciudad de los muertos, de Antonio J. Cebrián (publicado en Sinergia).
- La mancha, de Laura Ponce (publicado en Aurora Bitzine).
- La muerte interior, de Claudio Amodeo (publicado en Axxon).
- Por siempre otro, de Laura Quijano (publicado en NGC 3660).
- Procedimiento de rutina, de Ramón San Miguel Coca (publicado en El Sitio de Ciencia Ficción).
- Servir al hombre, de Domingo Santos (publicado en Bem-Online).
- Vlad, de José Ignacio Becerril (publicado en Ocio Joven).
- Yamata-no-Orochi, de Sergio Mars (publicado en MiasMa).
Asimismo, hemos creido oportuno hacer mención de aquellos otros relatos y autores que se quedaron a las puertas de la selección.
Ellos son:
- Anticuerpos, de Sergio Alejandro Amira (publicado en Alucinaciones.TXT).
- El mejor de los nombres, de Néstor Darío Figueias (publicado en NGC 3660).
- Nacimiento, de Raelana Sagan (publicado en Ocio Joven).
- Palabras robadas, de Manuel Mije (publicado en Aurora Bitzine).
Al resto de los colaboradores, gracias nuevamente por la confianza depositada en nuestro equipo y, sobre todo, por vuestras respuestas positivas tras la notificación definitiva.
¡Ese es el espíritu!
Y eso es todo por el momento, Agradecidos saludos:
Los Seleccionadores de Sueños.
PD: Rogamos se dé difusión a este comunicado.
miércoles, junio 18, 2008
Reseña sobre El hombre divergente, de Marc R. Soto, en SciFiWorld
Poco hay que decir de la nueva hornada de escritores de género que andan intentando asomar la cabeza de forma definitiva en España, tan sólo que su obra es merecedora de una mayor atención, de un detenerse y leer para disfrutar. Es por ello que, aprovechando la oportunidad que la gente de ScifiWorld me dio en su momento, no puedo dejar de usar ese espacio para vocear bien alto las excelencias y logros de esa generación en la penumbra. Uno de ellos es Marc, compañero en el proyecto de NOCTE, y a su última publicación, El hombre divergente está dedicado el artículo.
Un adelanto:
Nos encontramos con historias que beben en su inmensa mayoría de la realidad cotidiana, donde la fantasía, cuando la hay, y el elemento terrorífico, se insuflan de forma natural y sin estridencias. Marc es un espléndido narrador, con una pluma que en un par de breves esbozos, que se podrán calificar de muchas maneras, pero no de simples, nos deposita en la narración sin esfuerzo. La suya es una prosa elaborada, pero sin artificios, correcta, más poética que funcional.
[Leer completo]
Un adelanto:
Nos encontramos con historias que beben en su inmensa mayoría de la realidad cotidiana, donde la fantasía, cuando la hay, y el elemento terrorífico, se insuflan de forma natural y sin estridencias. Marc es un espléndido narrador, con una pluma que en un par de breves esbozos, que se podrán calificar de muchas maneras, pero no de simples, nos deposita en la narración sin esfuerzo. La suya es una prosa elaborada, pero sin artificios, correcta, más poética que funcional.
[Leer completo]
lunes, junio 16, 2008
Hablando un poco del zombi
Vuelven los Zombies…, pero, me dirán muchos de ustedes, ¿es que se habían ido alguna vez?
Asistimos a un relanzamiento exitoso; nunca se había marchado del cine, pero se le ha dado un buen empujón, y, lo que es más, por fin a estallado como motivo argumental dentro del campo de la narrativa.
El zombie es el monstruo de la modernidad, como el tópico comúnmente aceptado nos dice, es la perfecta metáfora del individuo alienado, digerido y regurgitado por una sociedad hambrienta y canibalesca. No importa el origen, la forma, lo esencial en el zombie es su falta de motivación, es el regreso del ser humano a su núcleo animal más primitivo y esencial. El zombie también es un ser gregario en el sentido más lato, actúa en masa, con la tozudez una manada de lemings en busca de un precipicio; su personalidad se disuelve en el grupo que, al final no es más que un río de magma descontrolado que busca alimento, un alimento específico: sus antiguos congéneres; una nueva imagen, símbolo de alcance muy claro, si tenemos en cuenta el elemento de contagio y conversión.
Muchos dicen que el terror se mueve al ritmo de las necesidades de la sociedad que lo consume, algo así como una función de espejo deformante que nos enfrenta a los miedos y angustias del momento, que nos permite acercarnos a un mecanismo no alienante de enfrentamiento y reflexión. Hablamos quizá de miedo a la despersonalización, a la simplificación, al vacío emocional, con un terrible sentimiento de inutilidad, manipulación… el fenómeno zombie es el perfecto exponente de esta proyección a la fantasía desde lo real.
Mientras que en los arquetipos precedentes: vampiros, hombres lobo, fantasmas, asesinos... la simbología venía desde el interior, desde nuestra psicología de individuo concreto, como reflejo de partes de nuestro subconsciente no asimiladas, comprendidas o estudiadas; en el caso del zombie, el símbolo converge desde el grupo, desde otro tipo de subconsciente, el social o colectivo, el de especie en progresión sometida a las tropelías de esa evolución global. El monstruo deja de ser un ente único, distinto, peculiar, y se convierte en una miembro más del enjambre, disuelto, vacío, sin el poder de fascinación de sus precedentes -con los que había que hacer un esfuerzo de interiorización-, pero con un inquietante poder de perturbación; no en vano nos vemos reflejados en él en los aspectos más sencillos y visibles de nuestra vida cotidiana.
