jueves, julio 02, 2009

Cuando un buen final lo es todo...

Hace ya bastante tiempo que devoré de forma compulsiva la serie de antologías de relatos de Clive Barker [Sangre y Libros Sangrientos] que publicó Martínez Roca. Cada obra era una golosina cargada de diferentes sabores, contrapuestos algunas veces, una insospechada mezcla que, y eso me sorprendió, se equilibraban en una extraña armonía. Los relatos de Barker se definen a la perfección diciendo de ellos que son intensos hasta la nausea e imaginativos hasta el éxtasis. Hablamos de un autor que en las distancias cortas se puede definir de genio. Pero, a tenor de mis propios intentos de lectura, y de los comentarios de otros aficionados a los que escucho siempre con respeto, cuando se pone delante de una novela, no logra la magia que nos hechiza en los relatos.

Y esto viene a resultas de que, por fin, hace poco pude hincarle el diente a la versión cinematográfica de “El tren de la carne de media noche”. Podría hablar de la película en sí; decir de ella que despertó una ambivalencia molesta; que el director confundió el concepto de impactar con el de regodearse; que a veces la angustia y la obsesión del protagonista se me contagió… Pero no, no hablaré de nada de eso. Hablaré de cómo un director puede hacer una obra decente, para al final deshacer todo, cerrar la historia con un supuesto golpe de efecto de burla, anticlimático, absurdo, pobre… se me escapan los apelativos, los epítetos y los adjetivos.

En la literatura y el cine hay obras en las que la trama, el conjunto central domina y apaga la conclusión. Ésta no es más que un dejar discurrir el argumento que se apaga de forma natural. Normalmente en toda creación relacionada con el terror, la parte final posee más peso específico que cualquier otra. No digo que sea más importante, un mal planteamiento, una mal nudo, aunque el desenlace sea exuberante, nos desalientan y empobrecen la calidad de la obra . Un mal final, apresurado, un final sin reflexión, un final pegote para salir del atolladero, aunque sea supuestamente impactante, no empobrece, literalmente destroza lo bueno que antes pudiera haber habido. Todo creador de terror debe saber que, cuando comienza a parir una trama, al menos, si ya no lo tiene desde un principio bien cerrado y planteado, debe encontrar EL FINAL al menos al llegar a la mitad de su labor, sino, se corre el riesgo de caer por un precipicio, presas del pánico, del ¿cómo lo cierro? Lo bueno es que la mayoría de las veces las historias, si son buenas, poseen un o varios finales naturales y fluidos. Lo malo es la ceguera o la chapucería de algunos autores que no saben explorar para buscarlos.

Les aconsejo leer el relato de Barker y luego ver el film. Y no me digan que el lenguaje cinematográfico, su desarrollo, impiden hacer las cosas bien…

Y tengan cuidado en el Metro, mucho cuidado si cuando se reflejan en el espejo se ven apetitosos.

viernes, mayo 22, 2009

A la vida [terrorífica] de nuevo

Y es que ya necesitaba una purgación, no sólo de terror vive el hombre. Dado que había notado una especie de sarpullido, una constante irritación que surgía cada vez que atacaba una nueva lectura que al final resultaba frustrante, una desgana a la hora de ponerme a escribir... decidí realizar una limpieza, una temporal profilaxis mental. No es bueno enajenarse, centrarse en un sólo tema, y creo que es algo que hice y que espero no volver a repetir.
Así que me reconcilié con viejos amigos, recupere amigos perdidos e hice nuevos amigos.
Así que con la pilas cargadas, de nuevo al ataque, sin excesos, claro...

Y que mejor vuelta que una nueva reseña del especial "Entierros" de Calabazas en el trastero.
La ha realizado Fco. Lone Morera, para la excelente página "Sedice".

Me tomo la libertad de transcribir la parte que a mi me concierne:


Si tuviera que quedarme sólo con un relato de esta antología, me quedaría sin dudarlo con esta "Cosecha de Huesos" de José María Tamparillas. Antes he comentado que el terror humano me genera más angustia que el sobrenatural, bien este relato es una de las excepciones a esa regla. El relato empieza de una manera muy normal y tranquila, en la que el protagonista empieza a sacar huesos de una granja que ha heredado.

Poco a poco, como en un relato de Poe, la situación va cambiando paso a paso, mutando la ambientación rural y natural, por un ambiente cada vez más sobrenatural, desquiciando al protagonista, y al lector que lo acompaña, para acabar con una escena final y una última frase lapidaria, como merecen las grandes historias. Es el relato más largo de la antología, cosa absolutamente necesaria, con menos extensión hubiera tenido que terminar muy precipitadamente o desarrollar menos la ambientación y el personaje principal, pero se hace perfectamente llevadero.

A uno le da alegría saber que ha obtenido parte del efecto deseado con su creación.

martes, abril 28, 2009

Cthulhu nº 4: cómic y relatos de ficción oscura

Abandono momentáneamente mi silencio en el blog para anunciar la próxima salida al mercado del número cuatro de la revista Cthulhu.


Como viene siendo costumbre, y ello se lo he de agradecer a los editores en pleno por su confianza casi ciega en mi obra, en ella aparece uno de mis relatos: "La Llorona" un homenaje a esta figura mítica, a este arquetipo del horror popular.

Los amantes del buen cómic oscuro encontrarán una nueva hornada de historias con las obras y el espíritu creativo del maestro William Hope Hogdson como telón de fondo y sostén: todo un buen augurio, cosa que unida a la calidad manifiesta de los autores, nos va a deparar una obra de calidad superlativa, sin duda; una demostración que que Cthulhu se va convirtiendo poco a poco en un referente contemporáneo en el género.

Abran boca con un avance en la web de Ediciones Diábolo

jueves, marzo 26, 2009

Queja silenciosa II

Continúo con la misma cantinela o lamentación. Quejarse es muy español, tan español como hacerlo sin ofrecer soluciones, tan patrio como hacerlo buscando una teta a la que agarrarse y prostituirse...
Ismael, compañero en Nocte, lo deja claro en el comentario al hilo de la entrada anterior a esta.
Busquemos donde busquemos, no encontramos una obra maestra del terror -actual- ni aunque escarbemos con denuedo o nos esforcemos en bajar algo, sólo un poco, el nivel. Ya no hablo de modernización del género, de búsqueda de nuevas formas narrativas, me centro en lo esencial: en ese sentimiento de ahogo, de sana envidia, de fascinación, de temblor que una buena obra nos produce. No un mero apalancamiento en el tópico ¡qué original! ¡Qué buena idea!
Uno intenta racionalizar la búsqueda de razones, y se encuentra varias... unas mejores que otras.
¿Nos hemos vendido a la comercialidad? No sé, para ello el género debería ser comercial. Este elemento influye más en las obras que las editoriales traen de otras latitudes. Aunque es de sobra evidente que argumentos, subgéneros y formas narrativas se pliegan a estructuras muy específicas, a tendencias más estéticas, tirando el concepto de estético por el de moda más que por el de belleza, claro está.
El género de terror es un género que se autofagocita en una espiral recurrente; recurre a sí mismo, no sale de su madriguera del fandom, del pasado, de los maestros que han creado afición y adicción, de los homenajes que sólo nos sumergen en una camino de endogamia. Reconozco que es un lastre difícil de dejar de lado. Los lectores de terror, por infortunio, parecen ser adictos a una sola droga; todo lo que se salga de su dosis deseada es desterrado. Sé que es una generalización, y que como tal pude ser errónea o como poco desafortunada, pero cada vez que entro en foros, releo revistas y antologías y las reacciones que concitan, termino por doblegarme a ella, entristecido.
Ismael tiene razón. la actual generación de escritores de terror debemos desprendernos de viejos lastres [me incluyo en la lista negra, uno como creador también peca y se somete a ciertas tendencias, pues la inercia es muy fuerte].
Los creadores de terror actuales debemos salir de nuestra guarida cómoda y adocenada; necesitamos desprendernos del tufillo de autosatisfacción que cercena la necesaria capacidad crítica. Hay que leer, mamar, disfrutar y aprender de todo tipo de literatura. Estudiarla, analizarla, ver qué hace que haya obras espléndidas más allá de su mero argumento o inclusión en una inmunda lista de "géneros", reciclarla, digerirla y asumirla en nuestra labor de creación.
Repito, nos quejamos [y no sin razón] que el género de terror está metido en un agujero que pocas editoriales y lectores osan hollar. Decimos que somos unos incomprendidos, no sin buena parte de razón, pero poco se puede hacer si intentamos quitarnos esas cadenas ajenas a nosotros sin ofrecer un producto de calidad literaria.

