Me gusta pensar, no que piensen por mí. Me gusta Reflexionar acerca del mundo en el que vivo... me gusta el miedo y la buena literatura.
lunes, marzo 03, 2008
El lenguaje mítico
Esta semana, en ScifiWorld, mi artículo navega en las aguas de la mitología... cuando ésta emerge de su olvido y su antiguo lenguaje y expresión nos visita en forma de creación artística, desorientando a unos, confundiendo a otros.
"¿Qué más inexplicable que la muerte? ¿Qué mayor ‘problema' que el fin de nuestra existencia y de aquello a quien más queremos?Inexplicable a nivel moral y sobre todo emocional. A veces, en situaciones así, es cuando vemos cuan gratuito y poco reconfortante es el mero conocimiento formal. Cuando somos capaces de explicar esa muerte a un mero nivel fisiológico, pero nos quedamos ahí, sin más, sin poder hacer nada... ¿O no?..."
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martes, febrero 26, 2008
La condesa sangrienta en ScifiWorld
Esta vez hablo un poco de uno de esos personajes reales a los que la leyenda ha engullido, masticado, digerido y regurgitado con un aspecto y definición renovados y exagerados.
Para abrir boca:
La condesa se ha convertido en el paralelo femenino de ese otro noble transilvano llamado Drácula. Nos hemos encontrado con uno de esos casos donde la leyenda , antaño inspirada en uno hechos definidos y comprobados y rumores siniestros, al final ha terminado por suplantar sus elementos germinales, para condensar un personaje arquetípico, mezcla entre la Lilith judaica y nuestro Drácula. Como Jules de Rais, Charles Manson... Ersebeth se ha convertido en ideario popular en un arquetipo del mal absoluto...
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lunes, febrero 25, 2008
Añoro el terror sobrenatural
Supongo que es el signo de los tiempos. Podría decir que lo sobrenatural ha muerto, pero no es así, sigue vivo, subterráneo. Son demasiados siglos anclado en el inconsciente colectivo, son demasiados miedos larvados, atávicos. Sin embargo el terror ha dado un giro, bueno, lleva cambiando desde los años setenta y ochenta. Lo que ‘se lleva’ hoy en día es eso otro terror enajenado, reproducción o facsímil de los terrores que nuestra sociedad nos plantea cuando salimos a la calle. Si el horror, en su vertiente sobrenatural, surge de fuera y pretende penetrar en el protagonista y por reflejo, en el lector; en la actualidad el origen es interno. No hay fantasmas, no hay espectros, maldiciones, casas encantadas… hay asesinos, psicópatas, sociópatas: amantes del delicatessen visceral o del terror psicológico más puro y desintegrador, todos ellos de carne y hueso. Incluso, cuando hablamos de monstruos, no son seres de origen diabólico o sobrenatural, son hombres y mujeres impulsados por sus decisiones, sus enajenaciones y perturbaciones, buena parte de las veces originadas por la sumersión en una sociedad ya de por sí desquiciada, amoral y egoísta.
Volviendo Llopis y su magnífica: Historia Natural de los Cuentos de Miedo, en ella nos viene a decir que el miedo se materializa en la literatura cuando éste deja de ejercer su influencia en la realidad, cuando lo hemos interiorizado y vencido, y ya sólo nos queda el regusto estético, la pasión por el miedo hecho arte.
¿Cómo interpretar esa tendencia actual a la luz de semejante afirmación?
¿Ya nos hemos acostumbrado a la violencia gratuita, al riesgo inherente a vivir en esta sociedad salvaje?
¿Nos hemos vacunado y por ello trasladamos al arte algo superado y absorbido?
Da que pensar.
jueves, febrero 21, 2008
Sable 6
Hola a todos:
El número 6 de SABLE acaba de salir de imprenta.
Portada y contraportada a color, obra de Jonathon Earl Bowser y Jonas Biorn, respectivamente. Un lujo asiático (o mejor dicho, canadiense y danés) para una humilde revista amateur de edición limitadísima. Incluye textos inéditos de H.P. Lovecraft, R.E. Howard y C.A. Smith.
Se trata de un número especial, de 72 páginas, con lomo, plastificado y tapa dura.
En él han colaborado nada menos que 40 personas, entre escritores, traductores, ilustradores, editor-traductor-maquetista-revisor...
Más info en:http://revistasable.zoomblog.com/
Saludos cordiales.
Fermín MorenoEditor de A.C. Ediciones Tusitala
http://www.revistasable.com/
miércoles, febrero 13, 2008
Mi mujer, Stephen King y yo... una breve nota.
¿Y porqué me acuerdo de esto ahora? Porque hace unos días volví a ver la película La zona muerta, basada en la novela del mismo nombre. El filme, del director norteamericano David Cronenberg, sin llegar a alcanzar al original, es un excelente producto, quizá un poco, muy poco, tocado por el paso del tiempo.
Y no quiero hablar de la película, no. Ésta fue un mero detonante.
Tras verla, mi mujer y yo nos pusimos a hablar sobre King. Ella también es una lectora empedernida del autor; todavía más que el que escribe, que se quedó en los Tommynockers… un tanto defraudado y saturado de tanto King —aunque obras como El misterio de Salem’s Lot, La zona muerta, Cementerio de animales, Carrie, It y El resplandor, merezcan estar catalogadas como de lo mejorcito del terror contemporáneo, y algunas de todos los tiempos…
Pero a lo que íbamos. ¿Qué hace a King tan especial? Pues de eso nos pusimos a hablar la parienta y yo. Y llegamos ambos a la misma conclusión, lo que lo hace tan atractivo es lo mismo que con el tiempo, el exceso y una falta de adecuación, ha echado a perder algunas obras recientes: sus largos interregnos descriptivos, sus dibujos puntillosos y detallistas de personajes y paisajes, sobre todo de los primeros.
En los libros de King a costa de leer sus vidas, de compartir sus pensamientos, sus elucubraciones, de vivir cada acción que realizan… uno se adhiere a los personajes, llega a estar tan pegado a ellos que, entonces es sencillo imbuirse del miedo, de las situaciones inquietantes o aterradoras que les acaecen. Como vengo diciendo, la empatía es un elemento esencial, y King es, era… —¿Quién sabe?— un maestro en provocar esa relación, el nacimiento del nexo necesario que nos hace compartir, sentir el terror.
Seguiremos pensado...
martes, febrero 12, 2008
Roy Scheider, R.I.P.
Hay rostros que poseen carisma, rostros que ejercen una influencia inmediata en quienes los ven, rostros cincelados en roca que emanan poder, convicción, seguridad. Roy Scheider poseía uno de esos rostros. Los amantes del fantástico los conocen por su papel en la serie SeaQuest, quizá por su otro papel protagonista en la segunda parte de 2001, una Odisea en el Espacio; aunque, por supuesto, ese rostro suyo, adusto, determinado, siempre estará unido a Spielberg y su insuperable Tiburón.
¿Qué porqué esta entrada?
Todos tenemos actores fetiche, actores que, salvo excepciones contadas, sabemos nos van a ofrecer un trabajo agradable, una de esas películas que nos van a gustar y nos van a hacer pasar un par de horas magníficas: French Connection, Marathon man. La casa Rusia, El trueno azul. Scheider es uno de ellos.
Personalmente siempre irá ligado a la serie Seaquest, a la figura de ese capitán de submarino certero, humano, firme y cabal.
Descanse en paz.
El viejo mito del vampiro, en ScifiWorld
Les remito a mi nuevo artículo en ScifiWorld, en el que trato el tema con algo más de extensión.
Aquí tienen un retazo para abrir boca
"El dominio en la actualidad del vampiro social, sofisticado, aburrido, inteligente y cruel -algo así como un gato hipertrofiado-, creado por la Rice, parece incontestable. El viejo Conde mantiene su punto de atracción, pero se hace inevitable el que se le mida con este nuevo rasero o que se quede algo adocenado con sus pomposas técnicas de seducción y depredación..."
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miércoles, febrero 06, 2008
Fafhrd y el Ratonero Gris en ScifiWorld
Esta vez recordadno a un par de viejos amigos...
Aquí tenéis un pequeño fragmento para abrir boca
"A mi modo de ver, la serie de Las Espadas, puede enmarcarse con mérito propio dentro de las mejores manufacturas de la picaresca universal. A diferencia de el famoso Señor de los Anillos, paradigma y reunión de toda suerte mitos y mitologías, sucesión de arquetipos, plasmación de la eterna lucha entre el bien y el mal; la serie de Fafhrd y el Ratonero Gris mira a la vida sin filtros grandilocuentes, demostrando que las bajezas humanas, la visita a las cloacas, dan más juego que las grandes ideas si son bien manejadas."
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viernes, febrero 01, 2008
I Premio de las editoriales electrónicas
Me acompañan unos cuantos compañeros y amigos del taller_7_ccf y gente de los más válida.
Ver noticia en Stardust
Ver blog del premio (Página oficial)
Suerte a todos.
Y gracias a Sergio, Carlos y Miguel
lunes, enero 28, 2008
Básicos del terror. Carmilla, de Le Fanu.
Permítanme hacer una breve mención y exposición de este clásico:
Le Fanu está considerado el padre de la Ghost Story. Nacido en Irlanda en 1814, siempre atormentado por una vida interior oscura, por una visión derrotista del mundo que le rodeaba, Sus obras abren la puerta a una nueva concepción del terror, siendo en algunos casos, como el que nos atañe, una pionero. Aunque en algunos casos, siguen influenciadas por un decadente género gótico. La Fanu rompe definitivamente con el corsé del género y abre las puertas a la modernidad, a una nueva concepción del terror, más íntima, menos estrambótica, donde los decorados de leyenda se difuminan y ceden preeminencia a las situaciones cotidianas.