Simplificando demasiado, dado que luego la evolución cultural imponen sus leyes y conversiones:
Asistimos a un relanzamiento exitoso; nunca se había marchado del cine, pero se le ha dado un buen empujón, y, lo que es más, por fin a estallado como motivo argumental dentro del campo de la narrativa.
El zombie es el monstruo de la modernidad, como el tópico comúnmente aceptado nos dice, es la perfecta metáfora del individuo alienado, digerido y regurgitado por una sociedad hambrienta y canibalesca. No importa el origen, la forma, lo esencial en el zombie es su falta de motivación, es el regreso del ser humano a su núcleo animal más primitivo y esencial. El zombie también es un ser gregario en el sentido más lato, actúa en masa, con la tozudez una manada de lemings en busca de un precipicio; su personalidad se disuelve en el grupo que, al final no es más que un río de magma descontrolado que busca alimento, un alimento específico: sus antiguos congéneres; una nueva imagen, símbolo de alcance muy claro, si tenemos en cuenta el elemento de contagio y conversión.
Muchos dicen que el terror se mueve al ritmo de las necesidades de la sociedad que lo consume, algo así como una función de espejo deformante que nos enfrenta a los miedos y angustias del momento, que nos permite acercarnos a un mecanismo no alienante de enfrentamiento y reflexión. Hablamos quizá de miedo a la despersonalización, a la simplificación, al vacío emocional, con un terrible sentimiento de inutilidad, manipulación… el fenómeno zombie es el perfecto exponente de esta proyección a la fantasía desde lo real.
Mientras que en los arquetipos precedentes: vampiros, hombres lobo, fantasmas, asesinos... la simbología venía desde el interior, desde nuestra psicología de individuo concreto, como reflejo de partes de nuestro subconsciente no asimiladas, comprendidas o estudiadas; en el caso del zombie, el símbolo converge desde el grupo, desde otro tipo de subconsciente, el social o colectivo, el de especie en progresión sometida a las tropelías de esa evolución global. El monstruo deja de ser un ente único, distinto, peculiar, y se convierte en una miembro más del enjambre, disuelto, vacío, sin el poder de fascinación de sus precedentes -con los que había que hacer un esfuerzo de interiorización-, pero con un inquietante poder de perturbación; no en vano nos vemos reflejados en él en los aspectos más sencillos y visibles de nuestra vida cotidiana.
Simplificando demasiado, dado que luego la evolución cultural imponen sus leyes y conversiones:
- Vampiros, hombre lobo, momias, trasgos... surgen de una alienación de índole espiritual, religiosa y mágica.
- Asesinos y psicópatas de una alienación psicológica y emocional.
- Gozillas, Frankensteins, arañas gigantes y similares... de su paralelo científico.
- Zombies... a partir de la alienación económica y social, de la economía de mercado y sus mecanismos de acción.
martes, junio 10, 2008
Soy leyenda
Por fin pude ver la última adaptación al cine de la genial ‘Soy Leyenda’ de Richard Matheson.
Coincido con casi todas las críticas y comentarios que he leído acerca de ella: se trata de un producto desaprovechado… lo que podía haber sido una excelente historia, se ha quedado en una peliculilla más para pasar el rato, sin pretensiones.
Una lástima, pues el inicio es excelente y prometedor, pero conforme los fotogramas avanzan, uno se encuentra con que, por la razón que sea, los creadores no han tenido el valor de ir más allá, de aprovechar la novela y adentrarse, aunque sea de refilón, en las profundidades, en las posibilidades que brinda el argumento.
Creo que nos encontramos ante uno de los vicios del cine fantástico (comercial) actual, la absoluta falta de riesgo, la simpleza, no como bella sencillez, sino como simplonería comercial. Productos medio digeridos, pre-cocinados, por y para el rebaño, sólo eso: pretender que el espectador piense, que el espectador reflexione y vaya más allá de una simple escena de acción, de un efecto especial, de un tópico manido, es algo arriesgado y peligroso.
Triste falta de confianza, triste concepción del espectador y del arte, aunque eso presupone pensar que quieren hacer arte…, o quizá más triste, falta de capacidad por parte de los guionistas, realizadores y directores.
Coincido con casi todas las críticas y comentarios que he leído acerca de ella: se trata de un producto desaprovechado… lo que podía haber sido una excelente historia, se ha quedado en una peliculilla más para pasar el rato, sin pretensiones.
Una lástima, pues el inicio es excelente y prometedor, pero conforme los fotogramas avanzan, uno se encuentra con que, por la razón que sea, los creadores no han tenido el valor de ir más allá, de aprovechar la novela y adentrarse, aunque sea de refilón, en las profundidades, en las posibilidades que brinda el argumento.