miércoles, marzo 18, 2009

Queja silenciosa

La palabra más acertada que describe la sensación de fondo que domina a un aficionado a la literatura, y en concreto a la de género —de terror— es “desencanto”. A veces uno tiene la ocurrencia de que tras el apellido se esconde una gran suma de mediocridad mal disimulada. Llevo demasiado tiempo tragando basura catalogada como lo contrario. La percepción general es la de que, si el asunto está etiquetado y encorsetado en un dominio bien definido por el fandom, por el mercado editorial, por la costumbre… el nivel de exigencia se diluye como el buen alcohol en un mal combinado. El género terrorífico tiene muchas rémoras: sociales, artísticas, culturales, pero una de las fundamentales es su mayoritaria falta de calidad. Uno tiene la certeza de que todo vale: vale una buena idea, una idea supuestamente original, fantástica; u otra que juegue en los bordes del buen gusto, que juguetee con la polémica o sobrepase fronteras; sin olvidar aquellas otras, miríada insoportable, que meramente se quedan en un aluvión de párrafos cuajados de expresiones sombrías, de un goticismo trasnochado y vacío.
Y es que esto es algo perdonable en aquellos que dan sus primeros pasos. Todos hemos experimentado, copiado estilos; todos nos hemos dejado llevar por el frenesí que despierta una idea especial en nuestra mente creadora… Sí, pero debe llegar la hora en la que apliquemos un concepto que va más allá, un concepto que convierta una simple idea en literatura, a secas, sin apellidos:
Profesionalidad.
Y no hablo de vivir de la literatura, eso es difícil, hablo de aplicarse en serio sobre lo que se escribe, de no quedarnos en meros espantajos con los que pasar el rato y asustarnos de la misma forma que lo hace un niño de diez años.
Contar una historia es algo hermoso y laborioso; no solo se ha de tener en cuenta la musa, el ardor creativo, la imaginación desatada. También hay que aplicarse con esas otras cosas más serias, aburridas y costosas como son la gramática, el estilo, la ortografía, la corrección, el uso del lenguaje, el estudio de las tramas y de los personajes…
Tantas cosas que echo en falta en gran parte de lo que he podido ir leyendo a través de estos años.
¿Y a qué viene este exabrupto?
A que anduve leyendo los Cuentos de Ernest Hemingway, que ahora ando enfrascado con la deliciosa y profunda lectura de Torrente Ballester y sus Gozos y Sombras, a que apenas encuentro ejemplos así reflejados en los metros de anaqueles llenos de obras de terror y similares. Quizá no deba preocuparme, aparentemente los objetivos de ambas literaturas son paralelos, pero diferentes, pero el mero placer de la lectura, la introspección posterior, me dicen que no, que la calidad y el buen hacer, el genio—aunque sea en minúscula—, si se me permite, es tan necesario en un camino como en otro.

jueves, marzo 12, 2009

Agradecimientos y autobombo

Dos colegas y compañeros se han molestado en plasmar su opinión acerca de la antología "Calabazas en el trastero".
Sergio Mars, crítico inmisericorde y exigente, en su blog Rescepto indablog, y Juan de Dios Garduño en "El argonauta".
Agradezco los elogios. "Cosecha de huesos" es una de esas creaciones impulsivas que nació y creció nada más haber recibido la propuesta de colaboración en el número dedicado a los entierros, con fuerza, como si ya existiera de antemano en mi pobre imaginación:
Les dejo con los comentarios

Uno de mis cuentos preferidos de la antología es “Cosecha de huesos”, de José María Tamparillas (autor al que ya publicamos un cuento relacionado con un entierro en el número 5 de Rescepto). El texto nos presenta a Lucas, un labrador pobre en cuyos terrenos no deja de exhumar huesos. Me atrae por dos motivos. Por un lado, hay una escena hacia el final que se erige como la más impactante (para mí) de la antología, mientras que el resto del relato se sustenta en un uso bien medido de motivos recurrentes y la cuidadosa arquitectura del esquema clásico de presentación, nudo y desenlace.

Sergio Mars [Rescepto, reseña completa]

Creo que nos encontramos ante uno de los mejores relatos de esta antología. Ya de por sí, leer este relato merece la compra del libro. Terror psicológico rural, con un personaje sólido. Magnífica lapidaria frase: La tierra llama a los muertos.

Juan de Dios Garduño [El argonauta, reseña completa]

Gracias a ambos.

miércoles, marzo 11, 2009

Déjame entrar

La literatura de terror bucea en los rincones oscuros, en algunos casos bordea las fronteras y llega a convertirse en un trasunto que se acerca a la pura literatura psicológica. la búsqueda del miedo, de la producción del miedo y la inquietud, ofrece muchos senderos, siendo el mestizaje, usando un término muy de moda, que no el concepto, que ya es añejo, una de sus armas fundamentales.

Déjame entrar es un excelente ejemplo de ese mestizaje, de esa mistura delicada y precisa en el que vemos el clasicismo revisitado, renovado en cierto modo, aderezado con elementos comunes a la literatura contemporánea que hacen su lectura absorbente, cargada de interpretaciones.
Recomiendo, no, exijo, a cualquier amante del terror hacerse con este ejemplo de buen hacer; nos reconcilia, nos ilusiona. Quizá se deba a la frescura de la novedad, pues últimamente la literatura nórdica, con esa visión de la vida, de la sociedad y del comportamiento humanos, tan particular, ha irrumpido con fuerza en las mesas de las librerías y los anaqueles de los lectores.

John Ajvide Lindqvist rebusca en la cotidianidad más dura. Enmarca una historia de vampirismo, en otra, fascinante de deseo, soledad, crudeza y sufrimiento. No hay lenitivos, tanto en la figuración sobrenatural, como en el entorno social y personal. No hay adornos, no hay pagos a una visión mitificada del monstruo, si acaso una cierta introspección más emocional que ontológica, que subraya la diferencia esencial, la crueldad necesaria, intrínseca a la supervivencia.

La novela funciona como una precisa maquinaria, complicada, pero perfectamente ajustada. Quizá a veces nos aturda la propensión del autor hacia el detalle en los personajes, por muy fugaces que sean, por ese seguimiento, casi puntilloso de sus pensamientos y acciones. Sin embargo eso nos acerca, nos sumerge de forma obsesiva, aunque incómoda, en el universo personal que se nos retrata.

Lo cierto es que ha sido un grato descubrimiento. Un aviso de que cualquier creador puede contar todavía mucho y bien: el río no se ha secado.

P.D.
Y la película, la primera, la europea, parece tener excelentes críticas... la esperamos con ansia.

domingo, marzo 01, 2009

Ejercicio de estilo

Todo creador tiene referentes, también maestros, y además algo de lo que no debe sustraerse: ejemplos de diversos estilos de escritura. Da igual si posee ya un estilo definido, jamás debe dejar de aprender, da igual si luego aplica o experimenta, al menos tiene la obligación de observar y constatar esas otras formas de narrar que puede dejar un residuo beneficioso en su forma de escribir.
¿A qué viene esto?
Debido a una convalecencia, he tenido bastante tiempo para leer como hacía años que no podía por falta de ese mismo tiempo. Y en estas que volvió a caer en mis manos una de las obras más peculiares del maestro Hemingway: París era una fiesta.
El autor norteamericano debe ser siempre un referente para cualquier escritor. Uno de palpar, saborear su peculiar estilo, esa forma directa, sencilla —que no por ello fácil— y hermosa de contar. Si se escriben relatos, los suyos son el mejor ejemplo de la perfección en su concisión y estilo, narraciones en las que el peso recae sobre el diálogo, apenas descriptivas, y no por ello menos pobres en emociones y fuerza. Decirlo todo sin describir apenas nada, una bandera que de vez en cuando debemos ondear, forma de expresión a experimentar para pulir nuestra propia capacidad de concisión y profundidad.
Como escritor centrado en la narrativa de terror, no viene mal dejarse llevar por la forma de expresarse del genial autor, separarse momentáneamente del natural apego hacia la fanfarria sobreadjetivada, la descripción, el ambiente y centrarse en la trama, los personajes, sus sensaciones, acciones diálogos y silencios.

viernes, febrero 06, 2009

Lecturalia: homenaje a Poe [La última función]

Alfredo Álamo contactó con algunos de sus conocidos para colaborar en un improvisado homenaje a Poe en el espléndido blog 'Lecturalia', dedicado a la literatura.
A toda prisa improvisé un cuentecillo -relato ultracorto- en el que intenté mezclar algunas de las obsesiones y pulsiones del genial creador. Hoy por fin lo veo en el aire.
'La última función'

lunes, febrero 02, 2009

Hace 200 años...

Hace doscientos años que nació el señor Edgar Allan Poe.

No voy a entrar a desmigajar una pobre biografía, o un epigrama que cante sus excelencias porque sí. Hace unos días, dándole vueltas al caletre, buscando ideas que usar en una mesa redonda a celebrarse en La Fnac de Zaragoza el día diez del presente, descubrí cuál era para mí ese aporte sustancial del gran escritor norteamericano a la literatura de terror.

No era su uso del lenguaje, exquisito, cuidado y maravilloso.

Tampoco la originalidad de sus cuentos.

Era otra cosa, una recuperación.

Recordemos que el estilo generalizado, el último triunfador en la creación de relatos de terror era la Ghost Story, evolución y renovación, simplificando un poco, de la anterior Novela (Y cuentos) Gótica. La Ghsot Story acercó el terror a lo cotidiano, pero perdió una cierta intensidad, no dramática, esa la mantuvieron los buenos autores; me refiero a una intensidad pasional. La Ghost Story es en sí bastante fría, muy británica, desemocionalizada y desapasionada... la única emoción que se permite es la del miedo. Lo cual hace que, a pesar de su factura impecable, muchos de sus relatos no acaban produciendo ese estallido pasional en el lector, sino un mero escalofrío producto de la suspensión de la realidad, si esta ha existido.

Poe arregla esto, recoge la pasión, la profundización psicológica en las emociones de los personajes y las imbrica en la modernidad adquirida por el género del terror. Poe hila el delicado equilibrio que ha de mantenerse entre el argumento, el estilo y la caracterización de los personajes. Estos no son meros narradores fríos, son víctimas apasionadas, rasgadas por profundas tensiones psicológicas y emocionales.

En eso Poe fue, es un maestro que abre caminos.

martes, enero 27, 2009

Básicos del terror: 'El pararrayos' de Melanie Tem

Creo que no hay una pérdida de tiempo más grande que ponerse a discutir acerca de si hay literatura femenina y masculina —escrita por mujeres vs. escrita por hombres—. Sin embargo es algo que se viene haciendo y mucho, da juego, mucho juego. Pero no les voy a hablar de esa consideración particular. No. Quiero hablar de originalidad, de la capacidad de innovar sin necesidad de experimentar hasta quebrar el sentido y la forma del relato de terror. A veces se puede innovar bebiendo en argumentos originales, en visiones de pequeños detalles de la vida cotidiana, pasiones, inclinaciones, vicios, carencias u obsesiones.