Volvamos a Carmilla.
Hablamos de Energía. La lectura de Carmilla es sencilla, sin grandilocuencias, el narrador no necesita de la aparatosidad inherente al relato gótico. El relato se desgrana en tres actos básicos: la presentación del vampiro, la narración de los efectos de esta presencia, el desenlace natural con la caza y aniquilación del monstruo.
Hablamos de originalidad: con Carmilla , la figura folklórica del vampiro se racionaliza, adopta un sesgo menos popular y más sofisticado; el monstruo no es un ente simple, un ser básico con deseos primordiales y un modo de proceder sencillo. No, Carmilla no sólo aterroriza, también fascina a su víctima, entabla con ella una relación más allá de la simple dualidad monstruo-víctima propia de la leyenda popular. Aunque la visión del vampiro de Le Fanú es muy cercana a la que la superstición tenía por entonces: la de un muerto redivivo, es más tarde cuando éste adquirirá ese otro sesgo más diabólico.
Por último, hemos mencionado como característica la valentía. El autor insufla a la acción, entre líneas, una carga gran erótica, arriesgada para la concepción moral de la época en la que escribió y vivió. Lamentablemente Carmilla ha ganado su fama más debido a este hecho y su posterior aprovechamiento cinematográfico, que a su indiscutible calidad estilística y argumental. Por su puesto no podemos olvidar que, ciertamente, Carmilla es una obra de gran cara sexual. Algunos críticos modernos la ven como una metáfora feminista, que postula de forma sutil una, entonces inexistente y perseguida, libertad sexual femenina. Recordemos que en la época Victoriana la moral estaba teñida de cruda represión, de oscurantismo; se soportaba sobre valores morales de efecto represivo y enajenante.
Carmilla es un antecedente. Es muy probable que Bram Stoker escribiera parte de su obra influida por el texto de Le Fanu; hay demasiadas concordancias en la manera de preceder del vampiro, la forma de destruirlo.
Aún hoy en día Carmilla es todavía un antecedente de gran influencia en la visión moderna del vampiro, sobre todo en la obra de Anne Rice, con esa sofisticación y ese sutil aroma a decadencia y crueldad.
Sin duda alguna hablamos de un clásico a recuperar, de una lectura obligada para todo buen amante del terror.
viernes, enero 25, 2008
Pensamiento mágico
El tema de la brujería es un recurrente universal asociado a una cosmovisión, a una forma de relación hombre / universo muy determinada. Llegamos a la frontera donde la Ciencia o no existe o se hace insuficiente para interpretar o controlar el Universo o partes significativas de él, donde se hace necesario crear y creer en unas leyes que nos permitan interactuar, tener la sensación de que somos capaces de hacer algo, dejarnos con la tranquilidad en el cuerpo de que todavía tenemos una cierta capacidad de dominio.
Hablamos del pensamiento mágico, un campo histórico fascinante donde se bucea tanto en la Historia, como en la Antropología, como en la Religión, donde el teorema se ve sustituido por el mito, donde el experimento fenece en detrimento del rito, donde la experiencia desparece en aras de la tradición.
No me considero un supersticioso, no doy crédito a esa visión; pero sin embargo no dejo de emborracharme con su penetración, con su capacidad de ilumina ciertos recovecos del alma humana con otra luz. Nos lo creamos o no todavía nos vemos influidos por todo esto, son demasiados los arquetipos que se crearon, múltiples los paradigmas culturales y psicológicos. Y con esto lo que quiero decir es que, aún cuando ese pensamiento mágico no nos sirva para interpretar el universo, sí tiene la capacidad manifiesta de enseñarnos a comprender algunas de las actitudes del hombre, de su expresiones, de su emotividad; y es ahí, precisamente, donde reside su importancia.
lunes, enero 21, 2008
Eso de escribir...
¿Oye, tío. Y tú de dónde sacas las historias, el material, para tus relatos?
Así, a bocajarro, sin preparación previa, ni calentamiento, ni periodo de reflexión.
Y claro, me pusieron en un aprieto porque no soy uno de esos escritores que se pueden catalogar como de método.
Desde que el hombre es hombre, aprendió a escribir y editó, surge la duda del origen de la creatividad, de los diferentes métodos, escuelas y trucos. En mi caso soy de los que tiene la certeza de que una historia es como un ser vivo: o sea que se desarrolla solo.
Pocas veces me hago esquemas previos. La idea aparece como por arte de magia. A veces posee un disparador puntual, una noticia, un comentario, una imagen. Otras no hay nada que pueda considerarse como origen claro… unas pocas son obsesiones que continuamente rondan por la cabeza de este pobre creador.
Pero lo común a todas ellas es que se desarrollan conforme los folios avanzan: historia y personajes. Es como si el carácter se fuera perfilando a cada golpe de párrafo, como si a cada página adquiriera una mayor corporeidad y consistencia. A veces me asombra este proceso inconsciente de ensamblado, otras me asusta cómo esta construcción sobre la marcha que cierra los flecos con una flexibilidad apabullante, con certero atino… tengo la sensación en algunos casos de que todo el relato ya está formado en una pozo inconsciente y sólo soy un mero accesorio, el tipo que va al pozo, echa el cubo y va sacando y llenando el abrevadero.
Pero el momento de éxtasis surge cuando, en medio de la escritura, surge la idea feliz, el giro que ordena la barahúnda mental que se ha ido formando en el progresivo avance, que aclara todo, que deja a los personajes en su sitio y enfila el argumento por el carril correcto.- Como escritor, como creador no hay nada como es golpe de adrenalina, la euforia que se descorcha efervescente, te llena de una alegría silenciosa y te apresura aún más en la escritura.
Por el contrario, no hay mayor agonía que ver la historia enfangada en un lodazal sin sentido, una historia que divaga sin su hilo conductor, una simple buen comienzo que no ha terminado de enraizar y que, probablemente, habrá que abandonar a su suerte en pocos días.
Por fortuna, aparece ese día, esa mañana, noche o tarde en la que el cerebro se retuerce, en la que en una explosión de casualidad retomamos la idea y le damos el sentido que antaño no tuvo. La mente no desperdicia nada, se lo aseguro, en un momento u otro recicla.
viernes, enero 18, 2008
Libros y brujería
Lo cierto es que es así. Y paralelo a ello aparece mi pasión por los libros. Y es así como una se convierte, si no en un coleccionista compulsivo, sí en un fisgón, siempre a la busca de nuevas y gratas adquisiciones.
La más reciente, un ejemplar de La Inquisición española, de Henri Kamen, un diccionario de brujería y satanismo, de esos que los bibliófilos matan por conseguir, El miedo en Occidente de Jean Delumeau (uno de los libros más recomendables para entender los mecanismos históricos y psicológicos del miedo desde lo social), y el libro en el que ando enfrascado ahora: Brujería e Inquisición en Aragón, de Ángel Gari, una espléndida, instructiva, clara y amena obra que nos introduce en el universo de la brujería como suceso histórico y popular.
Me detengo en este último por su novedad, y sobre todo por que, puede ser, para aquellos que quieran sumergirse en esta temática de forma rigurosa la mejor forma de hacerlo junto a la magnífica Las brujas y su Mundo, de Caro Baroja.
Cosas que sorprenderán: la idealización literaria y cultural que ha maquillado la auténtica brujería, pacata, vulgar, supersticiosa, ruda… mostrándonos una imagen idealizada hacia lo idílico o ennegrecida por un exceso de maquillaje terrorífico. Es curioso descubrir qué era lo que los supuestos brujos y brujas buscaban y hacían… curioso por lo simple e intemporal: dinero, poder y sexo. También interesante el papel que el clero instruido y algunos intelectuales tuvieron en el desarrollo de los tópicos asociados a la brujería, como Aquelarres, Conventículos, Familiares, pactos diabólicos, males, hechizos y sortilegios (siendo los auténticos creadores de ellos)
Lo dicho.
Sumérjanse, aprendan algo más del hombre y sus realizaciones más oscuras. Profundicemos en las capas más primordiales del conocimiento, de la interacción con el universo.
miércoles, enero 16, 2008
La mutación del mal
Esto me sucedió tras ver Halloween de John Carpenter. Después de escuchar parte de los comentarios que el director de festival de cine de Sitges realizaba, navegando por lugares comunes y citas históricas.
Me siento orgulloso, especialmente orgulloso de lo escrito.
Aquí les muestro una parte, el resto pueden leerlo en ScifiWorld, en mi artículo semanal
"[...]En toda cultura subyace un sustrato, en mayor o menor medida, maniqueo: enfrentamiento del bien contra el mal; son muy pocas aquellas que se libran de esta disposición. Esto es fácilmente visible en las culturas y periodos históricos en los que lo religioso tiene preponderancia, y sobre todo en el horizonte más popular, menos intelectual y académico. La tendencia a la personificación, la necesidad de ver, de corporeizar esas fuerzas enfrentadas, ha sido otra de las constantes a tener en cuenta. Tanto lo bueno como lo malo necesitaban ser palpados, asumir roles que permitieran una mejor ejemplificación, comprensión, o simplemente presencia. Dioses, diosas, demonios, diablos, monstruos míticos, divinidades de todo signo aparecieron y desparecieron a lo largo de los siglos. El género de terror ha dado buena cuenta de ellos, mostrándonos toda una galería de aportaciones malignas teñidas de con mayor o menor ambigüedad, de un sesgo religioso.