Creo que nos encontramos ante uno de los vicios del cine fantástico (comercial) actual, la absoluta falta de riesgo, la simpleza, no como bella sencillez, sino como simplonería comercial. Productos medio digeridos, pre-cocinados, por y para el rebaño, sólo eso: pretender que el espectador piense, que el espectador reflexione y vaya más allá de una simple escena de acción, de un efecto especial, de un tópico manido, es algo arriesgado y peligroso.
Triste falta de confianza, triste concepción del espectador y del arte, aunque eso presupone pensar que quieren hacer arte…, o quizá más triste, falta de capacidad por parte de los guionistas, realizadores y directores.
miércoles, junio 04, 2008
Inspiración y mecanismos
En este momento ando escribiendo un par de relatos al mismo tiempo. Divido mi capacidad y mi tiempo. Uno de ellos es de esos que apenas ha necesitado de reflexión, de un esquema. Nació, como degusta decir a mí, de las entrañas, enterito; y sólo ha habido que redondear algunas cosas. El otro es de los que necesitan un cierto estudio, el detenerse en los semáforos, en los ratos muertos para diseñar esa estructura que dé forma precisa a la idea que disparó la inspiración.
En el primero juego con una de esas ideas recurrentes en mi exigua obra, la de un terror de origen incierto, un terror que parece no tener forma u origen definido, un terror del que vemos sólo sus efectos, y, a veces, no efectos directos, sino efectos en estados de ánimo o reacciones emocionales de los personajes; un terror en el que la atmósfera juega un papel fundamental a la hora de implicar al lector. Simplificando: llevar al extremo esa vieja ley del suspense y el miedo que dice que es mejor sugerir que mostrar.
Soy de los que opina que uno de los mejores métodos de hacerse con el lector es el de generar en el, a partes iguales incertidumbre y malestar. La incertidumbre dispara la natural curiosidad que le obliga a seguir leyendo, mientras que el malestar lo mantiene en el estado de atención y tensión necesario.
Además, si todo ello no viene acompañado de un cierto nexo emocional con el o los personajes, entonces nuestro trabajo puede no valer de nada. Esencial acercar al personaje al lector, ya no tanto definir su aspecto, su presencia inmediata, como su historia, sus secretos, pensamientos, dudas. Como un viejo amigo me dijo una vez, no desconfíes del poder de las confesiones a media voz.
En el fondo pretendemos focalizar la empatía desde dos puntos: la empatía que surge de la confidencia y la que se genera con el peligro que acecha sobre el protagonista.
Ya les contaré. Espero que este nuevo retoño tenga una vida plena como algunos de sus hermanos, que aparezca publicado en algún lado, y que ustedes tengan la oportunidad de leerlo
En el primero juego con una de esas ideas recurrentes en mi exigua obra, la de un terror de origen incierto, un terror que parece no tener forma u origen definido, un terror del que vemos sólo sus efectos, y, a veces, no efectos directos, sino efectos en estados de ánimo o reacciones emocionales de los personajes; un terror en el que la atmósfera juega un papel fundamental a la hora de implicar al lector. Simplificando: llevar al extremo esa vieja ley del suspense y el miedo que dice que es mejor sugerir que mostrar.
Soy de los que opina que uno de los mejores métodos de hacerse con el lector es el de generar en el, a partes iguales incertidumbre y malestar. La incertidumbre dispara la natural curiosidad que le obliga a seguir leyendo, mientras que el malestar lo mantiene en el estado de atención y tensión necesario.
Además, si todo ello no viene acompañado de un cierto nexo emocional con el o los personajes, entonces nuestro trabajo puede no valer de nada. Esencial acercar al personaje al lector, ya no tanto definir su aspecto, su presencia inmediata, como su historia, sus secretos, pensamientos, dudas. Como un viejo amigo me dijo una vez, no desconfíes del poder de las confesiones a media voz.
En el fondo pretendemos focalizar la empatía desde dos puntos: la empatía que surge de la confidencia y la que se genera con el peligro que acecha sobre el protagonista.
Ya les contaré. Espero que este nuevo retoño tenga una vida plena como algunos de sus hermanos, que aparezca publicado en algún lado, y que ustedes tengan la oportunidad de leerlo
martes, junio 03, 2008
Si pudieras verme ahora, de peter Straub
Hay autores de una cierta irregularidad y que, sin embargo, nos mantienen pegados a los avances de sus publicaciones. Uno de esos casos es el de Peter Straub. Ya les he hablado en más de una ocasión de la que es considerada su mejor obra ‘Fantasmas’, y de algún que otro fiasco… sin embargo siempre se mantiene la curiosidad, al esperanza de volver a recuperar la sensación de estar atrapado que acompañó a la lectura de la obra citada
Hoy comentaré una de esas pequeñas joyas, o casi, que aún estando fuera del listado habitual de obras del escritor, merecería la pena que los amantes del terror tuviéramos en cuenta. Una de esas que nos mantienen al pie del cañón, afectos
Me refiero a ‘Si pudieras verme ahora’.