Si puede busquen a cualquier precio el relato de Melanie Tem ‘El pararrayos’. Aparece en la antología de terror ‘La piel del alma’ de Lisa Tuttle, Colección Cara Oculta en la editorial Mirach. Es un libro descatalogado, una rareza centrada en el terror moderno en manos de mujeres.
Como toda antología es desigual por naturaleza, muy dependiente de los gustos particulares del lector, pero de partida nos ofrece la perla que quiero comentar aquí.

Originalidad. Es un concepto escurridizo cuando se habla de él, pero claro y distinto cuando se descubre y percibe. Este relato rebosa originalidad en su argumento; es la demostración de que el terror, la inquietud, pueden nacer desde perspectivas insólitas. La protagonista es una mujer que ha nacido par sacrificarse, para evitar el sufrimiento a sus seres más cercanos absorbiéndolo ella misma. Es el acto de amor supremo, primero hacia su padre, luego hacia su marido, por fin hacia su hijo pequeño… una capacidad o don que ha transmitido a su hija.

No voy a adelantar más. Sólo anotar que el trabajo de un autor es explorar, descubrir nuevos nichos, transformar elementos de la realidad cotidiana, no sólo mecánicos, sino fundamentalmente emocionales, reorientarlos para conseguir una innovación y una frescura tan necesarias para la evolución del género literario del terror.

lunes, enero 26, 2009

Calabazas en el trastero: Especial Entierros

Bueno. Otro de mis hijos, del cual me siento especialmente orgulloso, va a salir a la luz en papel en la antología "Calabazas en el trastero".

Aghradecer a los organizadores y antologistas su confianza, y felicitar a mis compañeros.


La primera convocatoria de Calabazas en el Trastero concluyó el pasado 30 de noviembre tras recibirse 36 obras válidas a concurso. De ellas se han seleccionado las siguientes trece que compondrán la primera antología de la colección, la cual llevará por título "Entierros":

...y evitar los malos pensamientos (Manuel Mije)
Certificado de defunción (Manuel Osuna)
Cosecha de huesos (José María Tamparillas)
De cómo el señor alcalde acude al debate nocturno de Budd (Juan de Dios Garduño)
El cruce de la música (Francisco Jesús Franco Díaz)

El tratado de Michael Ranft (Miguel Puente Molins)
Es mi trabajo (Sergio Mars)
La procesión de las plañideras (Jorge Mulero Solano)
Moroaica (Juan José Hidalgo Díaz)
No somos nada (Laura Luna)

Todo es empezar (Pedro Escudero Zumel)
Una tumba vacía (Juan Ángel Laguna Edroso)
Y llorarán por ti (José Ignacio Becerril Polo)



La antología ha sido prologada por el escritor de Nocte Juan José Castillo y lleva portada de David M. Rus.

La organización quiere destacar la elevada calidad de las obras presentadas y agradecer la buena acogida que ha tenido el proyecto. Asimismo, recuerda que ya está en marcha la segunda convocatoria del concurso, cuyas bases podéis consultar pinchando aquí.

Para cualquier duda, está abierto el correo electrónico del certamen (calabazas@abadiaespectral.com) y un foro público que encontraréis pinchando aquí.

martes, enero 20, 2009

'Escalofríos': barato, sencillo... y efectivo

En los tiempos que corren el terror, lo mismo que muchos géneros llamados ‘populares’, ha pasado a poseer como fundamental medio de expresión al cine. Cada medio tiene sus técnicas, sus modos de operar, influenciar y mostrar, su narrativa simplificando. Aunque las bases son las mismas, aquello que nos produce miedo, inquietud, angustia, horror, asco y terror es general, la manera de usar y abordar, puede diferir en su expresión.

De un tiempo a esta parte uno se cansa de ver, cómo en el cine, parece bastar una buena idea y un montón de especialistas en efectos especiales para considerar que se tiene una buena baza de juego; cómo el peso recae en efectismos, en sutilezas tecnológicas y de diseño. (Mención aparte las producciones alimenticias, véase remakes, precuelas y secuelas que ni voy a considerar). Por eso, cuando llaga a mis manos —ojos— una de esas películas cuyo poder de fascinación recae en el guión, en el enfoque, en la simplicidad… y funciona, funciona bien y dignamente, entonces me alegro y me reconcilio y me siguen madurando las ganas de ver más y arriesgarme.

Algo así ha sucedió con ‘Escalofríos’ (Wind Chill) Dirigida por Greg Jacobs e interpretada por Emily Blunt y Ned Bellamy.

Se trata de una simple historia de fantasmas, de venganza y de lugares malditos. Una historia manida, un argumento visitado y revisitado, y que sin embargo, si se sabe manejar, si se innova en la forma de narrar, en la calidad del guión, en la atmósfera, si se retorna a lo sencillo, sin grandes alharacas tecnológicas, entonces, repercute como un martillazo en el espectador.

He repetido la palabra sencillez, y no me cansaré de hacerlo. Me gusta la sencillez en el terror, es un buen camino que hace que sea más simple penetrar en la historia: uno se compara con los protagonistas, rebusca en la memoria los paisajes conocidos que se extrapolan a los mostrados, siente que es más fácil generar empatía, y sobre todo, más fácil dejarse llevar por la suspensión de la incredulidad. En el fondo es seguir ciertas vieja reglas bien descritas por aquellos maestros de la ‘Ghost Story’ y que ya me habrán leído repetidas veces: personajes con los que podamos sentirnos cercanos, escenas cotidianas...etc.

Cuando se elige la vertiente fantástica del terror hay que tener cuidado para no obtener una simple obra de fantasía. Es el terror lo que debe primar, y todo buen autor de tal género debe saber esconder, disimular, minimizar los fastos que cargan en la balanza el peso de lo fantástico en cuanto me refiero a fantástico a la forma de mostrar los acontecimientos, no a los acontecimientos en sí.

Es una buena recomendación, sí, merece la pena perder el tiempo con esta película que ni siquiera se estrenó en los cines y fue a parar a los anaqueles y almacenes de la distribución directa en DVD.

¿Por qué? Por que es lenta, porque no se adapta a las convenciones manoseadas del género, no hay sangre, no hay casi sustos fáciles, escenas visuales aterradoras a cámara ultrarrápida, no hay efectismo hueco…

miércoles, enero 14, 2009

Arquetipos: payasos

Hace unos pocos días, en un programa televisivo dedicado al mundo de lo sobrenatural, ocultos y sospechoso [véase ‘Cuarto Milenio’], se habló de las fobias y miedos que producen algunos objetos cotidianos e inertes: en concreto el tema se centraba en la figura de los payasos.

Apenas nada relevante que destacar, si exceptuamos la impresionante puesta en escena y presentación, en la sarta de obviedades y lugares comunes con las que los comentaristas y el director del programa nos castigaron. Tan sólo la relación entre el hecho de que el muñeco, el payaso, es un ser que usa una máscara, algo que oculta, que no nos deja ver el fondo real de las personas y por ende del universo…

Sin embargo no puede dejar de pensar en ello. La fuerza simbólica del payaso está ahí. En eso tenían razón; es una fuente de miedo e perturbación muy común, demasiado común. Conozco a mucha gente, conocidos, amigos y hasta familiares que sufren esta, si no fobia, al menos sí inquietud. La literatura y el cine (de terror) han explotado dicho símbolo a placer, con mayor o menor éxito.

¿A qué puede deberse, me preguntaba?

¿Máscara? Sí, podría ser una respuesta. La máscara es oculta algo que alguien quiere que no veamos, disimula, cambia el aspecto y por ende la personalidad. Ese alguien quiere engañarnos, y nuestro subconsciente nos impele a temer el engaño, a ser precavidos y preguntarnos por qué, con qué intención se nos quiere engatusar.

Sin embargo se me vino a la mente otra posible causa más centrada en el propio personaje del payaso.

El payaso es la trasmigración del bufón, su evolución histórica. Se le está permitido todo. En cierta manera un payaso no obedece a las reglas, las subvierte con el objeto de hacernos reír. Sí, un payaso destila ternura a través de algunas de sus acciones, pero no olvidemos que él también juego con la crueldad y el dolor, con la falsedad y el engaño. Todos recordamos esos gajs en los que un segundo personaje es objeto de todo tipo de barrabasadas, de acciones que en la vida real estarían mal consideradas e incluso serían reprobables y punibles. Existe una deliberada y rebuscada brutalidad en muchas de estas escenas ‘graciosas’, a lo que se suma esa especie de capacidad mágica para pasar por encima de las reglas materiales (no sólo las morales). Ese espectáculo alimenta y apacigua nuestros impulsos primarios, alimenta nuestro lado oscuro y doma nuestra propia tendencia hacia la crueldad. Por su puesto, en el momento que el espectáculo se acaba, salimos del circo, apagamos el televisor, las reglas vuelve a tomar el control, el exceso y la crueldad están sometidos al imperativo de la convivencia, de la ética.

Pero la figura del payaso sigue ahí, hincada como un paradigma de que es difícil desembarazarse. Y entonces se convierte en un intruso, en un peligroso compañero de habitación que en cualquier momento puede reaparecer, y con él su comportamiento impredecible, sádico y dañino. Es un perfecto foco de miedo, de inquietud, es poderoso, despiadado, habituado a buscar los puntos débiles y aprovecharlos… sólo que cuando está ahí, colgado de la pared de nuestro dormitorio, escondido entre otros peluches, al acecho, su compañero en los juegos macabros es uno mismo y no cualquier otro payaso.