¿Pero qué sucede en los tiempos en los que la creencia es un valor en baja, casi extinto? ¿Tiempos donde moral y religión se separan? ¿Qué sucede cuando las imágenes creadas han perdido su función evocadora y sólo se mantienen como comparsa de un circo entre dantesco y humorístico?
Sucede que la dialéctica bien mal permanece, secularizada también, quizá pervertida y desequilibrada, las modalidades de aparición antiguas no sirven, se han quedado caducas, y por ello se han de buscar nuevas formas de expresión.[...]"
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jueves, enero 10, 2008
LLorar por el pasado, esperanza en el futuro
Estos días ando metido en la relectura de ese clásico que todo amante de este género de este país debiera también leer alguna vez: Historia Natural de los Cuentos de Miedo, de Rafael Llopis. El autor achaca ese desapego del que hablo a la nefasta influencia que los siglos XVII y XVIII tuvieron en nuestra cultura literaria; hablamos de una España abandonada, aislada culturalmente, fuera de las corrientes estéticas, sociales y filosóficas que discurrían en nuestros vecinos y no vecinos: neoclasicismo, romanticismo, empirismo, racionalismo… etc.. Hablamos de un país anclado en las ‘viejas costumbres’, supersticioso, misántropo, bruto y orgulloso. Un país en el que la incultura era signo, como dice LLopis, de virilidad, y donde cualquier entrada de aire puro era rechazado de plano, tanto por las clases dominantes (nobleza y clero) como por el vulgo, más dado a encontrar algo que echarse al gaznate cada mañana.
Pero para un más detallado análisis de esto de lo que hablo, les remito a dicho libro (ahora sólo presente en los circuitos de segunda mano, aunque debería haber alguna editorial que se atreviese a reflotar por su inteligencia, atino, carácter pedagógico y fascinante lectura)
Baste decir que la novela y el relato de terror modernos nacen de un ‘residuo’ que el romanticismo, con su reacción ante el racionalismo más asfixiante, deja en la sociedad: ‘la cultura popular’.
En España apenas ha existido ese concepto: cultura popular, tomado en su vertiente original. Nuestras clases dominantes siempre le tuvieron un encono especial a cualquier muestra de inteligencia, pues consideraban que una cantidad excesiva de reflexión crítica, de cultura, de atino, era perjudicial para la buena marcha moral del conjunto, y sobre todo para una mantenimiento a capa y espada de sus privilegios. La novela, el relato, son referentes puros de la cultura popular en el resto de Europa y en Estados Unidos: en ellos evoluciona, toma prestados elemento de su acervo cultural, roba, en algunos casos, elementos exóticos de otras culturas. Es un balón de oxígeno para el vulgo, una forma de afirmar su presencia, su influencia.
Aquí convivíamos con las vidas de santos, obras piadosas, un teatro gazmoño y una dejadez que apenas compensaban unos pocos autores, ahora consagrados por el paso de la historia.
Mientras: en Inglaterra se creaba la novela gótica, esta se desintegraba y mutaba hacia la novela policial y la de terror en su vertiente fantasmagórica —Maturin,James, Le Fanu, Bronte…; en Francia y en Alemania y demás países: Maupassant, Huismass, Balzac, Hoffman, Heine y otros muchos, se centraban o jugueteaban con el fantástico más o menos macabro, diabólico o numinoso; en Estados Unidos lo mismo hacían Irving, Hawthorne, Poe…
Y aquí, bueno, aquí mejor no llorar: teníamos la miseria, el orgullo, la ignorancia y la hipocresía. Las clases cultas haciendo ostentación de un elitismo vacío, de una verdad sobredimensionada y cerril.
¿Y ahora qué?
Parece que el fantástico resurge con fuerza, si no en el mundo editorial, sí en una nueva generación de creadores que se arriesgan, que hacen frente a los nuevos enemigos; por un lado de esa otra cultura popular facilona, circuito de superchería, chabacanería, cuchicheo, escándalo, cotilleo y fama facilona; por otro el elitismo cultural cerrado y experimental del academicismo que abjura del fantástico como un vampiro clásico del ajo, que se considera el portador del canon literario, luminaria única del desarrollo de las letras; y aún más, por al invasión de obras ajenas de calidad más que dudosa, pero de rápido yalto beneficio económico para las editoriales.
¿Qué será de ellos? ¿Qué será del relato, de la novela de terror en España a partir de ahora?
Les invito a comprobarlo.
miércoles, enero 09, 2008
De nuevo en SciFiWorld
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Monstruoso... o como zaherir al espectador desprevenido
Es la imparable estrategia comercial de Monstruoso —Cloverfield, para los amigos—, la nueva película de bicho devastador, de catástrofe y escabechina, creada por J.J. Abrams, también padre de la criatura televisiva Perdidos, dirigida por Matt Reeves.
¿Qué no saben nada?
Dios mío, entonces son ustedes de los pocos afortunados a los que eso del Marketing viral no ha contagiado hasta la nausea con una embestida tras otra. Y es que, quizá, el dichoso monstruito de marras, sí, otro más al que le da por arrasar la mítica ciudad de Nueva Cork, aunque sin rostro ni cuerpo, ya ha dado la lata por internet más que cualquier video casero de porrazo y risa fácil, maciza plástica zumbona, o patán de miembro ciclópeo.
Creo que he perdido la cuenta de rumores, de esas cosas llamadas teasers (Dios mío, ¿cómo he podido vivir hasta hora sin saber lo que era eso? ), de trailers en idiomas mil, trasuntos del bicho de marras y demás zarandajas publicitarias destinadas a sembrar la duda y el interés en igual medida.
¿No lo notan? Odio ese tipo de promociones. Sueles ser sustitutivos de un producto mediocre, meras alharacas y fuegos de artificio que deslumbran, pero no terminan de iluminar nada.
Son como antibióticos mal usados, y ya saben ustedes, queridos lectores, ¿qué es lo que sucede cuando abusamos de dichos elementos? Que en este caso cualquier película de buena factura, excelente guión y demás beldades, cuando asoma la cabeza, se ve ninguneada por ese asqueado “ya estoy harto, me están vendiendo otro cuento”.
Quizá Monstruoso sea una gran película, ojalá me equivoque en mi intuición; ojalá disfrutemos en la pantalla y me olvide de estas palabras. Pero mucho me temo que los amantes del género fantástico, y lo que es peor, los que no lo son y andan buscando reconciliarse, recibiremos el enésimo varapalo envuelto en un papel preciosista, en caja de colorines, perfumado y con lazo
Y si no se lo creen, echen un vistazo a cualquier web dedicada a lo fantástico y el cine, lean los últimos artículos, las últimas entradas, y cuenten, cuenten: a ver cuantas de Monstruoso o Cloverfield encuentran
viernes, enero 04, 2008
La cosa
Y sin embargo uno mira atrás y contempla con sana envidia maravillas como Alien, el octavo pasajero, y la que hoy me trae de nuevo con ustedes: La Cosa, el film de John Carpenter
Si nos preguntamos cuáles son los aciertos de La cosa, primero deberíamos olvidarnos del monstruo en sí para recorrer con mirada temerosa cómo el director genera un entorno físico y psicológico apabullante. Los dos aciertos de la película son estos, no tanto el formato físico que plantea el monstruo, con sus apariciones terroríficas, y los efectos especiales asociados.
No, la historia bebe de dos miedos arcaicos, la soledad y el engaño.
Recordemos que la película se desarrolla en una base antártica. Por casualidad, un ente alienigena, que tiene la capacidad de infectar para luego mutar y suplantar a cualquier ser vivo, se introduce entre los componentes de dicha estación.
El encierro opresivo de la antártica, la soledad que rodea y define al grupo, asilados del resto del mundo, expuestos a un peligro invisible, un peligro que hace que uno dude hasta de su mejor amigo, Carpenter se recrea y nos enfrenta al terror en su estado más puro. La duda como antecedente de la inquietud, la desconfianza como previo al temor, la incertidumbre como generadora de terror.
En cierto modo son elementos que también se explotan en mayor o menor grado en su antecedente: Alien, donde quizá la soledad, orientada hacia la soledad del individuo, más que hacia la soledad como aislamiento del grupo, adquiere un mayor énfasis.
Atención a la banda sonora que acompaña a las imágenes, sobria, efectista sin caer en la exageración, contrapunto perfecto que sin cobrar protagonismo, subraya nuestro miedo con una línea vacilante.
La cosa tiene un antecedente en la conocida y estupenda a su manera El enigma de otro mundo. Ambas están basadas en un relato de John W. Campbell Jr. (who goes there?), aunque la versión de Carpenter es más fiel al argumento de dicha creación.
No se la(s) pierdan. Es (son) un clásico.
miércoles, enero 02, 2008
Nuevo artículo en SciFiWorld
Espero que os guste.
... Y, por supuesto, Feliz Año a todas y todos
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lunes, diciembre 31, 2007
Miedo
Podría decir que ya no siento miedo, que la oscuridad no me asusta, y es cierto, salvo alguna que otra vez que vuelvo a la casa paterna y debo recorrer ese trecho a solas, en la negrura, de nuevo.
Siempre fui un chico medroso y asustadizo, de esos que se tapaban la cara con un cojín o se escondían debajo de la mesa cuando Ibáñez Serrador alcanzaba a inquietarnos con sus Historias Para No Dormir, o cualquier filme de terror amenazaba mi tranquila existencia de tímido infante… Y quizá sea por eso al reacción posterior; aquel miedo no era sino un germen de fascinación, y ahora, en lugar de esconderme, busco, busco con ansiedad buenas historias de miedo que me impulsen a esconderme de nuevo bajo la mesa.