Straub, en muchas de sus novelas, tiene la tendencia de mezclar lo terrorífico con la novela policial; ejemplos de estos son Mister X, La Garganta, Coco… En este caso podemos hablar de una disolución del terror en un ambiento opresivo de novela negra pura y dura; donde el elemento policial es casi anecdótico. En ‘Si pudieras verme ahora’, Straub traslada la acción a uno de esos pueblos norteamericanos de peculiar idiosincrasia, cerrados, ligados a una cierto fanatismo latente, de naturaleza desconfiada. Podríamos decir que tratamos con una obra más del subgénero de fantasmas, del efecto que el pasado tiene en la vida futura; una obra donde el ambiente opresivo que aplasta al protagonista, se traslada al lector con singular eficacia. No es una novela redonda, hay demasiados lugares en los que se tiene la sensación de que el autor divaga sin demasiado sentido, sin un objeto definido. Aunque, cuando retoma el hilo de la narración, nos vuelve a atrapar y a dejar sin aliento.
Lo mejor de la obra es, sin duda, la relación empatía, repulsión que se establece con el protagonista. No nos encontramos con un tipo perfecto, con una víctima neutral e inocente. Es un tipo normal, con demasiados vicios, desagradable a veces, marcado por su pasado. También a destacar el buen retrato de esa América profunda de arraigados valores, ultramontana, emocional y recelosa de lo extraño. Tanto es así que obtenemos un perfecto retrato de ese arquetipo de la conducta, del miedo al extraño, al diferente, y de las reacciones y mecanismos de defensa que suscita cuando lo cotidiano, lo normal, se ven alterados por acontecimientos graves.
En la narración, pasado y presente se entremezclan en algunas ocasiones de forma magistral. En todo momento se nos mantiene en vilo con continuos giros argumentales que nos hacen trasladar el foco de la sospecha de un lado a otro. Lo sobrenatural se solapa con la realidad presente con bastante buena mano, salvo, como ya he dicho, en algunas partes donde se enreda de forma artificiosa y sin más sentido que el de, quizá, exagerar más aún un ambiente de tensión ya logrado.
Lo dicho, no es la mejor novela del autor, pero sí que es una a tener en cuenta, a buscar en las librerías de viejo o en las tiendas virtuales.
Hoy comentaré una de esas pequeñas joyas, o casi, que aún estando fuera del listado habitual de obras del escritor, merecería la pena que los amantes del terror tuviéramos en cuenta. Una de esas que nos mantienen al pie del cañón, afectos
Me refiero a ‘Si pudieras verme ahora’.
Straub, en muchas de sus novelas, tiene la tendencia de mezclar lo terrorífico con la novela policial; ejemplos de estos son Mister X, La Garganta, Coco… En este caso podemos hablar de una disolución del terror en un ambiento opresivo de novela negra pura y dura; donde el elemento policial es casi anecdótico. En ‘Si pudieras verme ahora’, Straub traslada la acción a uno de esos pueblos norteamericanos de peculiar idiosincrasia, cerrados, ligados a una cierto fanatismo latente, de naturaleza desconfiada. Podríamos decir que tratamos con una obra más del subgénero de fantasmas, del efecto que el pasado tiene en la vida futura; una obra donde el ambiente opresivo que aplasta al protagonista, se traslada al lector con singular eficacia. No es una novela redonda, hay demasiados lugares en los que se tiene la sensación de que el autor divaga sin demasiado sentido, sin un objeto definido. Aunque, cuando retoma el hilo de la narración, nos vuelve a atrapar y a dejar sin aliento.
Lo mejor de la obra es, sin duda, la relación empatía, repulsión que se establece con el protagonista. No nos encontramos con un tipo perfecto, con una víctima neutral e inocente. Es un tipo normal, con demasiados vicios, desagradable a veces, marcado por su pasado. También a destacar el buen retrato de esa América profunda de arraigados valores, ultramontana, emocional y recelosa de lo extraño. Tanto es así que obtenemos un perfecto retrato de ese arquetipo de la conducta, del miedo al extraño, al diferente, y de las reacciones y mecanismos de defensa que suscita cuando lo cotidiano, lo normal, se ven alterados por acontecimientos graves.
En la narración, pasado y presente se entremezclan en algunas ocasiones de forma magistral. En todo momento se nos mantiene en vilo con continuos giros argumentales que nos hacen trasladar el foco de la sospecha de un lado a otro. Lo sobrenatural se solapa con la realidad presente con bastante buena mano, salvo, como ya he dicho, en algunas partes donde se enreda de forma artificiosa y sin más sentido que el de, quizá, exagerar más aún un ambiente de tensión ya logrado.
Lo dicho, no es la mejor novela del autor, pero sí que es una a tener en cuenta, a buscar en las librerías de viejo o en las tiendas virtuales.
viernes, mayo 30, 2008
Pensamientos peregrinos, sin ánimo de pontificar
Cuando un buen escritor de terror busca manipular la realidad, la intención final es la de romper la incredulidad del lector. Este es uno de los trucos sucios del oficio. Por supuesto me refiero a ese tipo de terror realista, no asociado al término fantasía oscura, en la que, además, se tiene que lograr una suspensión de la realidad. Una vez llegado a ese punto, dicho escritor debe escoger dos caminos principales: el sobrenatural, o el psicológico (ese otro terror, llamado cósmico, lo asocio al sobre natural).