Creo que ahí reside el poder de fascinación del payaso, esa fascinación negativa, claro.

jueves, enero 08, 2009

Un encuentro inesperado

Hay autores que poseen una visión prodigiosa de los hombres, los lugares y la sutil e intensa relación que los enmaraña entre sí, haciéndolos un solo ente. Hay autores con una visión crítica portentosa, capaces de encarar y mostrar la realidad, cruda, sencilla, vital o moribunda, ya sea con una narración dura, precisa y al mismo tiempo llena de armonía, como con otra cristalina, agridulce y optimista.
¿A qué viene esto? Pues a que todo buen lector de buena literatura tiene la nueva oportunidad de echarle la mano a dos maravillosas obras recién reeditadas en español del premio Nobel John Steinbeck. Me refiero y en el orden correcto a “Cannery Row” y su continuación “Dulce jueves”, ambas reeditadas por Terapias Verdes S.L.
Ambientadas en la ciudad de Monterrey, en ellas Steinbeck perfila una épica de la vida sencilla, desquiciada y lúcida de un conjunto de personajes atractivos. Es una narración que flota sobre las hojas, marcada por una ironía constructiva, por un sentido peculiar de la existencia.
No quiero explicar más. Si mi palabra y mi gusto tienen algún valor para alguno de los que lean esto, háganme caso, corran a comprar cualquiera de estos dos maravillosos libros.
Yo he esperado casi diez años para encontrar la primera de estas obras; tuve la suerte d econseguir “Dulce jueves” en una librería de viejo hace ese tiempo. Y desde entonces he corrido como un loco de librería en librería, ya fuera virtual o palpable, sin éxito… sin éxito hasta hace unos días, cuando “Cannery Row” cayó en mis manos temblorosas.
Hay una sensación especial que sólo tenemos los amantes de los libros. Esa que surge cuando descubrimos una joya perdida, un amigo desconocido que nos espera en un estante, silencioso y expectante, sabedor de que el destino lleva preparando el momento tanto, tanto tiempo.
Lean, lean… disfruten.

miércoles, enero 07, 2009

Arquetipos: maternidad

Al creador de historias terroríficas le asiste el derecho de acogerse a cualquier baza para producir el efecto deseado. El terror juega con la base primaria de nuestro cerebro, cumple en mayor o menor medida con ciertas reglas de organización dictadas por la parte más racional y estructurada de nuestra mente. Pero su objetivo es llamar a la puerta de la zona más profunda, en la que reside lo irracional, lo instintivo y lo arcaico. Los arquetipos enraizados en es te nivel interior son el pan nuestro de cada día, y de entre ellos queremos destacar en esta entrada uno que por su particular sentido, en su perversión provoca todavía una más inquietante respuesta emocional en el lector o en el espectador.
Hablamos de la maternidad.
Nada más esencial, nadad más básico, parte fundamental de lo instintivo, de aquello que se fija inalterable en nuestra mente. La maternidad conlleva un de regla esencial: una madre ama y protege a su hijo por encima de todo, hasta por encima de sí misma. Así está codificado en los genes, en las neuronas que evolutivamente son más antiguas; de ahí que la ruptura de esa regla nos conduzca a la confusión y la sorpresa más absoluta. Se trata de la perversión de la regla más vieja del mundo animal, y quizá por eso en el imaginario popular el castigo que se reserva a esta violación sea en extremo escalofriante y perverso. Todo tabú tiene su, llamémoslo castigo, toda contravención de las leyes, sobre todo de aquellas que residen en la cultura popular, posee un castigo admonitorio, un coco preventivo que los creadores de terror han sabido usar.
Es en Centro y Sudamérica donde este arquetipo ha fructificado en el imaginario popular de una forma más terrible, nos referimos a la famosa “Llorona”, espectro irredento y maldito donde los haya. Es un personaje que poco a poco se va filtrando en el imaginario colectivo fuera de su lugar de origen.
Un personaje que creo poco a poco va a ganar relevancia

martes, diciembre 30, 2008

Breve comentario en Las leyes del contorsionismo

Agradecer a Joaquín Torres sus palabras para con 'la vieja, muy vieja Betty' . Mi relato aportado a la selección del especial Sitges de Historias Asombrosas:

"Y ya sólo falta por reseñar un texto: La vieja, muy vieja Betty, obra de otro zaragozano, José María Tamparillas. Una actriz en decadencia, la tal Betty, se prepara para recibir un homenaje en la villa costera catalana. En mi opinión, la historia más redonda del volumen. A su calidad literaria, se une el hecho de que cumple con creces los dos requisitos que a priori se le suponían a todos estos cuentos: pertenencia al género y ambientación festivalera."

Arquetipos: La chica de la curva

Hay arquetipos que perviven en esa parte profunda de nuestro cerebro que entronca con lo animal, con lo irracional. Son personajes, situaciones… una suerte de mitología de segunda que, cuando surge en una situación normal, nos conduce a una sonrisa aguda, cargada de sarcasmo, pero que, cuando aparecen deslocalizados, insertos en una mecánica emocional y primaria, conducen al escalofrío y la inquietud al menos durante unos preciosos segundos. Luego reflexionamos, nos redituamos y volvemos a reír nerviosos y más controlados, preguntándonos cómo demonios nos hemos dejado asustar por una cosa tan estúpida.

Ya desde tiempo inmemorial los caminos, las encrucijadas, han sido moradas de criaturas inanimadas, de apariciones, espectros y dioses. Quizá nos encontramos con la transposición a una situación real de un estado de fragilidad asociado a cualquier tipo de transición. Camino es sinónimo de no estar en ninguna parte, de caer en un limbo de indeterminación que genera una debilidad que nos expone a ciertos ataques. No estar en ninguna parte genera un vértigo existencial que abre las puertas al miedo a lo desconocido. Una de las leyendas urbanas nacidas al albur de esto es la de la mujer, hombre o niño de la curva. En la nueva mitología urbana, estas apariciones fantasmales gozan de un salud espléndida, de una capacidad recurrente de afirmación y asombro. Es quizá uno de esos descubrimientos que la literatura y el cine de terror a llevado hasta un estatus de folklore universal. Representan aquello que nos acecha, el mal que germina en lo indeterminado y que no podemos controlar. La chica de la curva es un ser apático, un ente que avisa del peligro inherente al cambio, no es malvada en sí, tan sólo un mensajero espectral, portador de malos augurios. Quizá en ello resida su poder de seducción, en esa total falta de intención, en su existencia repetitiva de heraldo trágico.

miércoles, diciembre 17, 2008

Colaboración en la revista Cthulhu

De nuevo los amigos de la revista Cthulhu han depositado su confianza en mí. Es agradable ver cómo el trabajo bien hecho, el suyo, ante todo, recibe su recompensa. Cthulhu se ha convertido en uno de esos referentes dentro del fantástico, en su vertiente de creación gráfica, y para mí es un orgullo aportar un granito de arena en forma de un breve relato y un artículo de ensayo-opinión.

El relato se titula "Encrucijada", con ilustraciones de Juan Serrano, el artículo, tiene por contra un nombre algo pomposo: "La mente, el alma y el terror: un breve panfleto"

Os dejo con la introducción para abrir la boca:


Alma, mente, espíritu, consciente, inconsciente, conciencia… conceptos transcendentes, de límites imprecisos, lugar abonado para el juego del fantástico y el miedo. El terror hurga en las fronteras, en los límites; saca partido de la confusión; lo indeterminado o indefinido son terreno abonado para el surgimiento de creaciones cuyo objetivo es estremecer o conmover las cuerdas que mantienen tenso nuestro equilibrio emocional.
Como bien sabemos, aún hoy el mundo de la mente es una gran incógnita. Ya sea mediante un acercamiento psicológico o fisiológico, todavía queda un universo por descubrir, siendo los interrogantes superiores en número a las respuestas. Al conocimiento preciso se opone un espectro de teorías, de experimentos, de interpretaciones, que no logran darnos una visión holística y clara del conjunto, sino una serie de perspectivas e interpretaciones individuales, fuertemente sesgadas, objeto de polémica, sujetas a un continuo devenir.
Y claro, si dejamos de lado el método científico y entramos en el universo de la religión o el de la filosofía, todavía emborronamos más el papel, ya no solamente si nos referimos a un aspecto ético o mortal, sino, por ejemplo, el más simple de la teoría del conocimiento, la relación de nuestra mente y la realidad que nos rodea.
Así pues, la literatura, el cine, la creación en general y en particular aquella que lleva colgado el marchamo de lo terrorífico, encuentra en este galimatías, en este pozo oscuro un fértil semillero de ideas a desarrollar.
En este artículo desarrollaremos un simple ejercicio de diletantismo, es decir un acercamiento personal y limitado que despierte en el lector la curiosidad que todo buen merodeador de la cultura del terror debe poseer. Y digo limitado por el simple hecho de que a toda creación se le puede evaluar y estudiar tomando como referente algunos de los términos y conceptos relacionados con este universo. Así que este autor, desde su humildad e ignorancia se detendrá en ideas, títulos y autores completamente subjetivos, no sin invitar a quien lea estas letras a que realice el ejercicio de extender la visión más allá, hacia su propia biografía cultural, gustos e inclinaciones.

martes, diciembre 16, 2008

'Cosecha de huesos' en Calabazas en el Trastero

Hace un tiempo, la gente de Calabazas en el Trastero me comunicó su idea de crear una serie de antologías temáticas de literatura de terror, de las cuales la primera tendría como tema genérico los 'entierros'.
Me puse manos a la obra esperando una gran competencia, y la semana pasada tuve la suerte de ser uno de los elegidos. La selección resultante ha sido... bueno, cojo el artículo en Ocio Joven:


La primera convocatoria de Calabazas en el Trastero concluyó el pasado 30 de noviembre tras recibirse 36 obras válidas a concurso. De ellas se han seleccionado las siguientes trece que compondrán la primera antología de la colección, la cual llevará por título "Entierros":

...y evitar los malos pensamientos (Manuel Mije)
Certificado de defunción (Manuel Osuna)
Cosecha de huesos (José María Tamparillas)
De cómo el señor alcalde acude al debate nocturno de Budd (Juan de Dios Garduño)
El cruce de la música (Francisco Jesús Franco Díaz)

El tratado de Michael Ranft (Miguel Puente Molins)
Es mi trabajo (Sergio Mars)
La procesión de las plañideras (Jorge Mulero Solano)
Moroaica (Juan José Hidalgo Díaz)
No somos nada (Laura Luna)

Todo es empezar (Pedro Escudero Zumel)
Una tumba vacía (Juan Ángel Laguna Edroso)
Y llorarán por ti (José Ignacio Becerril Polo)


La antología ha sido prologada por el escritor de Nocte Juan José Castillo y lleva portada de David M. Rus.
La organización quiere destacar la elevada calidad de las obras presentadas y agradecer la buena acogida que ha tenido el proyecto. Asimismo, recuerda que ya está en marcha la segunda convocatoria del concurso, cuyas bases podéis consultar pinchando aquí.