Por eso les auguro para el año que entra, nuevas y jugosas entradas, reseñas, comentarios…
Feliz año nuevo
Y para empezar dos recomendaciones:
En cine, vean ‘La niebla’ de John Carpenter. Si es posible la edición especial de dos discos que ha salido al mercado recientemente.
Como lectura, por favor, antes de ir a ver lo que se está dibujando en palabras de demasiados críticos una fallida versión del original…. Sí, antes lean la maravillosa ‘Soy leyenda’ de Richard Matheson.
jueves, diciembre 27, 2007
Historias del señor embajador
—Oye, tío. Que el otro día me leí Sleepy Hollow. Y no veas, tío, qué buena.
—Pero qué me dices. ¿Leer? Dirás ver, tío. La peli rara esa del Tim Burton, la del tío que iba por ahí cortando cabezas.
¿Irreal? ¿Ustedes creen? Les recuerdo que vivimos en un mundo donde la cultura popular ha cambiado de sustrato. Estamos en el mundo de la cultura audiovisual, rápida, efímera y superficial. El esfuerzo de profundización que requiere la lectura a veces es demasiado tedioso y comprometedor… pero a lo que íbamos.
Y lo que quería era hablar de Washington Irving, ese maestro del romanticismo nacido en la vieja Nueva York que cabalgaba entre el siglo dieciocho y el diecinueve; abogado, viajero, periodista, diplomático y sobre todo, escritor.
Un olvidado.
¿Acaso piensan que muchos saben que la historia de la que he hablado al principio es suya? ¿Y mucho menos que fue embajador en España y que escribió un maravilloso libro de historias, mezcla de fantasía y folklore, ambientadas en la Granada musulmana llamada Historias de la Alambra?
Recuerdo, y así puedo parecer un viejo cascarrabias anclado en el pasado, recuerdo digo, esas maravillosas tardes de lectura juvenil en las que el viejo Knickerbocker relataba esos cuentos basados en historias populares alemanas, de tipos que dormían cientos de años y otros a los que un jinete sin cabeza perseguía irremediablemente. Me refiero a sus Cuentos del Antiguo Nueva York, una joya, una auténtica joya poco valorada y recordada excepto por dos de sus elementos.
La fantasía en Irving se desliza con el paso sutil de ese romanticismo más elaborado, menos visceral, ligeras gotas de esencia que perfuman el texto.
Lo dicho, que lean a este autor… y, a pesar de lo dicho, no dejen de ver cualquier película de Burton; él no tiene la culpa de que algunos y algunas piensen que Sleepy Hollow sea obra suya.
jueves, diciembre 13, 2007
Historias Asombrosas
Es por ello gratificante anunciar la salida al mercado de un nuevo proyecto: Historias Asombrosas, una publicación trimestral nacida en el seno de la revista digital SciFiWorld, de la mano de David Mateo (Tobías Grumm), lo cual es sinónimo de que encontraremos calidad, mucha calidad.
La revista saldrá a la venta en enero de 2008, tendrá cien páginas... si asómbrense, cien nada menos, y su precio será tan sólo de 3 euros.Anímense, adelante... ya tardan en reservar su número.
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miércoles, diciembre 12, 2007
Los pájaros, en SciFiWorld
Esta vez los castigo con un comentario de los míos al respecto de la magistral película Los pájaros.
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lunes, diciembre 10, 2007
Historias que hacen que uno se sienta bien
John Steinbeck ha sido siempre uno de mis escritores favoritos. Su obra es una perfecta, simple y hermosa conjunción de los elementos esenciales del alma humana, de la vida misma. Pocos como él son capaces de describir la miseria humana y la alegría de vivir con ese acierto y crudeza. Hay en su obra una punto de fatalismo, un punto de amargura, de desconfianza en la humanidad. Y, periódicamente, de vez en cuando surge una especie de rechazo ante esa visión oscura y desarraigada. Como si el autor necesitara una limpieza interna, desembozar las cañerías de la porquería que las recorre habitualmente
Un ejemplo de esa reacción, son sus obras Cannery Row y Dulce jueves, dos joyas literarias que, aunque quizá no estén a la altura de sus grandes creaciones trágicas: al este del edén, las uvas de la ira, la perla... son soberbias a su estilo.
Y es que en ellas late una alegría de vivir espontánea, una forma de ver la vida optimista, da igual que todo huela a derrota, que los protagonistas sean una cuadrilla de perdedores, unos desarraigados. Hasta de la más absoluta desesperación surge o puede nacer el optimismo y las ganas de vivir.
Esta visión vitalista se trasalda a la versión cinematográfica de estas obras: Destinos sin rumbo, donde vemos a un Nick Nolte en un registro extraño a él.
Les recomiendo que busquen, que se hagan con una copia de esa película, que la saboreen con calma.
Cada vez que me siento decaido, cada vez que la vida se me hace cuesta arriba, busco Dulce jueves -Cannery Row, desafortunadamente es casi imposible de necontrar en español- saco unas horas, silencio y disfruto.
Lean o vean...
miércoles, diciembre 05, 2007
Taponazos de champaña
Uno de los formatos con los que más disfruto de las creaciones de terror, aparte de considerarlo el formato por excelencia, es el del cuento o relato, en cualquiera de sus variantes tanto de longitud, como de estilo. Con el paso del tiempo me he ido creando un gusto, ha ido adquiriendo manías que, a veces, en mi magna estupidez, considero directrices, aunque no sean más que excrecencias de eso llamado gusto o inclinación.
Me gustan sobremanera los relatos sobrenaturales de trama lenta, donde la tensión evoluciona, crece y se mantiene. No acaban de atraerme los cuentos experimentales que juegan con los instintos o los rincones oscuros de la psicología humana, aunque hay excepciones maravillosas. Pero, y lo he comprobado al terminar de releer la antología de Martínez Roca, El festín de las máscaras, cada vez me gustan menos esos relatos que basan su poder de seducción en una sorpresa final, sin más; no me llenna por muy imaginativos que sean, por muy elaborada que aparezca su catarsis… son creaciones que me aburren. Es como si el escritor se viera obligado, en casi todos los casos, a compensar su falta de buen hacer literario, su déficit de estilo, sus carencias lingüísticas, mediante un deslumbrante truco final de prestidigitación creativa.
Para ser un buen escritor de terror no sólo hace falta tener imaginación, empuje, pegada, también, como su propia denominación indica, hace falta ser buen escritor. Y eso se demuestra con un manejo del lenguaje, del tiempo, de la tensión, de los recursos estilísticos.
Cuando termino de leer uno de esos cuentos, como yo los llamo, tipo taponazo de champaña: mucho esfuerzo e ilusión para un sonoro taponazo y un trago que solo tiene burbujas, me encojo de hombros, me pregunto qué ha llevado a ese seleccionador a dejar en la cuneta a algún buen escritor, tantas buenas obras, sólo por ese fugaz poder de fascinación de una bengala tan brillante como perecedera.
Manías de viejo lector.
Manías al fin y al cabo, sólo eso.
El retrato de Jennie, en SciFiWorld
Como les digo en el artículo al respecto en el webzine, atrévanse, consíganla.
El retrato de Jennie
jueves, noviembre 29, 2007
A pesar del virus...
Se trata de un relato pausado, con ese estilo de narración depurado de quien sabe que trae entre manos una historia, repito, de corte clásico, que necesita de un tempo y de una metodología muy precicos. Quizá el terror se muestre elusivo, que no inexistente, pero la calidad del relato hace que esa falta se vea compensada con creces por el goce de la lectura, por el mero hecho de estar leyendo una buena historia, bien contada.
Así que, desde mi infección vírica, dos recomendaciones: Creepshow (sin palabras, se basta y sobra ella misma - abstenerse los que sientan sarpullidos con lo ochentero o no tengan sentido del humor) y ese relato de Leman.
martes, noviembre 27, 2007
Artículo en Scifiworld - el viejo mito del vampiro, renovado
Ver artículo.
viernes, noviembre 23, 2007
El género literario del montón
"Hubo un autor que pasó el año anterior por el taller de literatura fantástica que llevo a cabo en Moncofa y le dijo a los niños que escribir terror era un ejercicio sencillo, que puede hacerlo cualquiera y que él no se metía en esos andurriales porque le parecía un género literario del montón. Hoy pienso: coño, que suerte tienen algunos. [...]"
Lo cierto es que a tipos como a ése les propondría el reto de demostrar sus palabras con hechos. Dentro de esos arranques de supuesta lucidez intelectual hay un derroche de desprecio inconsecuente, de desconocimiento, de orgullo mal enfocado. A este señor le respondería que escribir un relato, un texto perteneciente al género del terror, no es diferente de escribir cualquier otra cosa, o se hace bien o se hace mal.
Y es que ya estamos con ese maldito miedo a los géneros, algo que, no sé si estos torpes se darán cuenta cuando abren la boca, es lo mismo que despreciar a la propia literatura. Que nos encontramos demasiados ejemplos de mala literatura, es cierto; que el autor de género puede caer en al tentación de disimular sus falencias estilísticas, sus pocas aptitudes literarias con una serie de trucos sencillos, torpones y efectivos, también es cierto. Pero no menos real es que sucede los mismo en cualquier tipo de literatura,y no escucho a nadie que eleve la voz poniendo a parir a Cervantes, a Torrente Ballester, a Luis Cernuda, a un Marías, a tantos.... por el mero hecho de que diez mil petimetres de la palabra emborronen el haber de la prosa seria con esas nefastas obras que inundan los anaqueles de las librerías. No hagamos entonces lo mismo con un tipo de creación tan válida como cualquier otra. Al César lo que es del César. Si es bueno, entonces hay que reconocerlo, lo mismo con el esfuerzo que haya hecho ese autor.