Este último juega con las aberraciones, tanto de conducta como psicológicas (miedo a nuestros iguales); mientras que el primero apunta a un miedo simbólico, arraigado en la superstición, la tradición y las creencias (miedo a lo que es distinto a nosotros, foráneo en el sentido más extremo).
Una buena novela o relato, incluso puede llegar a jugar con ambos ramales, pero el creador ha de ser muy bueno manejando el tempo, las transiciones entre un camino y otro para no caer en un pastiche revuelto y caótico.
Como postura personal, considero ese terror ‘social’ más sencillo y fácil de manejar por parte del autor que el sobrenatural, donde la dificultad estriba en la susodicha suspensión de la incredulidad, en el saber activar los resortes inconsciente que todavía nos ligan como individuo a una irracionalidad instintiva, y que se mantienen más enérgicamente cerrados que esos otros instintos de supervivencia pura y dura, que son a los que se apela (de forma general) cuando se maneja el terror desde la perspectiva más realista. Por el contrario, el primero es más efectivo, y sobre todo el que mejor se adapta a la realidad cultural y social del lector medio actual.
Un buen autor debe saber valorar estas perspectivas, saber manejar los mecanismos de reacción del lector para cada caso, aquilatando y detallando, buceando en la psicología del lector.
Este último juega con las aberraciones, tanto de conducta como psicológicas (miedo a nuestros iguales); mientras que el primero apunta a un miedo simbólico, arraigado en la superstición, la tradición y las creencias (miedo a lo que es distinto a nosotros, foráneo en el sentido más extremo).
Una buena novela o relato, incluso puede llegar a jugar con ambos ramales, pero el creador ha de ser muy bueno manejando el tempo, las transiciones entre un camino y otro para no caer en un pastiche revuelto y caótico.
Como postura personal, considero ese terror ‘social’ más sencillo y fácil de manejar por parte del autor que el sobrenatural, donde la dificultad estriba en la susodicha suspensión de la incredulidad, en el saber activar los resortes inconsciente que todavía nos ligan como individuo a una irracionalidad instintiva, y que se mantienen más enérgicamente cerrados que esos otros instintos de supervivencia pura y dura, que son a los que se apela (de forma general) cuando se maneja el terror desde la perspectiva más realista. Por el contrario, el primero es más efectivo, y sobre todo el que mejor se adapta a la realidad cultural y social del lector medio actual.
Un buen autor debe saber valorar estas perspectivas, saber manejar los mecanismos de reacción del lector para cada caso, aquilatando y detallando, buceando en la psicología del lector.
jueves, mayo 29, 2008
Y ahora en Miasma: 'Mako'
Otro más... un relato al que le tenía mucho cariño, de esos que surgen efervescentes. Porque sí, porque a veces la creatividad es una masa espumante que hierve en el cerebro, que pugna por salir. Hay relatos que surgen sin apenas reflexión. Parece que ya se hayan escrito en las entrañas, por completo, antes de que el dedo golpee la tecla o la mano coja el lápiz... así fue Mako.

Como decía, en Miasma, número 10, en breve, el 12 de junio
Y no vean la compañía
-MAKO de José María Tamparillas.
-LAGO DE FUEGO de Magnus Dagon.
-LA ISLA de Francisco Javier Illán Vivas.
-LA MUERTA SE LLAMABA PAULA de Enric Herce.
-EL CUERVO BLANCO de Miguel Puente.
-QUIERO DEGOLLAR AL REY NEGRO de Tobías Grumm.
-LAS CINCO BRUJAS de Emanuel R. Marques.
-PEDRO Y EL AGUJERO de Carlos de la Cruz.

Como decía, en Miasma, número 10, en breve, el 12 de junio
Y no vean la compañía
-MAKO de José María Tamparillas.
-LAGO DE FUEGO de Magnus Dagon.
-LA ISLA de Francisco Javier Illán Vivas.
-LA MUERTA SE LLAMABA PAULA de Enric Herce.
-EL CUERVO BLANCO de Miguel Puente.
-QUIERO DEGOLLAR AL REY NEGRO de Tobías Grumm.
-LAS CINCO BRUJAS de Emanuel R. Marques.
-PEDRO Y EL AGUJERO de Carlos de la Cruz.
miércoles, mayo 28, 2008
Podéis leerme en Cthulhu
Pues eso, que tras largo tiempo de silencio, vulevo a la carga publicando unas cositas, para colmo de la buena suerte en papel: un relato y un ensayo en el número dos de la revista Cthulhu.
Como es un especial dedicado a los fantasmas, ambas creaciones están relacionadas con ese universo etéreo y perturbador.
Del relato aquí tenéis un aperitivo:
No importa cuántas veces se repita la misma ceremonia, cada viernes, después de la siesta, llueva o el sol derrita el asfalto de la calle: las mismas caras, idénticas expresiones, despedidas acarameladas, furtivas sonrisas; las madres, los padres, cogen de la mano a sus pequeños tesoros. No importa que el cansancio entibie su expresión, porque siempre queda ese rescoldo de alegría, de reencuentro; la carne reconoce a la misma carne, la sangre late al unísono, en una danza hipnótica. La tristeza que empaña los gestos de los niños y niñas, eso de tener que dejar hasta la semana siguiente a sus amigos y amigas, se ve difuminada por esa otra alegría más visceral e instintiva: volver al hogar, sin horarios.