Para cualquier duda, está abierto el correo electrónico del certamen (calabazas@abadiaespectral.com) y un foro público que encontraréis pinchando aquí.

miércoles, diciembre 03, 2008

Terror total

Menuda expresión:
Terror total.
Parece sacada de cuajo de una agresiva campaña publicitaria, una de esas que llaman virales y que recorren la web y el universo entero como una ola destructora.
Sin embargo a veces un amante del miedo tiene la suerte de encontrar una obra en la que el concepto se hace carne.
El otro día tuve el privilegio, sí, privilegio, de poder ver la película "La niebla", una adaptación más de uno de los relatos del maestro King. Ya sabía, debido a las críticas, que esta vez no me iba a enfrentar a una resultado mediocre o de mero pasar el tiempo tonto ante una pantalla. pero la realidad fue mucho más esplendorosa que las previsiones.
Terror total.
Creo que hace mucho tiempo que no he tenido la oportunidad de ver o leer una obra donde se resuman casi de manera magistral casi todos los mecanismos del miedo que vertebran una buena obra de terror:
Miedo a lo desconocido en sus vertientes natural y sobrenatural.
Miedo al dolor y a la muerte.
Miedo al cambio.
Miedo hacia la perturbación de un ser humano.
"La niebla" auna todo y lo hace de una forma sobria que hace que el golpe sea más impactante. El terror lo envuelve todo, no deja resquicios. Está fuera, en el exterior, escondido entre la niebla; está alrededaor, mimetizado en los compañeros de infortunio también atrapados, en sus reacciones en la locura que gravita cuando uno está sumergido en una situación límite; está dentro, muy dentro, en las propias inseguridades, en las decisiones que debemos tomar y que traen consecuencias...

Vean, vean... quédense con la boca abierta y la piel escarchada cuando aparezcan los títulos de crédito, envueltos en un silencio sepulcral.

martes, diciembre 02, 2008

Jasso y Eximeno estrenan de nuevo

Los amantes del género estamos de enhorabuena. Estos dos portentos nos ofrecen lo último de su producción.
David Jasso ronda los callejones del Thriller, del suspense y la acción con su nueva novela "Día de perros"

Esa calurosa tarde de verano de 2010 un par de adolescentes descansaban aburridos sobre la hierba de un parque; un perro pasó a su lado y uno de los chicos se puso en pie. Ya no había vuelta atrás.
Desde ese momento sus vidas cambiaron. Lo que en principio parecía un plan sencillo para conseguir algo de dinero se convirtió en un infierno de amenazas y tensión.
Todo se complicó, nada resultó tan fácil como imaginaban. El destino les arrastró y, para evitar las consecuencias que se les avecinan, emprendieron una tortuosa huída hacia delante con un resultado inimaginable.
Día de perros es un subyugante relato de suspense, amistad y miedo, en el que la tensión va aumentando progresivamente hasta llegar a un inesperado desenlace. Una novela realista que podría suceder mañana mismo.


Si queréis ver el trailer pinchad aquí

Port otro lado, Santiago Eximeno saca a la luz un nuebçvo libro de relatos: "Bebés jugando con cuchillos".

Bebés jugando con cuchillos. Vienen por la noche, amparados en la oscuridad, aprovechando que los adultos dormimos. Entran en nuestros cuartos y se deslizan hasta los armarios. Allí descansan, la espalda apoyada contra la puerta, acariciando la hoja del arma con sus dedos sonrosados. Y sonríen. Nunca he podido comprobarlo, pues cuando enciendo la luz ellos ya se han marchado, temerosos de enfrentarse cara a cara con su víctima, pero lo sé.
Usted también lo sabe, claro.
Para olvidarme de ellos, escribo sobre el dolor, sobre la soledad, sobre la muerte. Escribo sobre el miedo. Lo hago por los niños, por los niños que juegan con cuchillos. Esos niños me aterran. Pero la evidencia me dice que esos niños tendrán padres, padres despreocupados, padres felices, padres amables que leen lo que escribo. Padres que, tras leer este libro, sentirán lo mismo que yo


Terror, algo de ciencia ficción... un libro que merecerá la pena, seguro.

Recuerden:
Día de perros
Editorial: Hegemón Ediciones


Bebés jugando con cuchillos
Editorial: Grupo Agec
Col. Albemuth Bolsillo 22
200 páginas

martes, noviembre 18, 2008

La dama del velo

Con el tiempo uno, como lector, adquiere gustos y fobias. Buena parte de las veces es debido a una mezcla solidaria de gusto y reflexión, pero otras se de be a un prurito sin origen definido.
Y eso es lo que me ha pasado con la novela de John Harwood. Ha llegado un momento, aproximadamente al setenta por ciento del libro, en que no he sido capaz de continuar, la narración ha comenzado a hacérseme cuesta arriba, soporífera, recargada, con un goticismo rancio y una falta total de dibujo de los personajes.

No me desagrada en exceso la novela gótica y sus pastiches y recreaciones contemporáneas, no si la trama es interesante y, sobre todo, los personajes están bien perfilados, su idiosincrasia penetra en mí y se hacen creíbles. Tengo otras formas de abordar el terror que a priori me gustan más, pero procuro no desdeñar nada. Sin embargo la obra de Harwood, con su nulo manejo de las transiciones temporales, la intromisión forzada de relatos adosados, de carácter decadente, añejo y bastante tópicos… esta obra, digo, no ha terminado de atraparme. Y eso que alguno de esos relatos, en algún momento, logra recrear la esencia del buen relato clásico a lo Vernon Lee.

No estoy diciendo que la novela sea mala. He podido leer en muchos lugares buenas reseñas entusiastas, pero a mí no acaba de convencerme.

lunes, noviembre 17, 2008

Conspiranoia

Como escritor de terror, uno confía en acceder a esa zona de credulidad manifiesta e irreflexiva, que casi todos los seres humanos almacenan en una parte de su cerebro. Confío en que los lectores se dejen seducir fugazmente ya sea por la fantasía más aterradora, como por el dibujo de una realidad escalofriante aunque inverosímil a título individual. Juego con la empatía, con la posibilidad; la narración discurre en la delgada senda de lo que puede llegar a ser, o del lo que puede llegar a creer.

Sin embargo uno no deja de sorprenderse de que ese nivel de credulidad, algo que debería ser insignificante, fugaz y poco trascendente, mueve a demasiadas personas, formando un eje, un foco o una fuerza vital constante.

Cuando creer se convierte en una necesidad, una necesidad que les hace perder la capacidad de raciocinio, el criterio racional, el pensamiento crítico… cuando esto sucede uno siente una cierta vergüenza ajena. Y cuidado, no critico el hecho de creer, critico el hecho de que la necesidad de la creencia nos haga perder el sentido crítico, la reflexión, el contemplar lo que sucede y evaluar las dudas con sensatez. Y lo que es peor, es ver a esa gente cómo disfraza esa necesidad de fe con ropajes de curiosidad, con ínfulas de investigador.

Conspiranoicos, videntes, buscadores de misterios… no hablo de la búsqueda del sentido de la trascendencia, de ella en sí o de la posibilidad de su existencia, que eso es algo positivo que el ser humano ha venido haciendo desde siempre. No, hablo de la búsqueda de falacias que sustenten una visión del mundo contaminada por los propios prejuicios, por problemas psicológicos o emotivos.

Y lo que me aterra es el poder de fascinación que poseen algunos de esos personajes, la capacidad de convencimiento y atracción. Me aterra el poco juicio y la posibilidad de manipulación que parece habitar en sus seguidores, espectadores u oyentes.

viernes, noviembre 14, 2008

Adicciones y obsesiones

Hay ciertos nichos donde el terror germina con vigor a poco trabajo que realice el autor. Uno de ellos es el de las obsesiones. Por alguna extraña razón las personas obsesivas despiertan en el resto del universo una sensación de desapego que, a veces, roza la inquietud. Sí, quizá antes haya habido mofa y humor cruel, pero cuando la obsesión supera cierto punto de no retorno, el humor se opaca y termina transformándose en una sensación incómoda que nos impulsa a alejarnos.
Esta nota viene a cuento de una de esas noticias peregrinas que a veces uno lee en la prensa, en este caso la de una mujer obsesionada con la cirugía estética (algo que, lamentablemente, comienza a ser más común de lo que pensamos), y que lleva su obsesión al rango de la adicción más enfermiza... puesto que termina inyectándose por su cuenta aceite de cocina en lugar de silicona.
No soy muy partidario de exponer en este blog posibles argumentos, me gusta guardarme las ideas creativas para mí mismo, pero en este caso he creído conveniente hacer una excepción... una reflexión.
¿Por qué ese miedo al obseso, al monomaníaco?
Quizá porque la obsesión debilita las fronteras que se nos han definido y que mantienen en equilibrio nuestra forma de relacionarnos con otras personas, sacando a la luz una suerte de instinto animal contaminado. Quizá sea el simple miedo a lo diferente, a lo enfermizo cuando se instala en ese concepto tan elusivo y esotérico que es la mente
No lo sé. Tendría que analizarlo más en profundidad. Sin embargo sí sé que, cada vez que me enfrento a noticias como la anotada, una parte del creador de historias que hay en mí tiembla de placer

lunes, noviembre 10, 2008

Liter Imaginarius

Ha sido un fin de semana gratificante. Hemos estado en los Encuentros de Cine y Literatura Liter Imaginarius, en Huesca, maravillosamente organizadas y llevadas por Abigail y Diego —chicos, os merecéis respeto y admiración por vuestra labor, callada pero inestimable.
Hemos hablado, discutido, reído con el maestro de Providence. Fue una lástima no haber podido acudir el viernes para disfrutar de la compañía y el trabajo de la “sección valenciana de Nocte”. Me hubiera gustado conocer en persona a David Mateo de una vez, saludar a Sergio y charlar con José Miguel. Sin embargo los actos del sábado y domingo, los oficiales, oficiosos e incluso los improvisados, fueron magníficos. Además he tenido la oportunidad de conocer a esos otros miembros de Nocte, amigos y compañeros en la red, a los que por fin les he podido poner cara y sonrisa: Miguel, Juan…
Mi enhorabuena a Óscar Bibrián, ganador del premio Liter de este año, con el que, seguro, será un gran relato que ya tengo ganas de leer con avidez.
Jornadas como estas no deben desaparecer del panorama literario y cultural español.
Gracias a mi sufrida esposa por acompañarme y sufrir la monomanía de la que adolecemos en estas ocasiones los amantes del terror.
Esperemos que el año que viene esto siga así, creciendo.