Claro que, después de haber intentado poner en su sitio a estos pseudo intelectuales de la literatura, los aficionados, los propios creadores de terror también debemos ejercer una seria auto crítica. Hay demasiado ombliguismo, demasiada falta de agallas para poner en sus sitio el material que es basura, para exponer con claridad y rotundidad los defectos que adolecen buena parte de las obras de terror que se escriben en la actualidad: falta de imaginación, nefasto estilo, errores de bulto en la gramática y la composición, repetición de argumentos...
Pero no soñemos, no pensemos que si todos los creadores de género terrorífico fueran una plumas aquilatadas y de calidad las cosas iban a cambiar. La inercia del mundo editorial es demasiado fuerte, la prevención ante el que es considerado el género más menospreciado
seguiría ahí.
Entonces, ustedes podrían preguntar ¿qué solución hay? Y yo les respondería con una sonoro no lo sé; que lo único que podemos seguir haciendo los que escribimos es escribir, hacerlo mejor cada vez. Y que los que leen, sigan leyendo, que lo hagan con seriedad, con responsabilidad: sin amiguismos ni ramalazos, permitan el palabro, fandomitas y endogámicos. Lo bueno es bueno, y de lo malo hay que huir como de la peste.
Y sigan leyendo, den oportunidades a los creadores de terror, porque, al fin y al cabo, lo de menos es el género; es la literatura lo que importa, lo importante es disfrutar de esos maravillosos objetos llamados libros.
miércoles, noviembre 21, 2007
Artículo semanal en SciFiWorld
Ver artículo
Revista Cthulhu
No sé si alguno de mis lectores vivirá en Málaga o en sus alrededores. Si es así, podrá acudir a la presentación de la nueva andadura de la Revista Cthulhu.
Se trata de una revista que centra su contenido de forma preferente en la narración gráfica, sin desdeñar los relatos. A ese respecto me siento orgulloso de que me hayan escogido para aparecer en este número tres, con sabor a número inicial, con uno de mis relatos: El atajo.
Y fuera autopromoción; digamos la verdad, el material que he podido ver es de primera calidad, y si el resultado esta en relación al entusiasmo que los creadores han aplicado en su tarea, entonces podremos disfrutar de una revista espléndida.
Revista Cthulhu en su nueva temporada en ediciones Diábolo
Sábado 24 de noviembre a las 19:00
LIBRERÍA EN PORTADA CÓMICS (Plaza Mitjana,1. Málaga)
martes, noviembre 20, 2007
Cita con Lovecraft
Paladeo con fruición una vieja gloria. De vez en cuando echo mano del ajado ejemplar de Los mitos de Cthulhu, de Alianza editorial, lo abro al azar y me leo alguno de sus relatos. En un arranque de sibaritismo, suelo asociarlo a un buen cigarro, un buen vaso de licor y una pieza musical adecuada a la oportunidad.
Es un libro con historia, de esos que tiene una carga emocional a su espalda. Y es que quizá haya sido con esta obra con la que asomé la cabeza a la literatura de terror de calidad, ya no sólo como mero lector, sino como ejecutante, como creador.
Es peculiar; cuando leemos biografías, prólogos, reseñas… nos encontramos que buena parte de los actuales creadores de terror se han visto influenciados de una forma evidente en sus inicios por Lovecraft y sus ‘acólitos’. A la postre es una influencia que luego se diluye, que se queda como un poso de profundidad, de esos que sólo se revuelven muy de vez en cuando.
Digamos que Lovecraft es un fantástico iniciador. Y al César lo que es del César, se podrá poner en duda su estilo, hasta si nos ponemos muy académicos, su calidad literaria, incluso su definición como escritor de terror, cuando quiza —dicen algunos—habría de ser considerado un creador de fantasía y ciencia ficción; pero lo que jamás se le podrá negar al misántropo de Providence es la extraordinaria influencia que ha tenido, tiene y tendrá en las generaciones de creadores posteriores a él.
Lovecraft tiene ese don de la oportunidad que sólo unos pocos elegidos poseen.
Lovecraft tiene un espectro de edades muy concreto en donde, sea la casualidad, sea el destino, sea la curiosidad, su influencia y fascinación se hacen patentes y definitorias (a un lado y a otro, admiración u odio). Es algo similar a lo que sucede con escritores del tipo de Herman Hesse, Tagore… Durante unos años están ahí, imborrables, adorados; para luego irse diluyendo. Incluso aparece un estadio en el cual quiere surgir un germen de reniego, de negación, de desapego: uno encuentra cosas nuevas, acomoda su gusto… pero a la postre el reconocimiento, el agradecimiento se mantiene.
Gracias, viejo loco, gracias artista de lo sobrecargado, de lo barroco, de lo numinoso, horrible y reptante.
Y gracias a la Editorial Alianza. Si no hubiera sido por ella, muchos de nosotros, aquellos que ya pasamos la treintena, no hubiéramos tenido la oportunidad de encontrarnos frente a frente al Maestro. Una labor que han tomado con renovado interés nuevas editoriales, aunque para muchos de nosotros, aquí en España, Lovecraft seguirá teniendo ese olor a libro de bolsillo desgualdramillado de tantas lecturas alocadas.
Recomendable es, además de la lectura de sus relatos, y de los escritores de su círculo, la de la biografía de Sprague Le Camp que Valdemar ha reeditado en bolsillo.
Si estás leyendo esto, no has conocido a Lovecraft, y te interesa, mi recomendación es que vayas a una librería cualquiera, compres Los Mitos de Cthulhu, una colección de relatos del autor de buena parte de su círculo de admiradores, seguidores y acólitos; cojas libres un par de noches y te encierres en un cuarto oscuro, con la luz de la lámpara bien suave, a leer, a dejarte atrapar, a soñar y a pasar algo de miedo.
Por cierto, y esto es un añadido posterior que corro a poner entusiasmado...
Valdemar publica el segundo volumen de las obras completas de Lovecraft, casi mil paginitas con todo lo que faltaba para completar su obra propia de ficción completa.... jugoso, jugoso.
viernes, noviembre 16, 2007
Básicos del terror. ¡Te pillé!, de Ray Bradbury.
¡Te pille! puede ser calificado como un divertimento menor, sin embargo es uno de los mejores relatos de terror que haya leído. Breve, de lenguaje sencillo, directo, certero: un relato que apunta los miedos más arraigados de una forma sutil pero efectiva.
¿Qué puede hacer que una relación perfecta se tambalee? ¿Un inocente juego del escondite? ¿tu compañera, su sonrisa? Sí eso basta, sobra si se sabe manejar, si se apela al fondo oscuro que se oculta hasta en lo más sencillo e inocente.
Fue en le Hispacón de Sevilla donde surgió la pregunta de qué derroteros podía tomar el actual terror para no encasillares y evolucionar.
Siempre he creído que parte de la respuesta está en lo cotidiano, en saber enlazar el terror a los gestos, a las rutinas, a los objetos y actitudes corrientes: la lluvia, un teléfono, un ordenador, una habitación, una prenda de ropa... cualquier cosa que ya tengamos catalogada en nuestro ser racional como inocente e inofensiva, y a la que podamos, como autores, arrebatar esa condición de inocencia de forma despiadada.
Léanlo, yo lo he encontrado en la recopilación Horror 6 de Martínez Roca, col. gran súper terror.
jueves, noviembre 15, 2007
El virus 'innsmouth' se propaga
Sí, es cierto, hay gente que ha considerado que estos desbarres que amablemente han ido siguiendo en la breve vida de mi blog, me hacen merecedor de ir un poco más allá.
Gracias a David Mateo (Tobías Grumm) a partir de hoy colaboraré de forma periódica con alguna columna, artículo o similar en la revista digital 'SCIFIWORDL'.
Espero no defraudar esta confianza.
El primero de, espero, esta larga lista de dislates está dedicado a la película Los abandonados, de Nacho Cerdá [ver].
Bueno, espero que disfruten.
Les aseguro que la revista es buena, muy buena... y no precisamente porque escriba yo en ella.
lunes, noviembre 12, 2007
Noche cerrada, de Emilio Bueso
Hay un tipo de literatura de terror actual que se ve influenciada por la narrativa cinematográfica: el peso de la narración lo llevan los diálogos, los personajes son simples, definidos por unos pocos rasgos esenciales y aquello que mejor lo define es su propio comportamiento. Bueso, en Noche Cerrada exprime este modelo al máximo.
Nos encontramos ante una novela de terror de lectura acelerada, de esas que nacen con la intención de no dejar respirar al lector en ningún momento, de asustarlo sin remedio, de enfrentarlo al terror siempre que es posible. Y en casi todos sus capítulos lo consigue.
Tuve la suerte de estar en la presentación de este libro en la Hipacón de Sevilla, y pude escuchar cómo el autor tuvo sus más y sus menos debido a la temática subyacente (el origen del mal, del terror es una fosa común de la Guerra Civil Española). Creo que cualquier crítica a ese aspecto es gratuita. No hay falta de respeto, no hay hipocresía, no hay gratuidad. Se trata de una cuestión de fondo argumental como cualquier otra. Hay algo llamado libertad de reación, y meintras em respeto y la verdad estén ahí, de ecabecera, no nos debemos escandalizar de nada.
El libro es, en términos generales, bueno. Promete lo que da, un buen rato de entretenimiento y terror.