Respecto al ensayo, es un breve texto dedicado al surgimiento de la Ghost Story, las bases sobre las que se sustenta, tanto históricas, literarias como culturales.
Os dejo otra pizca de ello para abrir boca:
La Ghost Story nace hija de su tiempo. La vuelta atrás no es viable. El cuento, la novela gótica no convencen. Las grandes pasiones, las tragedias sangrientas en lugares exóticos, estrambóticos, no colman el ansia de evasión de los lectores y lectoras victorianos. Castillos, heroínas, tiranos, blasfemos, secuestros, asesinatos… no surten el efecto adecuado, sólo risas y mofa. Sin embargo son ellos y ellas personas, podríamos decir alienadas por esas convenciones tácitas, ávidas de emociones al albur de la hoguera y la noche, gente en busca de esparcimiento y recreación, y en este caso concreto, extraño conjunto de buscadores de miedo, de esa emoción que turba nuestra paz emocional, que conmueve el equilibrio en aquello que nos resulta conocido y por tanto seguro.
Darle las gracias a todo el equipo de Cthulhu por su confianza pasada, presente y futura. Y deciros que merece la pena, las críticas son excelentes, el trabajo, estupendo, el resultado inmejorable
Como es un especial dedicado a los fantasmas, ambas creaciones están relacionadas con ese universo etéreo y perturbador.
Del relato aquí tenéis un aperitivo:
No importa cuántas veces se repita la misma ceremonia, cada viernes, después de la siesta, llueva o el sol derrita el asfalto de la calle: las mismas caras, idénticas expresiones, despedidas acarameladas, furtivas sonrisas; las madres, los padres, cogen de la mano a sus pequeños tesoros. No importa que el cansancio entibie su expresión, porque siempre queda ese rescoldo de alegría, de reencuentro; la carne reconoce a la misma carne, la sangre late al unísono, en una danza hipnótica. La tristeza que empaña los gestos de los niños y niñas, eso de tener que dejar hasta la semana siguiente a sus amigos y amigas, se ve difuminada por esa otra alegría más visceral e instintiva: volver al hogar, sin horarios.
Respecto al ensayo, es un breve texto dedicado al surgimiento de la Ghost Story, las bases sobre las que se sustenta, tanto históricas, literarias como culturales.
Os dejo otra pizca de ello para abrir boca:
La Ghost Story nace hija de su tiempo. La vuelta atrás no es viable. El cuento, la novela gótica no convencen. Las grandes pasiones, las tragedias sangrientas en lugares exóticos, estrambóticos, no colman el ansia de evasión de los lectores y lectoras victorianos. Castillos, heroínas, tiranos, blasfemos, secuestros, asesinatos… no surten el efecto adecuado, sólo risas y mofa. Sin embargo son ellos y ellas personas, podríamos decir alienadas por esas convenciones tácitas, ávidas de emociones al albur de la hoguera y la noche, gente en busca de esparcimiento y recreación, y en este caso concreto, extraño conjunto de buscadores de miedo, de esa emoción que turba nuestra paz emocional, que conmueve el equilibrio en aquello que nos resulta conocido y por tanto seguro.
Darle las gracias a todo el equipo de Cthulhu por su confianza pasada, presente y futura. Y deciros que merece la pena, las críticas son excelentes, el trabajo, estupendo, el resultado inmejorable
martes, mayo 20, 2008
Explotando miedos y credos
Si le han echado un vistazo al variopinto elenco de enlaces que adornan la parte derecha de este blog, entre ellos se encuentra uno que apunto a la excelente página dedicada al pensamiento crítico Magonia. De vez en cuando repaso sus interesantes entradas como método laxante que me descarga de la tendenciosa influencia de algunos elementos que sobrevuelan esta sociedad como cuervos negros teñidos de falso misterio de verdad manipulada
Hoy, ha habido una frase, un fragmento, que me ha llamado la atención. Aparece en una entrada que habla del próximo estreno de la segunda película de la serie Expediente X y dice más o menos, refiriéndose al trabajo del creador, Chris Carter:
“…explotar […] los miedos y credos de nuestra sociedad..”
Y me he dado cuenta de cómo una misma intención da tanto juego. Escritores de terror, políticos, creadores, oportunistas, periodistas…
Es sorprendente ver cómo, en una sociedad, supuestamente moderna, cada vez más a menudo todo tipo de cuestiones paracientíficas, teñidas de una credulidad infantil y una superstición galopante, dominan buena parte del panorama social y cultural.
En lo que e mí me atañe, como escritor de historias donde el terror es el núcleo y objetivo, la explotación de ciertos rescoldos culturales, emocionales e instintivos es el pan nuestro de cada día. El miedo anida en el desconocimiento, en el peligro, en la frontera de lo que consideramos real y lo que no. El creador bucea en esas profundidades, en el irracional, pero no trata de darle carta de realidad absoluta. La relación autor lector es siempre clara y sincera dentro del juego. Intentamos convencer de que lo que se lee o lo que se ve es real, pero sólo durante el instante de tiempo que dura la relación. Para nosotros el juego consiste en manejar bien las herramientas que hace que algo increíble, improbable o maravilloso se plasmen de forma temporal en la mente del lector o espectador como algo cercano, como algo que hace vibrar esa cuerda floja que llevamos dentro y que es la llave y umbral de eso que antes he llamado miedos y credos, sin estimularlos y colocarlos al nivel de la verdad absoluta. No queremos que crea que lo que da base al relato es real, sino que el relato actúe como una realidad fugaz sobre su emocionalidad estética.