miércoles, noviembre 05, 2008

Un verano tenebroso... o la predilección por los niños

En esto de la literatura de terror hay una mezcla que raras veces falla, salvo por torpeza del autor, que es la combinación de niños y miedo.
Revisando mis lecturas a vuela pluma, es una forma relativamente temprana, de la que se pueden encontrar muy pocos ejemplos en los anales del terror más clásico. Sin embargo en la literatura más moderna y contemporánea es casi un hecho habitual la aparición de una figura infantil o adolescente que cumple la función de contrapunto y paradoja, pues suelen ser personajes maduros —muchas veces más que sus compañeros adultos—, activos y determinantes. Suele ser el niño el primer personaje consciente del peligro, como si su inocencia todavía permitiera una conexión con hechos o comportamientos que lo puramente racional y positivo no es capaz de percibir. Suele ser él también el que recoge y aglomera la fuerza que permite vislumbrar la solución o el fin del problema, en contraposición a la percepción inconsciente del lector de sus supuestas inocencia y fragilidad.
Podemos encontrar diversos iconos de este tipo de literatura, de entre los que destaca con brillo deslumbrante el “It” de Stephen King —aunque el autor de Maine suele ser recurrir a las figuras de fuerza infantiles en sus historias con recurrente periodicidad—; aunque la obra que me ha hecho traer este tema a colación es mi última lectura: “Un verano tenebroso”, de Dan Simmons.
Recuerdan ustedes lo que sucede cuando comparamos “Fantasma” de Peter Straub y “El misterio de Salem’s Lot” de King… bueno, algo sucede con las dos obras mencionadas en el párrafo anterior. Son solidarias, nacidas de un mismo instinto, aunque diferentes, abordadas desde diferentes formas de narrar. La verdad es que la obra de Simmons me ha gustado. La de King también me gustó, aunque dista de ser mi favorita.
En ambas los niños, la amistad, la maduración y el mal son los protagonistas inequívocos.
Hablamos de un libro largo, denso, no denso al estilo de King, donde la introspección y los desvíos predominan, sino de una densidad que apunta hacia la pura narración, hacia el detalle. Eso a veces hace que la lectura se vuelva tediosa, pero ese aburrimiento no suele durar mucho más allá de unos pocos minutos.
Nos encontramos con un argumento interesante, bien estructurado, con un final trabajado y espectacular; con unos personajes bien dibujados, donde lo que prima en ellos es su comportamiento, sus acciones, cómo responden a los sucesos, más que una descripción estática. En el la configuración del mal se hace bastante atractiva, y en cierto modo algo más digerible que la que King realiza al final de “It”.
No es una obra maestra, pero si un libro que merece la pena que esté en los anaqueles de la biblioteca de cualquier amante del terror
De nuevo una recomendación para los amantes del terror, un plato a saborear, aunque sólo sea por comparar y probar nuevos gustos.

viernes, octubre 31, 2008

Noche de difuntos

Halloween se nos ha colado, así, de rondón. No es que esté en contra, me gusta aprovechar la excusa de esa noche, y salir a tomar una cerveza rodeado de decoración siniestra y gente disfrazada.

Pero me da pena, y hablo dentro del ámbito de la creación de terror, que se pierda un cierto espíritu de introspección, de inquietud presente siempre en España en esa noche de difuntos.

Debo reconocer que mientras para muchos se trata de una fecha asociada al dolor, al recuerdo y a la pérdida, a mí más bien me producía y produce un cierto desasosiego relacionado con la incertidumbre, la incertidumbre eterna, la eterna pregunta, cabría señalar.

Recuerdo cuando era muy niño, había años en los que acudíamos al cementerio de la capital días antes, por eso de aprovechar el día de fiesta y poder ir a pasarlo a la casa del pueblo, y allí visitar a otros difuntos. Reconozco que no soy uno de esos tipos a los que los cementerios provocan ya sea un arrobamiento pseudo romántico, ya sea un pavor constreñido. No, no eran los cementerios, era el ambiente, la forma en la que uno vivía esos días. Porque en la casa del pueblo no había televisión, tan sólo una vieja radio que apenas se dejaba sintonizar y que no paraba de escupir un chisporroteo inconstante que a veces ahogaba la voz del locutor y la música clásica que solían emitir esas fechas. Era el aspecto de mi padre, sombrío, respetuoso; era el silencio que empapaba el aire del pueblo; era el frío, ese primer mordisco del invierno, un invierno con ganas de adelantarse, estirando su zarpa de hielo y viento; era aquella vela, una gran vela, que mi madre colocaba en un rincón de la cocina, que no dejaba de agitarse creando sombras deformes…
Día de difuntos, noche de difuntos. Incertidumbre. Uno era muy joven, un niño curioso y tímido que todavía andaba modelando su pensamiento, sus ideas.

En días así era fácil abrir puertas, esas puertas que conducen a grandes espacios oscuros, espacios llenos de monstruos, de preguntas y dudas acerca de la muerte.

No soy científico, pero he estudiado una carrera científica; procuro agudizar en todo lo posible mi pensamiento crítico, aislar en el cuarto de la fantasía aquello que es fantasía. Y sin embargo a veces las puertas se abren, lo sobrenatural asoma la cabeza, y debo realizar un gran esfuerzo para recolocar, para no sucumbir, llámese a la atracción estética, al inconsciente atávico, religioso y tradicional, a la duda silenciosa.

Quizá por eso escribo historias de terror.

miércoles, octubre 29, 2008

La necesidad del depurativo

En esta vida es muy aconsejable no dejar de lado el sano uso de ciertos depurativos intelectuales.

¿A qué viene este galimatías aparente? Todos tenemos filias inconfesables, también andamos sometidos a un continuo bombardeo por parte de la publicidad, cierta cultura enlatada y los medios de comunicación, bombardeo de sensaciones, de atractores mediante los cuales atraparnos y así introducirnos en su perecedero universo de cuotas de pantalla. Y lo hacen bien, muy bien.

Un ejemplo claro es el programita dirigido por el ínclito Íker Jiménez, Cuarto Milenio. Otro, y me remonto a mi juventud, fue la fascinante Puerta del Misterio del profesor Jiménez del Oso
¿Qué tienen de atractivo estos temas? Poseen el sabor dulce de lo esotérico, de lo prohibido, de lo oculto… el enigma, lo prohibido, lo secreto como tentaciones y sobornos que nos fascinan y embelesan. En el fondo bucean a media altura en ese océano de creencias, inconsciencia y miedos… y lo que es peor, la ignorancia y la falta de espíritu crítico.

Como autor de terror me gusta dejarme seducir por parte del material que aparece en estos programas. Uno saca ideas, explora mecanismos, los mecanismos de la inquietud, de lo que todavía perturba el alma humana a pesar de la borrachera de conocimientos y ciencia. Uno comprueba, entre aterrado y fascinado, el alto poder de seducción que siguen teniendo estos paradigmas, algunos eternos, otros más modernos.

Y de ahí la necesidad de un depurativo, de un medicamento eficaz que nos recoloque, que borre de nuestro cerebro esa fascinación y no la deje convertirse en errada certeza o duda amodorrada. Hay que poner las cosas en su sitio, observar las patrañas más o menos obvias, investigar para tapar los agujeros que este saber sesgado deja sin explorar, y que precisamente suelen ser los elementos que destierran la duda y destapan la mal llamada vulgar realidad.

Pensamiento crítico, investigación… qué pena que esa atracción por lo oculto en demasiados casos pase de ser una mera pose estética y folklórica a una convicción real.
¿Fascinación, pereza, ignorancia…?