Tiene algunos defectos que espero el autor vaya puliendo conforme gane experiencia. El mayor, quizá, ha sido el final apresurado, muy apresurado, la inclusión en el de un personaje importante en un estadio demasiado tardía de la narración, lo que le quita fuerza, una fuerza que realmente debería poseer, y que debería haber venido apareciendo a lo largo del desarrollo anterior de la trama. Quizá, Emilio, también debiera reconsiderar algunos diálogos en los que los personajes, cual profesores de universidad ofrecen lecciones magistrales de historia y biología. Es lo malo de usar la primera persona y el diálogo como ejes narrativos: hay elementos que necesariamente no casa bien con esa forma de narrar, pero que el autor se ve obligado a hacer aparecer por la completitud del argumento.
Pero no se confundan. Es un libro a tener en cuenta, endiabladamente mejor que algunos de los mamotretos extranjeros que últimamente nos vemos obligados a tragar queramos o no.
miércoles, noviembre 07, 2007
Monstruos
La discusión, aparte de otros muchos ramales, terminó con una pregunta muy interesante: ¿De alguna forma, es posible revitalizar el fenómeno del monstruo en el terror actual?
Una de las ideas que aparecieron, fue la de que el monstruo, como lo pensamos, como lo enmarcamos, según el molde de nuestras lecturas y visionados de películas, se ha marchitado. Un vampiro, un hombre lobo, un Frankenstein… están, en cierto modo, demasiado quemados. Revisitarlos viene a ser más bien una reelaboración en la que lo que variamos es más el entorno y ciertas condiciones de contexto, en las que, hacemos un doble tirabuzón con carpa y marcha atrás… que a la postre viene a ser un simple salto sobre lo mismo con un lavado de cara.
Sombrío futuro se le presentaba al monstruo, sobre todo, tal y como dijimos, teniendo que luchar contra la figura protagonista del terror en los últimos tiempos: el asesino, asesino en cualquiera de sus múltiples variedades, asesino como, quizá, personificación de el desquiciamiento moral de la sociedad, de la irrupción de lo aleatorio como referente del terror (aleatorio como paralelo de lo que vivimos, cualquiera, en los tiempos que corren, puede ser víctima, sin más, sin explicación racional).
Sombrío digo.
Y sin quererlo, mis últimas lecturas, creaciones, películas, vienen a demostrarme que, en cierto modo, estábamos equivocados. Al monstruo le queda mucha vida además de la del pobre y manido Zombi.
Lectura: el libro de Emilio Bueso, Noche cerrada, donde se revisita la figura del fantasma sin que este personaje nos suene acartonado, falso y acabado. También la revisión de The Ring, el libro, que, lo mismo que dijimos en la mesa redonda, me confirma que a veces el terror, el miedo, se apagan por una simple cuestión social de costumbre; y que un giro, un sesgo en la presentación, una imagen plasmada con los ojos de otra cultura, aunque de fondo posea la misma esencia —un fantasma made in japan— puede asustarnos mucho más que su homónimo occidental sólo por al diferente forma de verlo que ellos, dicha cultura, posee y nos transmite.
Película: y es el origen de esta entrada:
Los Abandonados, de Nacho Cerdá, donde la presencia de un monstruo muy olvidado en la creación contemporánea, muy usado en la época romántica, devuelve a una simple historia de aparecidos, de casas encantadas, una fuerza y una capacidad de asustar como hacía mucho que no veía: el doble.
ES de agradecer que de vez en cuando se nos recuerde algún elemento a medio olbçvidar de nuestro acervo mítico
Gran film. Sobrecogedora en su simplicidad, aterradora aún cuando (supongo que el director lo pone ahí a conciencia, a drede) sea en algunos momentos previsible, y creo que su fuerza reside a veces en esa previsibilidad, sugerente técnica para crear la ansiedad necesaria proemio al miedo, al escalofrío.
Escritura: el próximo relato que aparecerá en una revista (ya les diré algo concreto en su momento) escrito por mí… una revisión que hacía años que deseaba hacer sobre el mito del ‘coco’.
No, el monstruo no está muerto, está esperando que encontremos su paradigma moderno… ¿el zombi? Podrían decir algunos. No creo, apenas posee ya fuerza,y la poca que le resta viene dada por los efectos que le rodean, por el rizo en el argumento, no por el ser en sí.
Conclusión… el monstruo no ha muerto. Siempre formará parte de nuestra herencia psicológica e inconsciente. Siempre será un mecanismo para dar miedo, para crear angustia, como símbolo de lo diferente, de la maldad subyacente, del mal inconsciente… de la fealdad moral trasplantada a lo físico. El monstruo revivirá en otras formas.
Recomendación: Los abandonados, de Nacho Cerdá…. Demostración de que el cine de terror patrio está muy vivo.
Agradecimiento… a David Jasso por machacarme la cabeza para ir a Sevilla, por su ofrecimiento de participación en la mesa redonda, por soportarme…
martes, noviembre 06, 2007
En la Hispacón... un resumen

Todo comenzó con la presentación del libro Desde el taller: una recopilación de relatos escritos por los compañeros del taller de escritura Taller_7_CCF. Alfredo Álamo, Inma y yo mismo mostramos a todos quisieron vernos el buen resultado que se obtiene con una fórmula de trabajo, seria y eficaz. Por fin pude ver el libro, palparlo... una sensación única.
Es una lástima que no se distribuya en España, pero animo a mis lectores argentinos a hacerse con un ejemplar. Recuerden Ediciones Desde la Gente: 'Desde el taller'. Y recuerden a la gente de ese taller, daremos que hablar

(Como colofón, Sergio Gaut vel Hartman, alma mater del taller, ganó el Ignotus en la categoría de mejor ensayo... enhorabuena: merecido, muy merecido)
Posteriormente, a la carrera, llegue al segundo de los actos: la mesa redonda junto a David Jasso, Alfredo Álamo, de nuevo e Ismael Martínez. 'Las tres culturas del terror: el monstruo, el asesino y la víctima'. La verdad es que sólo diré que fue una experiencia única, y sobre la que ahora no me extenderé, puesto que los temas que allí se trataron, son susceptibles de dar material para nuevas y enjundiosas entradas.
Luego, junto a la presentación del libro del taller, aquello que me obligó a ir a Sevilla:
La presentación oficial del proyecto NOCTE, La Asociación Española de Escritores de Terror.
Sí, al fin, parece que el proyecto se lanzó al ruedo. De nuevo junto a David, Alfredo, Ismael, Emilio Bueso, Juan Díaz Olmedo y algunos amigos más (aunque faltara Santi Eximeno) , pudimos gritarle al mundo, a la afición, a los frikis, aficionados, editoriales y humanidad en pleno, que vamos a abrir camino, que vamos a intentar sacar de su pozo a la literatura de terror... en posteriores entradas de este blog les iré informando.
(Ismael, yo mismo, Alfredo, David, Emilio y Juan)Por último y no por ello menos interesante, acudí a la presentación del libro de Emilio Bueso, Noche cerrada. Del que pronto espero poder darles cumplida noticia y crítica. Aunque a primera vista es más que recomendable el arriesgarse a comprarlo y leerlo.
Una jornada inolvidable a pesar de la velocidad con la que todo transcurrió. Una jornada en la que puse cara a muchos amigos, conocí a nuevos y me sumergí un poco más en este peculiar universo, me inflé a Manzanilla, pescaito y samorejo.
Antes de despedir esta entrada, agradecer a mis amigos Ana y Raúl el habernos llevado a Sevilla en una buena paliza de conducción, su compañía alegre y su amistad.
Y sobre todo un beso a mi pequeña gran mujercita, paciente, comprensiva... siempre ahí al lado. ¿Qué haría sin su confianza y apoyo?
Qué tierno....
jueves, octubre 25, 2007
El orfanato
Y es una lástima, puesto que se le podría haber sacado mucho más partido a ese respecto.
Supongo que, como en muchos casos, todo se debe a la necesidad de hacer comercial el resultado, comercial en el sentido de acercarla al mayor número de espectadores, no a un conjunto limitado de aficionados al género. Por supuesto, es algo respetable.
Pero, siempre ese pero: ¿Qué magnífica película de terror, de terror de verdad, hubiéramos disfrutado?
El problema, que se repite en demasiadas ocasiones, es el de la pérdida de la tensión. El director, el argumento, crean una serie de escenas entroncadas de forma impecable, escenas de tensión en aumento, que finalizan en un clímax de miedo, espanto o susto, dependiendo de la situación… para posteriormente, en un ejercicio de, no sé si llamarlo irresponsabilidad, inexperiencia, apagar de golpe esa fuerza, devolviendo al asiento al espectador como si nada hubiera pasado.
Y en una buena película de terror la tensión es una propiedad que no se debe eliminar, que no se puede apagar, debe estar ahí, de fondo, omnipresente , creciendo a cada escena, sin piedad.
Ejemplos de este hecho (quienes no hayan visto la película absténganse).
Primero:
Su final. Parece como si hubiera tenido temor ante un corte que nos deja con la crudeza a flor de piel, sin más, sin conmiseración; y hubiera sido necesario descafeinar un poco la cosa (¿concesión a la comercialidad?)
Otro:
El error de pretender dar una explicación a lo sobrenatural, a ciertos sucesos. Siempre he dicho que en cualquier relato de terror sobrenatural, los hechos deben suceder, sin más; es así como ejercen su labor de desestabilización, su labor de espanto y escalofrío. Pretender añadir un aditamento racional, esa ventana a la posible explicación, no hace otra cosa que enfriar el ambiente, suprimir la tensión.