Sin embargo, cada vez con mayor descaro, con mayor conciencia de lucro y de manipulación, surgen personajillos que abusan de estos mismo medios y formas, de los elementos de desequilibrio y duda que anidan en nuestro inconsciente, ya sea individual o colectivo, para obtener un beneficio propio, de índole económica, o, lo que es peor, con el deleznable propósito de la manipulación y el dominio. Elementos que, con la fútil excusa de que cada uno debe averiguar la verdad, una verdad tergiversada, manipulada para hacerla más atractiva, acorde con ciertas necesidades emocionales, espirituales, con el innato atractivo del secreto, de lo esótérico y simbólico…, inflan las mentes más maleables con sinrazones que nos hacen ahondar más en ese pozo sin fondo de la pura especulación irracional, que nos hunden en la oscura y simple superstición.
Como escritor de ese tipo de historias, como persona con una inteligencia media, no puedo más que sonreírme al ver la forma en la que actúan , los temas y argumentos que se usan y exponen… Incluso lo observo como un espléndido semillero de ideas, de giros, como un almacén que acoge miedos y emociones, giros y trampas que usar, al fin y al cabo uno anda siempre en busca de excusas y disparadores. Sin embargo, cuando observo el resultado que aparece en otras mentes, las dudas estúpidas que siembran con sus patrañas sesgadas, con su aire de fingido misterio, me echo las manos a la cabeza y veo que la mente humana, el inconsciente colectivo (más consciente que nunca) mantiene ciertos errores, ciertas tendencias arraigadas, ciertas supercherías, que no se consiguen extirpar por mucha ciencia, razón, educación que existan.
Hoy, ha habido una frase, un fragmento, que me ha llamado la atención. Aparece en una entrada que habla del próximo estreno de la segunda película de la serie Expediente X y dice más o menos, refiriéndose al trabajo del creador, Chris Carter:
“…explotar […] los miedos y credos de nuestra sociedad..”
Y me he dado cuenta de cómo una misma intención da tanto juego. Escritores de terror, políticos, creadores, oportunistas, periodistas…
Es sorprendente ver cómo, en una sociedad, supuestamente moderna, cada vez más a menudo todo tipo de cuestiones paracientíficas, teñidas de una credulidad infantil y una superstición galopante, dominan buena parte del panorama social y cultural.
En lo que e mí me atañe, como escritor de historias donde el terror es el núcleo y objetivo, la explotación de ciertos rescoldos culturales, emocionales e instintivos es el pan nuestro de cada día. El miedo anida en el desconocimiento, en el peligro, en la frontera de lo que consideramos real y lo que no. El creador bucea en esas profundidades, en el irracional, pero no trata de darle carta de realidad absoluta. La relación autor lector es siempre clara y sincera dentro del juego. Intentamos convencer de que lo que se lee o lo que se ve es real, pero sólo durante el instante de tiempo que dura la relación. Para nosotros el juego consiste en manejar bien las herramientas que hace que algo increíble, improbable o maravilloso se plasmen de forma temporal en la mente del lector o espectador como algo cercano, como algo que hace vibrar esa cuerda floja que llevamos dentro y que es la llave y umbral de eso que antes he llamado miedos y credos, sin estimularlos y colocarlos al nivel de la verdad absoluta. No queremos que crea que lo que da base al relato es real, sino que el relato actúe como una realidad fugaz sobre su emocionalidad estética.
Sin embargo, cada vez con mayor descaro, con mayor conciencia de lucro y de manipulación, surgen personajillos que abusan de estos mismo medios y formas, de los elementos de desequilibrio y duda que anidan en nuestro inconsciente, ya sea individual o colectivo, para obtener un beneficio propio, de índole económica, o, lo que es peor, con el deleznable propósito de la manipulación y el dominio. Elementos que, con la fútil excusa de que cada uno debe averiguar la verdad, una verdad tergiversada, manipulada para hacerla más atractiva, acorde con ciertas necesidades emocionales, espirituales, con el innato atractivo del secreto, de lo esótérico y simbólico…, inflan las mentes más maleables con sinrazones que nos hacen ahondar más en ese pozo sin fondo de la pura especulación irracional, que nos hunden en la oscura y simple superstición.