Por eso, d evez en cuando me asomo a páginas web como la de Magonia [en el menú lateral], que ponen las cosas en su sitio.

lunes, octubre 27, 2008

La máscara del demonio, de Mario Baba

Hay que revisitar los clásicos, dejarse empapar por su atmósfera intemporal. Los clásicos exigen un trabajo extra. Debemos dejar de lado los condicionamientos sociológicos y culturales mediante los cuales canalizamos nuestra percepción y la interpretación posterior. Es como recuperar una inocencia perdida, a veces como bucear en elementos de nuestro inconsciente a los que apenas se le da importancia en el mundo actual.
Este fin de semana tuve la oportunidad de visionar “la máscara del demonio” de Mario Baba. Durante los diez primeros minutos me sentí incómodo, la narración no lograba atraparme del todo, luchaba por ello, de vez en cuando lo conseguía, para luego volver a alejarse… hasta que me di cuenta de que no era la narración: era yo, mi predisposición, la forma de abordar el cine, la narrativa, una perspectiva sesgada por la narrativa contemporánea. Una vez me zafé de ello, disfruté como un niño.
El filme de Baba no es perfecto, adolece de muchos defectos, una cierta inconstancia, un cierto histrionismo. Lo gótico se derrama desbordado, el dramatismo nos golpea con esa peculiar forma tradicional de narrar el miedo, la angustia. En realidad todo se derrama. Basta observar, dejarse fascinar por el exagerado aspecto de a protagonista, de ese exceso interpretativo (¿sobreactuación?) Barbara Steele. Basta sumergirse en su mirada sobredimensionada, en sus gestos, frases… en las escenas cargadas de fuerza que se suceden unas a otras.
Y sin embargo hay equilibrio, hay una armonía en todo este exceso. Resabio de las historias de la Hammer, una teatralidad atractiva que comienza por hacernos esbozar una sonrisa, y que luego nos penetra y maravilla hasta cierto punto.
En ciertos momentos recordaba la inolvidable“La caída de la Casa Usher”, la insania que se trasmite de generación en generación, el mal apegado a una genealogía como la hiedra venenosa.

martes, octubre 21, 2008

Las Ruinas

Parece que voy tomando el ritmo de nuevo, tanto en mi vida literario cultural, como en esto de llevar al día el blog.
Al grano.
Ayer puede hincarle el diente a la película Las ruinas, del director Carter Smith, basada en la novela homónima de Scott Smith. Quizá sea una señal del destino que ambos autores coincidan en su apellido, un apellido anodino, común, sin personalidad... y no es que la película sea mala, no se deje ver, aburra. No. Es un producto discreto que se deja ver y entretiene, con una buena base que probablemente no se ha sabido explotar como debiera.
Tenemos un argumento prometedor aunque cerrado: unos jóvenes turistas norteamericanos deciden pasar sus últimos días de vacaciones en México visitando unas antiguas ruinas mayas, desconocidas, y que guardan un secreto letal. Por ello quedan atrapados, sin salida aparente.
El director y guionista juegan con nuestra empatía frente a la situación de angustia de los personajes. Primero, al verse atrapados sin saber porque, luego al descubrir el origen del mal que les acecha, tercero, ante las medidas drásticas de supervivencia que deben tomar. Sin embargo esta empatía apenas surge. Los personajes son planos, indefinidos; el director y los actores no nos ofrecen figuras accesibles y humanas, ni siquiera arquetipos o estereotipos bien perfilados. (Quizá sea el peor error, junto al decepcionante, abierto y manido final, o algunos errores de concepto como las flores cantarinas, más ridículas e incomprensdibles que escalofriantes) No hay forma de identificarse o de crear una cierta afinidad emocional con ninguno de ellos.
La verdad es que el filme no tiene grandes pretensiones, se limita a contar una historia limpia. Las únicas 'trampas' que nos encontramos son debidas a la flojedad de las interpretaciones y la ya mencionada blancura de los personajes. Dado que su angustia no se transmite, entonces, el director recurre al viejo triángulo: Primero inténtalo con el terror; si no puedes desciende e inténtalo con el horror o la angustia; si aún así es imposible, concéntrate en el asco, en generar desagrado y miedo físico. Una bajada de difícil a fácil, en la que en este caso bajamos hasta el último peldaño.
No todo es mediocre. Encontramos escenas de tensión bien desarrollada, donde la incertidumbre nos logra atrapar e inquietar, el tono y la ambientación son excelentes, lo que hace que podamos dejar un par de horas viendo el filme.
Nos encontramos ante una enésima obra dedicada a hurgar en nuestro miedo a lo desconocido, no en el sentido sobrenatural del término. Hablamos del miedo a esos elementos d ela naturaleza, que ya sea por mutaciones, aberraciones o desconocimiento, son extraños y peligrosos compañeros de cama. En ese sentido, tanto el escritor como el director se han arriesgado. Han dicho, exploremos este terreno trillado y veamos si podemos sacar algo original, al menos en la forma de contarlo, si es que no podemos darle un giro novedoso.
En cierto modo lo consiguen a medias... no les desvelaré más de la película. Simplemente, si tienen ganas y tiempo, adelante.

viernes, octubre 17, 2008

Relato en Historias Asombrosas, especial Sitges

Una vez más, y ya hacía un tiempo que esto no suedía, estoy de enhorabuena. Uno de mis relatos: La vieja, muy vieja Betty aparece en el especial de la revista Historias Asombrosas dedicado al Festival de Sitges.
Me acompaña un cartel de esos que da miedo y respeto por la calidad:David Jasso, Joe Álamo, Santiago Eximeno, José Miguel Vilar, David Mateo o José Manuel Serrano, Rafael Marín...
Agradecer a David Mateo y la gente de HHAA la confianza depositada al solicitar mi colaboración para este número.
Sólo decir que espero que si alguno de ustedes lo lee, primero que disfrute, y luego no dude en dejar su opinión en este modesto blog, es algo que siempre será bienvenido.

El traje del muerto, de Joe Hill

Estrategias publicitarias aparte, nos encontramos ante una novela más que correcta. El traje del muerto nos proporciona algo muy simple, un buen rato de entretenimiento, una historia bien contada, con sus fallos, por su puesto… y sobre todo la promesa de que, si Joe Hill continúa puliendo su técnica y estilo, si sabe encontrar argumentos adecuados, nos podemos encontrar ante una nueva figura de la literatura de terror.

Sí, es hijo de su padre, sí, esto se nota, ¿y qué? Es obvio que Hill, a pesar de cierto paralelismo con las formas ‘kingianas’, tiene un estilo propio mas directo, menos prolijo y descriptivo, un estilo donde prima la acción, los hechos y no tanto el entorno y las descripciones.

Básicamente el libro es una ghost story contemporánea. Los protagonistas son víctimas de una venganza sobrenatural. ¿Quién dijo que ya estaba todo escrito y que la literatura contemporánea no hacía otra cosa que dar vueltas sobre argumentos manidos? Joe Hill, sabe usar los mecanismos adecuados para que este tópico pierda la inercia y aparezca renovado, interesante y vivo. Algo que quienes empiezan a escribir deben aprender, marcarse al rojo vivo en el cerebro.

Nos encontramos con unos personajes atractivos, un tanto tópicos, ya no en su perfil personal, sino en las pinceladas de su biografía, pero en la literatura es difícil traspasar claramente la línea que separa la individualidad del arquetipo; bien dibujado el personaje principal, un viejo roquero, algo amargado y baqueteado por la ida, más desdibujada y confusa su compañera de infortunio… y quizá uno de los peores fallos de la novela sea el personaje del fantasma perseguidor, plano, sin personalidad, una boca parlante que sólo amenaza, amenaza y amenaza. Quizá el error sea de perspectiva, el personaje de este fantasma se crea a partir de las descripciones que de él nos dan otros personajes y, en menor grado, el propio narrador -lo cual lo desdibuja, mostrando un mero boceto, una caricatura más que un ente particular, con capacidad de inquietar-, cuando lo que la historia pide que sea el mismo quién se defina con sus acciones, gestos y diálogos.

Hay un buen principio de manejo de las historias paralelas, uno de esos asuntos que a mí personalmente suelen darme la medida de un escritor correcto, imaginativo y capaz. Aunque también es un tema que Hill debe pulir en sus próximas creaciones, dotar a estos hermanos pobres de una dosis de calma, pues en este libro quizá transcurren con un cierto apresuramiento, como si tuviera prisa por entrar en el meollo central del argumento.

En resumen, una buena obra primeriza, entretenida, eficaz… con algunos momentos inquietantes de verdad, donde la atmósfera del terror se infiltra en el lector con facilidad.

miércoles, octubre 01, 2008

Decepciones

¿Por qué?
¿Por qué estos últimos meses, cada vez que compro un libro nuevo, me encuentro con una decepción?
La respuetsaa me la doy yo... tranquilos: eliges mal, tío, eliges muy mal.
Esta vez ha sido Soldado de Sidón, de mi querido Gene Wolfe. La continuación de la saga de Latro (Soldado de la niebla y Soldado de Areté) La calidad ha bajado en picado, me ha sucedido algo que nunca me sucedió con sus predecesores, me he aburrido, he tenido que luchar contra las ganas de saltarme párrafos o páginas en busca de algo más que una narración lata, superficial y sin demasiado sentido.
Decepciones.
Bueno, al menos ahora estoy hincándole el diente al "El traje del muerto" de Joe Hill, y los primeros capítulos no me han drefaudado, quizá algo apresurados, pero al menos no me han producido la comezón nerviosa de otras veces.

Afortunadamente, dentro de lo malo, hace unos días volví a mi adolescencia revisitando aquella película sin pretensiones, tan divertida y entrañable llamada "Los gremlins". A veces uno echa de menos el espíritu del cine y la literatura fantástica de los ochenta.

Ya les iré contando.

martes, septiembre 30, 2008

King Kong solidario

El próximo jueves comenzará la 41 edición del Festival Internacional de Cinema de Catalunya, Sitges, y con el la exposición "King Kong Solidario".

Organizada por Scifiworld, la revista de cine fantástico, en el marco del Festival de Sitges, con la colaboración de Planeta de Agostini y Norma Editorial, "King Kong Solidario" es un acto benéfico que celebra el 75 aniversario de King Kong recaudando fondos para Médicos sin Fronteras.

Más de 75 artistas internacionales de la talla de Juan Gimenez, Chris Weston, Alfonso Azpiri, Dave Dorman o Pasqual Ferry han donado una ilustración original firmada con su visión de King Kong que serán subastadas a través de Ebay a partir del día 3 de octubre, donando la totalidad de los beneficios a Médicos sin Fronteras.

Con motivo de la exposición también se edita un catálogo recoge todas las ilustraciones acompañadas de unos textos redactados para la ocasión por reconocidos escritores del fantástico español. El catalogo podrá ser adquirido durante el propio Festival, en la web de Scifiworld.es y posteriormente en librerías especializadas a un precio de 10 euros. Los beneficios obtenidos de la venta del catálogo también se destinarán a la mencionada organización.

La ilustración que presta su imagen para el cartel de la exposición es obra del ilustrador barcelonés Ramón Rosanas. Colaborador habitual de Scifiworld y que actualmente realiza trabajos para Marvel.