Hay dos obras en las que esto que digo se palpa:
La guarida, de Shirley Jackson; frente a La casa infernal, de Matheson. La primera deja las explicaciones, la búsqueda de la verdad, de lado, obteniendo un resultado terrorífico en cada capítulo; mientras que la segunda sólo alcanza esos niveles de miedo cuando lo racional se desintegra, cuando se pierde de vista la afición del autor por la investigación paranormal.
La visión, la lectura de una historia de terror, de miedo sobrenatural es un acto que se ejerce con los niveles de conciencia dominados por el instinto, por lo visceral, con la racionalidad constreñida en un segundo plano. El miedo entra a través de los sentimientos y las emociones; el miedo es empatía.
Cuando penetra lo racional, cuando le abrimos esa puerta, entonces los niveles de atención emocional se diluyen, dando el predominio a lo intelectual: una campo yermo para la generación de esa emoción llamada miedo.
Pero no nos equivoquemos. Es una magnífica película con una magnífica dirección y una actuación de la protagonista y el niño impecables e inolvidables. Una película que espero tenga suerte en su viaje a la meca del cine. Una película que abra puertas a la confianza en la capacidad creativa de nuevos directores.
Vean, vean... y no pierdan de vista a su hijo jugando con el amigo invisible.
jueves, octubre 11, 2007
Calcomanías
Quizá sea que el fenómeno fandom, friki, fan… como quieran llamarlo, con esa compulsiva necesidad de consumir más y más de lo que uno le gusta, obsesiona o agrada, el que alimenta esta tendencia hacia la calcomanía.
Vampiros, monstruos, asesinos, casas encantadas… patrones trillados, sin renovación, sin una nueva visión, un sesgo que, aunque mínimo, las reactiven y no las deje como una mera reinterpretación más o menos afortunada.
Sin embargo a veces, en algún campo, surge una obra que parece llevar la contraria a esto de lo que estoy hablando. Voy a centrarme en el del cómic, en dos obras,:una nueva y otra algo anterior.
Primero, la serie Treinta días de noche, de la que en breve va a aparecer una versión cinematográfica: una visita al mundo de los vampiros diferente, imaginativa. Los tres tomos que la componen, ya lo comenté en una vieja entrada, son magníficos. Aquí tenemos un esfuerzo por mostrar algo distinto, trabajado.
La más reciente se trata de Lurkers (Norma, colección Made in hell), de Steve Niles y Héctor Casanova, un cómic de zombis, necrófagos, o como quieran llamar, en la que los autores se salen de la línea común que define a estos seres fantásticos. Donde los patrones que los definen son reelaborados con elegancia y eficacia, mostrándonos unos seres escalofriantes a su manera. La verdad es que cuando lo releo termina sabiéndome a poco, termina haciendo que pida más, que los creadores tengan a bien extenderse más, profundizar, darme algo más de ese universo, de esa visión del terror.
domingo, septiembre 30, 2007
Nueva publicación
Se trata de Naúfrago, una incursión en le Ciencia Ficción. Un relato que sin todos mis compañeros de Taller CF 7 no hubiera salido del cajón virtual
Gracias a todos
Básicos del terror: La lotería, de Shirley Jackson
Este relato de Jackson actúa a así. Te arrulla, te fascina, te dejas llevar por su ritmo pausado y bucólico. Pero sabes que es un relato de miedo, sabes que el germen de lo maligno anda suelto, se esconde ahí, entre esas frases inocentes, tras esas imágenes inofensivas. Llega un momento en que crees intuir por dónde va a venir el abrazo de sobrecogimiento... sí, una vaga penetración en el futuro.
Y cuando llega, te sacude; la conmoción tarda en penetrar con todo su vigor, pero ya está dentro de ti; te ha cogido.
Respiras. Te permites una sonrisa: una sola sonrisa fría de reconocimiento, de admiración.
Es lo que tiene leer un buen, un magnífico relato.
El terror se esconde en la mayor de las inocencias, el terror bulle y germina en cualquier situación, hasta en la más casual de las acciones.
Lean, lean... y cuidado con los juegos de azar
jueves, septiembre 20, 2007
El color que cayó del cielo... en Perú
A veces la ficción, se adelanta a la verdad, no sólo en cuento a las posibilidades de futuro se trata, sino, a veces, en cuanto a las sorpresas que la naturaleza puede darnos… amargas sorpresas.
¿Quién de los aficionados a la literatura de terror no ha leído el relato del maestro Lovecraft El color que cayó del cielo? Se trata de uno de los más famosos y, para algunos, de los mejor trabajados del autor de Providence. ¿Y Quién no se ha sorprendido al leer en la prensa, estos días, las noticias sobre la caída de un meteorito en el Perú? No hablo de la caída en sí… y eso que ha sido espectacular —basta ver las imágenes del cráter, ese acercamiento visual a los misterios del espacio—. Hablo de los sucesos posteriores
Lean en el diario El mundo:
Cefaleas, vómitos, diarreas… todo el que se acercaba al cráter terminaba infectado por un tenebroso mal.
El misterio nos rodea, la imaginación, en su vertiente más oscura y descabellada, puede acertar en su desvaríos, acercándonos a una realidad menos amable, más vertiginosa, desconocida, que acecha…
Coman, duerman, vivan... y de vez en cuando miren al cielo; sí, miren.
viernes, septiembre 07, 2007
De lo sobrenatural y de lo humano en el terror. Reflexiones a vuela pluma
Dándole vueltas a la mollera, tras haber leído el libro Horror 7 de Martínez Roca Gran Super Terror, me di cuenta de lo mucho que me gustaba el terror de corte sobrenatural. Y de ahí a ponerme a pensar en porque no me gustaba tanto ese otro, el que tiene al propio comportamiento humano como origen y protagonista, sólo pasó un minuto, más o menos.
Claro, a veces uno termina por descubrir que, en realidad, dicha animadversión es una supina estupidez. Porque al final lo que importa es la calidad, y un buen terror que no contenga elementos sobrenaturales, con una buena trama, un enfoque original, un lenguaje hermoso… entonces pasa a ser un buen relato, a secas, sin más: algo que merece la pena leer y disfrutar.
Claro, entonces ¿Por qué ese distanciamiento? La respuesta es clara. De la misma forma que el terror sobrenatural es un campo abierto y fértil, un campo donde las nuevas ideas nacen con relativa facilidad puesto que todo vale; el otro terror, aquél que protagonizan los actos humanos puros y duros, sus deseos, sus fobias, sus desequilibrios: ése es un lar trillado, un campo en el que la semilla se enfrenta a una tierra dura, pisoteada. Allí el agricultor tiene que esmerarse para no obtener otra simple, chusca, desagradable zarza más, puesto que en él sólo suelen nacer zarzas y más zarzas —psicópatas, sociópatas, monstruos, desequilibrados, asesinos más o menos cultos, más o menos exquisitos, más o menos sangrientos, deformaciones de la naturaleza… todos iguales con ropajes distintos—, todas cortadas por el mismo patrón, zarzas que sólo se diferencian en el nivel de brutalidad, en lo explícito de sus imágenes y otras varas de medir simplonas, comerciales, sin belleza, sin esencia.
Y esto me hace confirmar más si cabe mi opinión, la de que hay que dejar atrás la valoración de los géneros; el género sólo entorpece, el género, como definición y guía, a veces es una rémora pesada que nos aleja de joyas. Hay que saber dejarlo en su sitio, en un plano secundario. Sólo cuenta el relato, la creación en sí. Y entonces sí, ser duro, ser implacable, ser cruel y despreciativo si llega el caso; o disfrutarlo, releerlo, valorarlo y recomendarlo.
Porque aunque me guste el terror sobrenatural, debo admitir que en él hay creaciones aborrecibles, tantas como en el otro, y si existe una inclinación hacia él, quizá sea más bien gusto personal y no valoración objetiva.
domingo, agosto 26, 2007
Y ahora en televisión
Para los que no lo sepan, formo parte de la tertulia zaragozana de Ciencia Ficción, Fantasía y Terror (Tribbles). Miembros ilustres en ella: David Jasso, autor de La silla y Cazador de mentiras; Fermín Moreno, editor de la revista Sable y todos los otros que gastamos saliva y emoción cada miércoles de quince en quince días.
Y resulta que la Televisión de Aragón sintió curiosidad por nosotros.
Y he aquí el resultado.
No, no somos frikis, de verdad...
¡Ah! Yo soy ese tal Jose María, el tipo que al principio lleva las gafas y la bandolera.
lunes, agosto 13, 2007
Bradbury...
Y es que ando enfrascado en la lectura de La feria de las tinieblas de Ray Bradbury. Al final me harte de leer acerca de ella, de verla alabado, idolatrada, beatificada.
Y me cuesta, me cuesta avanzar.
Se trata del lenguaje, de la forma. Bradbury me agota, su propensión al rocambole, a la floritura, a poetizar la prosa hasta un extremo insostenible, choca con mi forma de entender la escritura. Y reconozco que es tan sólo cuestión de gustos, nada más. Me crié en una escuela dura, la novela negra americana de Hammet, de Chandler; la prosa suave y profunda de Steinbeck me acompañó unos años; Torrente Ballester se ganó mi respeto con una obra densa y libre, al mismo tiempo… y otros tantos.
Pero con Bradbury, con este relato, no puedo… revolotea, avanza como una abeja que se detiene en cada flor, en lugar de tomar el sendero del bosque; pero me he propuesto terminarlo. Obedecer las consignas, aguantar, avanzar… finalizar.