Como escritor de ese tipo de historias, como persona con una inteligencia media, no puedo más que sonreírme al ver la forma en la que actúan , los temas y argumentos que se usan y exponen… Incluso lo observo como un espléndido semillero de ideas, de giros, como un almacén que acoge miedos y emociones, giros y trampas que usar, al fin y al cabo uno anda siempre en busca de excusas y disparadores. Sin embargo, cuando observo el resultado que aparece en otras mentes, las dudas estúpidas que siembran con sus patrañas sesgadas, con su aire de fingido misterio, me echo las manos a la cabeza y veo que la mente humana, el inconsciente colectivo (más consciente que nunca) mantiene ciertos errores, ciertas tendencias arraigadas, ciertas supercherías, que no se consiguen extirpar por mucha ciencia, razón, educación que existan.
lunes, mayo 19, 2008
Entorno a 'Encuentros en la tercera fase'
Ha sido un fin de semana de nostalgia. Me dio por volver a ver Encuentros en la Tercera fase, de nuestro amigo, el genial Spielberg. Quizá el tiempo no hay pasado muy bien por ella, y no sólo me refiero a la forma: personajes, estilo, efectos especiales… esa patina ochentena, sino a la forma de abordar el fondo de la historia. Y no se confundan, a mí me gusta, pero debo reconocer que rebosa un exceso de optimismo, de confianza y de ilusión casi infantiles, que a los ojos de un espectador contemporáneo sabe demasiado dulce.
Abordar el contacto extraterrestre es complicado, es la expresión consumada del riesgo, de la especulación. Es fácil jugar con el futuro si sólo hablamos de la Humanidad, las bases de partida: emociones, necesidades, debilidades, defectos y virtudes están ya establecidas, la especulación es casi un ejercicio que juega más con el entorno, con las condiciones de contorno, que diría un matemático, que con el fondo —un fondo que ya está dibujado, que apenas tiene nada de ficción, sino de extrapolación. Por ello, los autores, directores, escritores, en su inmensa mayoría, no tienen más remedio que jugar con las herramientas que tienen a mano, y por ello, de una manera u otra, desde un enfoque o el contrario, normalmente moral, maniqueo, extrapolan lo que conocemos de la Humanidad hacia esos seres extraños, ajenos; siendo el resultado una visión exótica de nosotros mismos
Quizá uno de los pocos que supo libarse de esa rémora, de mostrarnos la extrañeza como tal, fue el genio de Stanislav Lem en su Solaris (lectura que recomiendo vividamente a cualquiera de los presentes que no haya tenido la oportunidad de acercarse a esta maravilla). En ella se indaga con sabiduría en el concepto de diferencia, de inabordabilidad, de exotismo de la vida extraterrestre hasta el grado extremo.
Spielberg aborda el tema con un sesgo que, aquellos que hayan buceado en al sociología y la antropología del fenómeno Ovni, quizá la vertiente de su estudio más prometedora y ‘científica’, reconocerán de inmediato. El fenómeno Ovni como creencia, más dentro de la fe que el de la especulación y la ciencia. Fenómeno que entra dentro del terreno del estudio psicológico y simbológico de los hombres y mujeres que terminan obsesionándose con supuestos avistamientos, contactos y abducciones, con la vida y la psique destrozadas.
Repito, quizá demasiado caramelo, pero no está de más sentir que puede haber algo bueno, una esperanza.
Si quieren mi opinión, soy de los que consideran viable la existencia de Inteligencia Extraterrestre, y casi irrefutable la de Vida Extraterrestre… ¿entrar en el terreno Ovni? Mi experiencia me dice que la ilusión, la patraña y el interés rondan como depredadores implacables.
Abordar el contacto extraterrestre es complicado, es la expresión consumada del riesgo, de la especulación. Es fácil jugar con el futuro si sólo hablamos de la Humanidad, las bases de partida: emociones, necesidades, debilidades, defectos y virtudes están ya establecidas, la especulación es casi un ejercicio que juega más con el entorno, con las condiciones de contorno, que diría un matemático, que con el fondo —un fondo que ya está dibujado, que apenas tiene nada de ficción, sino de extrapolación. Por ello, los autores, directores, escritores, en su inmensa mayoría, no tienen más remedio que jugar con las herramientas que tienen a mano, y por ello, de una manera u otra, desde un enfoque o el contrario, normalmente moral, maniqueo, extrapolan lo que conocemos de la Humanidad hacia esos seres extraños, ajenos; siendo el resultado una visión exótica de nosotros mismos
Quizá uno de los pocos que supo libarse de esa rémora, de mostrarnos la extrañeza como tal, fue el genio de Stanislav Lem en su Solaris (lectura que recomiendo vividamente a cualquiera de los presentes que no haya tenido la oportunidad de acercarse a esta maravilla). En ella se indaga con sabiduría en el concepto de diferencia, de inabordabilidad, de exotismo de la vida extraterrestre hasta el grado extremo.
Spielberg aborda el tema con un sesgo que, aquellos que hayan buceado en al sociología y la antropología del fenómeno Ovni, quizá la vertiente de su estudio más prometedora y ‘científica’, reconocerán de inmediato. El fenómeno Ovni como creencia, más dentro de la fe que el de la especulación y la ciencia. Fenómeno que entra dentro del terreno del estudio psicológico y simbológico de los hombres y mujeres que terminan obsesionándose con supuestos avistamientos, contactos y abducciones, con la vida y la psique destrozadas.
Repito, quizá demasiado caramelo, pero no está de más sentir que puede haber algo bueno, una esperanza.
Si quieren mi opinión, soy de los que consideran viable la existencia de Inteligencia Extraterrestre, y casi irrefutable la de Vida Extraterrestre… ¿entrar en el terreno Ovni? Mi experiencia me dice que la ilusión, la patraña y el interés rondan como depredadores implacables.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)