La exposición podrá verse en el Edifici Miramar de Sitges del 2 al 12 de octubre.

Podéis obtener más información de la página oficial del evento: www.kingkongsolidario.com

NOTA: Una parte de esos "reconocidos escritores del fantástico español" somos bastantes de los miembros de NOCTE

martes, septiembre 23, 2008

'Perversa' y 'Rojo alma, negro sombra': David Mateo e IsmaelMartínez Biurrun

Pues eso, que David Mateo prsentó su obra 'Perversa' en Barcelona; lugar donde fue bien acogido, y como él nos dice en su blog, de donde salio encantado. Como colofón, su blog 'La sombra de Grumm' tuvo un espacio en 'La Vanguardia'.
Suerte para este amigo y compañero, currante donde los haya.

Por otro lado, otro miembro de Nocte, Isamel, ha editado su nuevo libro, 'Rojo alma, negro sombra' [Editorial 451]:

El mismo día en que se traga una avispa que está a punto de matarlo, Elías encuentra una carta enterrada en un bosque quemado. La búsqueda de respuestas para esa carta lo llevará hasta el fondo de sus propias pesadillas, y lo acercará a dos personas atadas, como él, por un crimen del pasado y con una única posibilidad de salvación: Berta, la mujer que escribió de niña la carta y que ahora solo piensa en salvar a su hijo de la locura vengadora de su ex marido, y Génesis, un joven grafitero escapado de casa que camina por la cuerda floja entre el arte y la perdición pintando demonios como los que pueblan la novela.

Recuerden, dará que hablar, seguro. Ismael es un excelente escritor.
Prometo mantenerles informados al punto.

Gonzalo Torrente Ballester

Hay escritores que marcan la trayectoria literaria, ya sea como lector o como creador. En mi caso, de la pléyade de maestros que han pasado y se han quedado, hoy me gustaría rendir un sincero homenaje a un maestro español, a uno de los mejores escritores del siglo pasado, injustamente poco reconocido.

Me refiero a Gonzalo Torrente Ballester.

Prodigio de erudición, este gallego universal me ha deleitado desde siempre con su obra sin par. Y es que uno puede navegar por mares de toda clase. Desde la novela recia, meticulosa y costumbrista de los tres libros de “Los gozos y las sombras”, hasta la prosa desenfadada, socarrona, y cargada de amarga ironía que uno puede encontrar en su “Crónica del Rey pasmado”, pasando por un singular acercamiento a la literatura de corte fantástica —cuidado, un fantástico muy especial, de “La saga fuga de J B”, u obras magníficas en su dibujo de personajes, como es “Filomeno a mi pesar”, galardonada con el planeta cuando eso significaba algo.

A los amantes de la fantasía, recomendar la citada “Crónica del Rey pasmando” una novela de tintes históricos en al que lo demoníaco, humorístico, amargo y lo estrafalario flota sobre la corte de nuestros Austrias como una sutil niebla ponzoñosa; y también “La saga fuga de JB” eso sí, en este último caso, como se dice vulgarmente, agárrense los machos, la lectura requiera concentración, paciencia y continuidad.

Torrente Ballester, una estrella que no debemos ver apagarse en nuestra biblioteca.

martes, septiembre 16, 2008

Escribir

Dentro de Nocte, de vez en cuando nos da por recurrir a los tópicos y hacemos listas de qué novelas nos han gustado más y cosas por el estilo.
El otro día surgió otro de estos juegos: ¿Qué libro, autor, hecho te impulsó a escribir terror?
Buena pregunta. No logro recordarlo con claridad. Como todo niño, adolescente y adulto que más que leer engullía libros, hay demasiadas influencias. Desde que me regalaron ese “Un capitán de quince años” y ese otro “Viaje al centro de la tierra”, la pasión por la literatura ha sido un alimento para mí. Supongo que ya comencé a escribir aventurillas a lo Verne a temprana edad: tesoros, aventuras, peligros sin nombre, valor y resolución. Luego, conforme mis gustos avanzaron se expandieron y aprendí a degustar cualquier literatura, comencé a escribir todo tipo de relatos plagados de faltas de ortografía, cuestión que, poco a poco, mediante esfuerzo fui mejorando, siempre con un elemento fantástico, ya fuera residual, en ellos.
El espaldarazo llegó con el descubrimiento de la novela negra, la Hard Boiled de Hammet, Chandler, Goodis y Robert B.Parker. Yo quería escribir como Chandler, sus diálogos, su fuerza; como Hammet, con esa sencillez arrolladora y más elocuente que cualquier prosa florida y experimental. Y llegó el terror, llegó King, llegó Lovecraft, también Blackwood, Knutter… Peter Straub. Y todo cambió, no había otra cosa que surgiera de mi imaginación, sólo terror. Bucear en el océano de la pesadilla, bordear los páramos de lo sobrenatural y expresar una personal consideración —literaria— del mal.

miércoles, septiembre 10, 2008

Hellraiser, el libro

Hace ya unos años que les hinqué el diente a los libros de sangre del amigo Barker. Tengo un recuerdo confuso: relatos que me marcaron, muy viscerales en el sentido de que tuvieron el mismo efecto de un puñetazo en la boca del estómago, y otros aburridos como una encíclica papal hablando del uso del condón. La sensación final es muy similar a la que me producen las historias de Robert Bloch, siendo estilos marcadamente diferentes, me entretiene, pero no acaba de penetrar como bloque, como autor, como un todo.

Este verano me fui a por Hellraiser, me senté en la terraza, pipa de agua y vodka con zumo helado al canto —si, en lo que respecta a la preparación de ciertos momentos de lectura soy un sibarita, y más si estoy de vacaciones— y comencé la lectura. El estilo de Barrer es sólido, no se me ocurre mejor definición en lo que a mi respecta, sin llegar a estar totalmente influenciado por la forma de narrar fílmica, dota a la historia de un ritmo natural que te impide abandonar la lectura. Barrer no se anda con chiquitas, explorador avezado, bucea en aquellos recovecos que pocos se han atrevido a explorar. Abiertamente juega con los vicios y pasiones contemporáneas: sexo, más sexo, violencia, ambición, deseo, engaño, flaquezas humanas, y más sexo… y juega sin contemplaciones. El terror es un terror, repito, sólido y contundente; cuando hace presencia salpica tanto el rostro de la víctima como el del lector. El terror es físico y se solidifica en el dolor; así, en esta obra, el dolor posee una cualidad dual. Por un lado es una necesidad, un deseo, un punto masoquista que une terror y placer. Por otro, no pierde su esencia destructora, desintegradora, con el miedo a la muerte como estigma final, péndulo que oscila sobre el personaje. Una dualidad que se ve personificada en cada uno de los Cenobitas.

Esto me confirma que es necesaria una relectura de esos Libros de Sangre.

miércoles, septiembre 03, 2008

Viejas recopilaciones: Dedos verdes

De un tiempo a esta parte, rebusco y exploro en las librerías de segunda mano, lance y otras, ya sea en la web, como en mi ciudad, Zaragoza, en busca de esos viejos libros, de esas viejas recopilaciones y antologías de editoriales como Bruguera, Molino... etc.
Normalmente uno encuentra mucho pulp, mucha morralla que lo único que despierta es una sonrisa de conmiseración para con el autor o autora. A veces la mayor parte de los relatos son pura basura. Sin embargo, a veces, de entre el estiércol y la paja surge una pequeña joya que reluce por méritos propios.
Este verano pude acceder a una de estas antologías: una llamada "Dedos verdes", una recopilación de relatos de una tal Christine Bernard, realizada en 1969, publicada por la editorial Molino en su Biblioteca Oro-Terror. la verdad es que disfruté con el libro, con el buen hacer de los diferentes relatos, a veces con su inocencia, a veces con su fuerza. No me importó la previsibilidad de algunos o su lenguaje chapado a la antigua.
De entre todos debo destacar por su exquisitez, por su fuerza interior el titulado "La especialidad de la casa" deStanley Ellin. Una delicatessen de aire británico, con esa prosapia fluida, cargada de ironía, que sólo la pluma de la Pérfida Albión es capaz de producir (y eso que el autor es estadounidense) Pero ustedes me entienden, ¿verdad?
A veces es bueno bucear en el pasado en busca de entretenimiento.
Si quieren una recomendación, busquen, la pléyade de autores es un buen acicate:
August Derleth, Howard Phillips Lovecraft, Herbert Russell Wakefield, Christine Bernard, Edward Frederick Benson, Stanley Ellin, J. D. Beresford, Roald Dahl, R. Chetwynd-Hayes, Rudyard Kipling, R. C. Cook

martes, septiembre 02, 2008

Ahora Miasma: R.I.P.

Los amantes del terror patrio en formato breve asistimos, descorazonados, a la caída de uno de los referentes y escaparates que nos quedaban en activo. Miasma, la revista que durante una decena de números —sin olvidar su gemela en catalán—, nos ha hecho disfrutar y esperanzarnos con sus compilaciones de relatos de nuevos valores.

La razón aducida, a falta de una explicación más detallada, es la imposibilidad personal de los editores de seguir adelante con el proyecto. Una vez más un sin número de trabas zancadillea a los valientes que arriesgan su tiempo, su ilusión y sus ganas.

Es lamentable ver como los escaparates en formato de papel, en los que medir la calidad real de la producción dentro del género del terror, se despeñan sin remedio uno tras otro.

Crucemos los dedos.

Fermín, manténte con ánimo para seguir con Sable

Que la gente de Historias Asombrosas no ceje.

Gente de Mascarada... a ver si todo va bien

Y vosotros, los de Cthulhu, adelante y sin miedo.


Personalmente agradecer a toda la gente de Miasma la confianza que han depositado en mí las veces que les envié material. Sin ellos quizá seguir adelante, sin ese acicate que es ver tu trabajo publicado, hubiera sido más difícil. Gracias a ellos puedo aparecer en el la siguiente edición de Fabricantes de Sueños.


Hasta pronto, espero.