Urgando en lo arquitectónico: imaginan a un amante silencioso, un amante sentimental, incondicional, pasional, del Románico… recomponiendo su gusto hacia el Barroco, ese soy yo.
La escritura de Bradbury tiene algo de sensual, de acaramelado: si no interviene una imagen, una insinuación, una metáfora… entonces no merece la pena decirlo. Los personajes no son de carne y hueso, son ideas, son entonaciones de una melodía desenfocada. El entorno es música de fondo, salmodia de viento, un arrebato de pinceladas expresionistas Quizá ahí resida la belleza que todos le atribuyen, en esa forma peculiar de introducir al lector en la fantasía en lo onírico e irreal, sumergiéndolo a conciencia, no sólo mediante los hechos narrados, sino, y fundamentalmente, mediante el lenguaje..
Ya les contaré llegado el momento, mientras tanto sigo con la mía.
sábado, agosto 04, 2007
The woods
En el mundo del terror uno puede plantearse estas divisiones según muchos ámbitos y enfoques. En este caso, para la película que me ocupa en esta entrada, usaré el enfoque del entorno.
A veces hablamos del terror de ámbito urbano, otras, del entorno natural. The woods, en España, El bosque maldito, se enmarca dentro de esta segunda acepción.
¿Han estado alguna vez, al atardecer, dentro, bien dentro, de un bosque de verdad?
Es una experiencia inolvidable en casi todos los aspectos; el olor, el supuesto silencio, esa sensación de pequeñez que nos envuelve y aturde, esa sensación de extrañeza, de ser algo ajeno. El bosque emana un olor especial, sí, el olor de lo primigenio, de lo inviolable y lo indomable. Un bosque no se domestica; el hombre lo intenta, pero al finaln tal intención se ve abocada al fracaso y, a lo sumo, sólo se consigue una torpe y desenfrenada destrucción. Quizá el bosque, un bosque antiguo, en penumbra, es lo más parecido al concepto de naturaleza salvaje que nuestros antepasados contemplaban y vivían hace siglos en el día a día.
El bosque mantiene la cualidad de los siniestro, es un útero que oculta lo desconocido, que apenas nos lo deja entrever si no es por medio de susurros, de sombras medio desveladas, de evocaciones.
The woods asume esa perspectiva. La película, acertada en ambientación, en enfoque, en silencios e insinuaciones, es un buen ejemblo de lo que se puede hacer sin necesidad de abusar de efectismos y efectos especiales. Estos están ajustados, lo mismo que la sangre y lo explícito.
The woods enfoca la trama desde la perspectiva y con el protagonismo de lo femenino ,y uno no puede más que retrotraerse a lejanas lecturas de mitología e historia, de volver a esa época de matriarcado, paganismo y creencias ancestrales, en las que la naturaleza y la mujer jugaban un papel esencial, cruel a su manera (cruel según este nuestro actual enfoque racional y masculino) y definitorio. La película asume la parte siniestra de lo femenino como arquetipo mitológico, lo esboza con magistral eficacia.
En fin, nos encontramos ante una historia de miedo de intriga, bien urdida, ¿original? sí, dentro de lo que actualmente se puede catalogar como original.
De verdad, desde The descent y Frágiles, no me lo había pasado tan bien.
Vean, vean... adéntrense en las sombras apartando hojas secas, acariciados por el toque escalofriante de las ramas bajas.
viernes, agosto 03, 2007
Líbranos del Mal, de Allen Lee Harris
Son cosas que pasan.
Otro de los elementos que me han atraído del libro ha sido la sutil presentación de esa visión religiosa global, de ese integrismo larvado, del tinte religioso, que impregna buena parte de los aspectos de la vida cotidiana y fluye como corriente subterránea en muchas zonas de Estados Unidos. Lo hace sin exagerar, sin llegar al histrionismo; algo a agradecer, pues uno imagina que la realidad se parece mucho más a eso que a las versiones histéricas y amarillistas que a veces vemos en la caja tonta o en obras de todo corte.
Un libro muy en linea de la colección en la que lo he leído: Vidorama; irregular, elusivo.
Bueno, si lo consiguen, quizá no pierdan el tiempo... es mejor que algunas de las cosas que hoy en día nos quieren vender como buen terror contemporáneo.
lean, lean... y cuidado con las serpientes.
sábado, julio 28, 2007
Renace Sinergia
Hablamos de ficción especulativa, de realidades conjeturales, de buena literatura, buena e inteligente.
Marquen esta revista electrónica en sus favoritos, entren de vez en cuando a leer sus novedades, no les miento si les digo que no saldrán defraudados.
Enhorabuena Sergio y compañía.
Nueva Sinergia
lunes, julio 23, 2007
Básicos del terror: Los hijos del reino, de T. E. D. Klein
Hay relatos que a uno le hubiera gustado escribir, y no, no hablo de aquellos que son famosos, o de una calidad literaria sin parangón, no. Hablo de relatos que son como uno tiene en la cabeza que se debe escribir cierta historia, que se adaptan al germen de cómo tiene que ser eso del escribir que el aprendiz tiene en la sesera al enfrentarse a la página en blanco.
En este caso les voy a hablar de Los hijos del reino de T. E. D. Klein, narración que aparece en El segundo gran libro del terror, de Martínez Roca.
Hay cosas difíciles de hacer cuando uno se pone a escribir este tipo de historias: la primera es la de transportar a escenarios contemporáneos ideas, historias que beben de una tradición cultural, de una idiosincrasia histórica y estilística muy anterior. La otra es la de hacer aparecer esas ideas como novedosas y no como antigüedades acartonadas, imaginería pulp desfasada y casi risible.
Hablamos de un pueblo viejo, de una nueva concepción mítica del origen del hombre de una raza maldita desde los tiempos remotos, castigada por los dioses… todo con un aire muy lovecraftiano, muy bizarro.
Hablamos de una ciudad, NuevaYork, vista desde una perspectiva diferente, una ciudad oscura, de rincones inesperados, con secretos.
Hablamos de cómo mezclar ambas ideas sin caer en un relato pulp e infantil. T.E.D. Klein nos conduce por las calles de
El reto de hacer creíble lo increíble, de sembrar la duda, la piedra de toque de cualquier autor, es eso de lo que hablamos, es eso lo que vemos y agradecemos al terminar de leer el relato.
Lean , déjense llevar por la aparente ironía del escritor, que parece que no se crea ni él mismo lo que insinúa… hasta que lo mejor es dejar de reírse; déjense llevar a un final sutil, sin paroxismo, uno de esos finales que explotan minutos después de haber terminado la lectura, como esos viejos vinos: que ofrecen lo mejor segundos después de haberlos bebido, cuando saboreamos el poso que ha quedado en nuestro paladar.
Lean, lean, y no olviden revisar esos rincones olvidados en el sótano.
jueves, julio 12, 2007
Cazador de mentiras, de David Jasso y Santiago Eximeno
Nos encontramos con terror nacional y bueno, encima.
El libro asume las ventajas e inconvenientes de su propia concepción y realización a cuatro manos.
Lo malo, para dejar el buen sabor de boca al final, es la desigualdad entre diversos capítulos y sobre todo, la necesidad de profundizar algo más en los personajes, dotarlos de algo más que de un conjunto de acciones y reacciones, dotarlos de una vida, de un fondo creíble que nos ayude a conectar con ellos. Creo que es el principal defecto, y probablemente único que tiene la obra: unos personajes algo planos y en número excesivo. El hecho de que algunas partes muy concretas, algunas descripciones, se me hayan alargado, inflado en demasía, es tan sólo una valoración de gusto personal, que otros pueden ver como una virtud.
Y ahora lo bueno.
No hay nada que envidiar a la imaginación extranjera que domina el mercado editorial. Aquí se crea fantasía, terror, ficción de la buena. Este es un ejemplo: un libro de lectura rápida, no por vacío, o por insustancial, sino porque se le ha sabido dotar de un fantástico ritmo narrativo general. El hecho de que se haya escrito, como he dicho a cuatro manos, hace que cada capítulo sea casi un ente independiente, con la virtud del relato corto de atrapar al lector cuando está bien escrito, y estos lo están.
El planteamiento argumental es inteligente y original… un pueblo que aglutina a unos personajes dispersos, un pueblo que es origen y foco de algo monstruoso. Quizá el protagonista del relato debiera ser Certeza, y no el monstruo, el cazador de mentiras. Un ser arcano, misterioso, terrible e implacable; un ser con un solo objetivo: el castigo.
Un argumento bien acabado, bien escrito, original y de calidad… una buena apuesta.
Sí, amigos y amigas, vayan corriendo a comprar su ejemplar. Merece la pena.
A la limón de esto último, ya sé que quizá haya una oferta literaria de terror de origen extranjero que, por razones publicitarias, de calidad, de lo que sea, se nos haga más aparente y atractiva que la nacional. Pero debemos dejarnos de provincianismos. Todos queremos, deseamos, un fondo narrativo, un conjunto de escritores nacionales consolidados y de calidad, y para eso debemos fomentar la publicación de su obra, arriesgarnos a ir a la librería y decidirnos por esas obras antes, o quizá junto a esas otras contemporáneas, ‘de afuera’… que, sea dicho, últimamente han bajado en calidad de una forma abrumadora. Aquí los hay, sólo hay que darles una oportunidad.
Cazador de mentiras es un buen inicio
Saludos y lean…lean, y cuidado; una mentira se le escapa a cualquiera.
Enhorabuena David (y Santi, claro), ya te contaré más en la tertulia... y tú podrás cortarme las orejas